Ciudadanía

No soy una ideología, soy Cristian

Cristian Natanael es la primera persona trans en Sinaloa en hacer cambios en su acta de nacimiento después de haber sido aprobada la Ley de Identidad de Género

Cristian a sus 25 años ya es libre de presentarse ante la sociedad con el nombre que ha elegido, libre de comentarios incómodos a la hora de realizar algún trámite administrativo y libre al llamarse a sí mismo como él, pues el pasado 07 de junio recibió su acta de nacimiento que lo certifica legalmente como Cristian Natanael Herrera Mora, de sexo masculino.

Él fue el primero, el “conejillo de indias”, como le dijo la persona del Registro Civil, en hacer valida la Ley de Identidad de Género aprobada por el Congreso del Estado de Sinaloa, el pasado 9 de marzo, con lo cual “el Registro Civil estará obligado a que los documentos de identidad emitidos, en los cuales se menciona la identidad de género, se refleje la autodeterminación de la persona a quien fueron expedidos”.

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Este no es el primer paso, ni el último en la lucha de Cristian por defender sus derechos como hombre trans, pero sí es un escalón muy importante y su sonrisa delata que está feliz por eso.

“Es un cambio positivo para mí porque me siento yo, antes cuando me llamaban con otro nombre yo decía le están hablando a alguien que no soy, a veces es difícil de explicar, ahora me siento más agusto porque hay un papel que me respalda que yo me llamo Cristian. Antes, todos los trámites que necesitaba la pensaba mucho para hacerlos y me sentía muy incómodo tener que enseñar mis documentos (…) entonces eso va a cambiar mucho para bien, ya mi identidad coincide con lo que soy”, dijo.

Con ello, Cristian Natanael se despide de Cristina, el nombre y género con el que nació, pero con los cuales nunca se sintió cómodo y también le pide disculpas por haberla lastimado, pues al no sentirse feliz en su propio cuerpo cometió muchos errores hasta padecer enfermedades como anorexia.

“Me siento feliz, un poco más pleno porque sé que aún me faltan unos pasos por dar. Comparo cómo me sentía en la prepa porque fue como mi punto más crítico y la neta sí, casi me petateo, así que como que he estado pidiendo mucho perdón a esa persona porque sí me dañé mucho y es como, no sé, me siento muy bien”, dijo.

Ser trans no es una moda o una ideología

Natanael se dio cuenta que no estaba cómodo con su cuerpo cuando estaba en último año de primaria, él creyó que era por tener sobrepeso, así que comenzó a hacer ejercicio y dejó de comer al punto de pesar 35 kilogramos en su último grado de preparatoria.

Su familia se dio cuenta que algo estaba mal, así que lo llevaron con el médico, quien le diagnosticó anorexia. Cristian estuvo en terapia psicológica y psiquiátrica, pero no lo ayudó, seguía sintiéndose incómodo, sin ganas de vivir, hasta que encontró el término “trans” y por fin entendió todo “yo soy eso”, dijo y comenzó a investigar más sobre el tema.

“No comía, escondía la comida, la tiraba, a veces que en todo el día nada más comía una manzana. Al principio creía que tenía que bajar de peso porque estaba muy gordito, estaba como una bolita de grasa, entonces dije, tengo que bajar de peso porque no estoy conforme con mi peso, pero saliendo de la prepa estaba como un palito y de todas maneras no estaba conforme y dije, entonces la cosa no va por aquí, después de 6 años me dí cuenta.

Me llevaron al psicólogo, estuve en tratamiento con el psiquiatra y la neta me sentía muy mal, hasta el punto que llegué a decirle varias veces a mi mamá de que me quiero morir, no tengo ganas de vivir. Yo siento que más que atentar contra mi vida era que los días pasaban y no tenía ganas de vivir”, dijo.

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No fue que alguien le impusiera una ideología de género o que quisiera sumarse a una “moda” como muchas personas clasifican a la comunidad LGBT+, pues él proviene de una familia muy conservadora y religiosa, sino que por fin encontró el lugar al que pertenecía.

Ni siquiera tenía internet ni nada para investigar, yo era yo, el concepto no llegó a mí, yo llegué al concepto y es cuando yo empecé a leer qué es una persona trans y es cuando dije ‘ah, eso soy yo‘ y neta que de ahí la anorexia desapareció, o sea, a mí la terapia con la psicóloga no me sirvió para nada ni los medicamentos ni nada, cuando yo vi el concepto de trans es ‘ah, yo soy esto, voy a trabajar en ello‘ y ya me siento agusto”, dijo.

Tantos años en incertidumbre fue lo que le hizo daño, señaló, pues una vez comprendido quién era, terminaron sus problemas, pero inició una lucha que no ha sido nada fácil, una lucha para ser respetado y entendido como una persona trans.

Foto: Hanna Corvera

Desde entonces ha tenido que atravesar por distintas situaciones discriminatorias y ha combatido el desconocimiento de la gente y su familia del término transexual, pues según dice, la mayoría de la gente solo reconoce la homosexualidad.

“Mi familia más cercana todavía como que confunden los conceptos, piensan que soy homosexual, pero intento explicarles aunque va a paso de tortuga. A mi mamá es más que nada la mentalidad que ella tiene, tiene miedo de la sociedad, me dice que ella sí puede entender que tiene un hijo, pero ¿qué va a decir la gente?”, dijo.

Enfrentando miedos

La vía legal no es a la única que Cristian ha recurrido para ser quien es ahora, sino que en 2021, después de haber sido diagnosticado con disforia de género, inició la Terapia Hormonal Sustitutiva para hacer los cambios necesarios en su cuerpo. Para hacer eso, Cristian tuvo que enfrentar sus miedos al tratar con personal médico, pues en su experiencia, las y los trabajadores del sector salud público solo lo había hecho sentir incómodo al no comprender y respetar su situación como hombre trans.

“En el 2020 yo fui al IMSS a una terapia psicológica, me fue muy mal con la psicóloga, nunca entendió, pero el que me salvó fue un psiquiatra que estaba ahí, y entonces me dijo que trabajaba con padres de familia que tienen hijos trans, y ya empecé a explicar mi caso y me hizo un papel donde decía que yo padezco disforia de género. Tardé un poco en ir con el endocrino, tienes que ir con el endocrino para empezar la terapia, sí tardé en animarme porque me había calado mucho la actitud de la psicóloga que me atendió y era como tengo miedo a que me trate mal el endocrino. Me animé, fui al Hospital Civil, le expliqué mi caso y la neta bien buen pedo el señor, se llama Sergio Mendoza, es endocrino y la neta fue muy buena onda al liberarme las hormonas”, narró.

Foto: Hanna Corvera

Su intención, explicó, era llevar los dos procesos (hormonal y legal) a la par, pero lamentablemente cuando comenzó la terapia hormonal aún no se había aprobado la Ley de Identidad de Género, y el activista de la comunidad LGBT+, Tiago Ventura, le recomendó esperar, de lo contrario tendría que pagar mucho dinero para llevar a cabo el proceso jurídico.

“Como fue en marzo (la aprobación de la ley), en mayo volví a contactar a Tiago y me dijo que todavía no se puede. Duré otras semanas y buscaba en Google ‘Sinaloa, identidad de género’ a ver si aparecían noticias y a finales de mayo volví a hacer la búsqueda y me apareció una noticia de que en junio iban a empezar, así que fui a la USE a Registro Civil a informarme sobre los requisitos, me mandaron al departamento jurídico donde me dijeron que para el 6 de junio se iba a liberar”, dijo.

Él en ningún momento intentó ser el primer hombre trans en acceder al cambio de identidad de género, fue una situación que se dio por coincidencia a la hora de ir al Registro Civil para saber cuándo podría acceder al procedimiento administrativo.

“Cuando fui, fui el martes, 07 de junio, solo iba a preguntar, de hecho no iba con la mentalidad de salir con el acta, pero me dijeron que ya se podía hacer y dije que chingón, yo llevaba todos los requisitos (…) así que ¡vámonos! Yo fui el primero, me dijeron”, mencionó.

Falta por hacer, explicó, porque aún tiene que hacer cambios en el resto de sus documentos como el INE o las constancias escolares, pero sabe que ya con su acta de nacimiento los cambios se irán haciendo poco a poco y ahora, después de 25 años, por fin su identidad coincide con lo que él es.

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