Seguridad

Delincuencia empoderada: ¿armas y pistoleros en todas partes; gobierno y ley en ningún lado?

El hampa interpreta como debilidad del Estado mexicano se está corroborando con demasiada frecuencia la presencia de mucho crimen y la ausencia de bastante autoridad

Se está haciendo costumbre en varios estados del país la presencia de numerosos grupos de civiles armados que toman el control de comunidades rurales y zonas urbanas sin que las corporaciones de seguridad pública o militares intervengan para poner orden, como si la intimidación y prepotencia que exhiben esas células delincuenciales fueran una normalidad en el México que cada vez más es tierra sin ley.

Una evidencia más de la permisibilidad a la anarquía del crimen y sus aditamentos bélicos se mostró sin matices en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, al apoderarse alrededor de cien personas encapuchadas y con armas de alto poder de calles y mercados, no obstante que la Secretaría de la Defensa Nacional anunció un día antes del despliegue de 500 de sus elementos para proteger la zona.

Ayer mismo, en las inmediaciones de Las Brisas, Guasave, medios de comunicación reportaron un convoy de vehículos, con al menos 30 personas fuertemente armadas, estacionado en el acotamiento de la carretera México 15.

En ningún momento este comando de gatilleros fue interceptado por las policías estatales y municipales o Guardia Nacional a pesar de que permaneció allí durante varios minutos y se despalzó por otros poblados ante la mirada temerosa de la gente.

El reciente 27 de mayo un retén de sicarios interceptó a la comitiva de prensa que se dirigía a darle cobertura a la gira que realizaba el presidente Andrés Manuel López Obrador en Badiraguato. Libremente, sin que interviniera la fuerza pública en detectarlo y detenerlo, el grupo se dio el lujo de mostrarse ante la prensa nacional y hasta videos circularon que dieron cuenta del exceso de confianza al operar como dueños del territorio que controla.

Los ejércitos y armas de la delincuencia organizada inmovilizan y humillan a los elementos e instituciones del gobierno legítimo que deben dar seguridad y legalidad a la población, mientras López Obrador reiteró en la conferencia de prensa mañanera de hoy que combatirá el problema con la estrategia de abrazos, no balazos.

En este contexto que el hampa interpreta como debilidad del Estado mexicano se está corroborando con demasiada frecuencia la presencia de mucho crimen y la ausencia de bastante autoridad.

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