Naturaleza

La Cofradía: La puerta de entrada a Narnia se abre para los culichis

El inicio de la temporada de lluvias empieza a pintar de verde las lomas que forman el vaso de la presa Sanalona; vecinos se dicen contentos de ver el incremento de visitantes los fines de semana, pero Protección Civil pide no ir a Narnia

FOTO: César Hernández

FOTO: César Hernández

En medio de la pandemia de Covid-19 los culichis descubrieron un lugar mágico: al bajar el nivel del agua y empezar la temporada de lluvias, el vaso de la Presa Sanalona reverdece mostrando lomas en las que ganado y caballos pasean libremente y las aves regionales sobrevuelan de manera apacible. Este panorama inmaculado se ganó el apodo de ‘Narnia, en referencia al mundo de fantasía al que se entra por la puerta de un viejo ropero en las novelas de C. S. Lewis.

Para llegar al sitio, a 30 kilómetros de Culiacán, se toma la carretera a Imala y, una vez en la sindicatura, se toma la carretera atrás de la plazuela; 500 metros más adelante se baja a la izquierda por un camino de terracería que, si no ha llovido recientemente, es fácilmente transitable.

Pero un detalle importante es que el sitio solo ‘aparece’ durante aproximadamente dos meses, el resto del año se encuentra, o seco y sin vida, o inundado por las aguas de la presa Sanalona.

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Narciso Velasco Martínez vive justo en el umbral de la puerta. De oficio pescador, habita una de las últimas casas del poblado de La Cofradía y ya desde inicios de julio trabaja en sus lanchas esperando la subida del nivel de la presa. “Hasta acá sube el agua”, asegura apuntando unos cuantos metros a un costado de su casa. Con 73 años de edad, se mudó desde Culiacán tras jubilarse “porque acá tiene toda su familia mi mujer”, explica.

“Y acá estoy a gusto”.

Narciso Velasco Martínez da mantenimiento a una de sus lanchas de pesca. FOTO: César Hernández

Tras ser popularizado en 2021, el vaso de la Presa Sanalona fue objeto de polémica entre los culichis. Opiniones encontradas surgieron respecto a si el sitio debía estar abierto al público o no. Aun así, algunos fines de semana la fila llegó casi hasta Imala. A pie, en automóvil o razer, hubo quien, como la política priista Paola Garate, sobrevoló Narnia en avioneta. Mucho sucedió esos días en torno al mágico sitio. El Ayuntamiento de Culiacán colocó letreros y movilizó personal, colectivos ambientalistas organizaron jornadas de limpieza y diputados emitieron posicionamientos en tribuna.

Aquel año, durante alrededor de dos meses, la calma del poblado de no más de 100 habitantes se vio interrumpida.

“Ya tenía mucho tiempo, pero desde hace un año se levantó el lugar, de que Narnia, Narnia, ¿cuál Narnia?”, se cuestiona irónicamente Narciso.

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¿Ir o no ir a Narnia?

Entre el difícil acceso, la generación de basura, y el que al ser el vaso de una presa se trata de zona federal, la recomendación oficial es no ir a Narnia.

Jesús Bill Mendoza, coordinador de Protección Civil en Culiacán, asegura que el Ayuntamiento no lo promocionará como sitio turístico.

“La recomendación de Protección Civil es que, en temporada de lluvia, no se acerquen a ese tipo de lugares porque son obviamente peligrosos y de difícil acceso para alguna emergencia”, indica.

Sin embargo, el funcionario reconoce que a pesar de la recomendación la gente seguirá yendo a Narnia. Tienen ya reportes de que la gente empieza a acudir y ante el pronóstico de mayor nivel de visitas, ya preparan la colocación de más señalamientos y recorridos preventivos por parte de Protección Civil. “Y de Seguridad Pública si es necesario”, añade.

Incluso, dice, se podrían cerrar vías de acceso en caso de lluvia torrencial. “Si sabemos que hay aviso de tormenta para Sanalona, activamos el protocolo y como en todos los lugares, nos dedicamos a cerrar los puntos de peligro que tenemos bien identificados”.

FOTO: César Hernández

Negocio y naturaleza

Contrario a la recomendación de las autoridades, Don Nati ve muy bien que la gente acuda a disfrutar de Narnia.

“Está muy bien, es muy saludable que la gente tenga ese amor esa voluntad de salir a disfrutar la naturaleza porque de eso se trata: Conocer y disfrutar la naturaleza”, opina el adulto mayor de 85 años.

Natividad Gámez Ríos, o Don Nati, aprecia la paz del pueblo. Confiesa que durante toda su vida, “su ilusión ha sido el rancho”. Compró su finca en La Cofradía hace décadas y ahí hizo vida junto a su esposa como ganadero y agricultor. Hoy, además de seguir con estas actividades, también atiende un pequeño pero bien surtido estanquillo y ofrece con gusto su hogar a los pocos visitantes que llegan al lugar.

“No es mucho pero sí­­ se nota y a veces tenemos mucha gente”, cuenta.

Don Nati no se niega a las visitas citadinas, pero también opina que las autoridades deberían voltear a ver en qué pueden ayudar para “darle más valor al rancho”.

Natividad Gámez Ríos. FOTO: Hanna Corvera

“En La Cofradía necesita uno consultar a la gente a ver que carencias tiene”, opina.

Narciso, por su parte, tiene otro punto de vista. Destaca que en el pueblo no hay negocios para los turistas y que en su hogar apenas están empezando a vender “refrescos y sabritas y todo eso”.

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