Artes Escénicas

La sonorense Caro Valenzuela le da la mano a la incomprensión

La joven es parte de una nueva ola de artistas independientes que están reinventando lo alternativo y construyendo puentes entre los indie kids y la industria musical

Caro Valenzuela. FOTO: Capturas de pantalla

Caro Valenzuela. FOTO: Capturas de pantalla

Cada generación crea inexorablemente un conjunto de valoraciones, costumbres y creencias que conforman un universo propio, desconocido para las anteriores, y, por ajeno, indeseable para las posteriores.

La música, cómo todo arte o manifestación cultural, es una sublimación de estos universos y una manera en que los individuos (ya sea como artistas o como público) podemos ‘sacar fuera’ aquello que toca nuestros cuerpos, almas o pensamientos. Expresarnos vaya.

Así, dentro de las diversas propuestas de una no tan nueva oleada de músicos del noroeste, una joven de Hermosillo busca aprovechar las herramientas que desde muy pequeña recibió como regalo de sus padres para transformar su universo personal en canciones que muestran su manera y perspectiva de ver la vida y cantar sin tapujos sobre temas que para otras generaciones fueron tabú, cómo la salud mental.

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En concreto, son dos los regalos que Caro Valenzuela recibió desde pequeña: Su mamá, psicóloga, le enseño a escribir sus sentimientos apenas pudo tomar un lápiz; su papá, músico y compositor, le heredó la manía de expresar esos sentimientos a través de canciones.

A los 13 años, Caro empezó a presentarse en cafés y eventos en su ciudad, Hermosillo, a decir de ella, no sin las críticas de sus contrapartes masculinas que hacían menos su proyecto ‘por ser una morrita, por tener 13 años y por ser solista’.

“Ese tipo de cosas me cerraron un chorro de puertas”, valora.

Pero fue también en uno de esos eventos donde coincidió con Miguel Bayón, un joven productor de Hermosillo que, en el 2019, produjo su sencillo ‘Mess‘, canción donde Caro canta sobre amor, su inseguridad y ser un desastre a los 16. Para ella, el buen recibimiento de esta canción fue algo así como ‘el giro de tuerca’ que dio solidez a su proyecto musical.

Meses después, en 2020, publicó su primer EP ‘Todo es:triste (no siempre)‘; también en el 2020 colaboró en algunas canciones que el sinaloense Daniel Quién grabó en Hermosillo en el estudio de Bayón. Colaboración que la llevo al Vive Latino, cuando acompañó a Daniel a tocarlas sobre el escenario.

“Yo ya lo topaba por su música al Daniel Quién. Cuando vino aquí a Hermosillo a grabar su álbum ‘Aroma a Nostalgia‘, en ese tiempo Miguel me producía; entonces, una vez saliendo de un examen de primero de prepa me llama Miguel que ocupaban una voz femenina y yo dije ‘ahuevo’… Primero era para ‘Poetas en las Cuevas‘ y luego fue con ‘Luces de ti‘ y luego ‘Aroma a Nostalgia‘, participe como en 5 rolas”, comparte Caro sobre este capítulo.

Pero además del sinaloense, Caro ha compartido estudio con el mismo Miguel Bayón y con los surf poperos de Melted Ice Cream; además de haber abierto escenario para Divisón Minúscula en su reciente visita a Hermosillo.

Producto de este trabajo, a principios del 2021 Caro empezó a trabajar con la productora y management Mulato y, en este 2022 lanzó ‘Milkshake‘, su primer LP grabado en Monterrey.

“En Milkshake tomo temas como duelo, infancia interrumpida, procesos de duelo, agonía, encasillando dichos como trastornos que he tenido también, pero que sé que son cosas que mucha gente tiene y sobre todo es como estrechar la mano a esas personas que se sientan incomprendidas”, cuenta sobre su álbum.

“Para mí el tema de salud mental siempre ha sido bien importante, siempre ha sido tan normal y no he entendido del tabú, pero afortunadamente en esta generación a la que pertenezco hay bastante apertura y ya no tenemos ese miedo de querer estar evitando estos temas, porque ir al psicólogo y tener ayuda psicológica es tan normal como ir al doctor por un dolor de estómago”, abunda.

Luego de este primer álbum, la joven sonorense de 18 años se prepara para su primer festival y su primera gira entendiendo lo difícil que es ser mujer en la industria musical, la responsabilidad de tomar un micrófono y el reto de que su proyecto sea un ‘espacio para sentir’ para ella y para su público.

“Lo he vivido más con esta como minigira que tuve en ciudad de México y Tlaxcala o en Monterrey que fue la primera vez que tuve visuales como tal. Para mí sí son muy importantes, cuido mucho esos detalles porque trato de convertir mis shows en un lugar o un espacio para sentir“.

“Ahorita que tengo la oportunidad de estar con mi banda si estoy preparando una experiencia, que se sienta como un ritual porque desde antes de salir y después para mi es un ritual todo lo que hago… son una especie de rituales personales pero que también se sienta como un ambiente místico“, explica.

A la par de todo esto, Caro sigue su vida y disfruta de su último verano antes de entrar a la universidad, donde estudiará Mercadotecnia como un complemento para su proyecto.

Sobre el apoyo de sus padres para desarrollar su carrera musical, comenta que siempre lo ha tenido, siempre y cuando sea ella misma quién más confíe en lo que está haciendo.

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“Si confió en algo que estoy haciendo el apoyo siempre va a estar ahí”, reafirma para luego compararse con Hanna Montana por la dificultad que en algunas etapas ha significado el compaginar una vida común con una infancia entre instrumentos y estudios de grabación como la de ‘carito’, la niña ‘de alma vieja’ que ‘usó de remedio su imaginación’.


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