Economía

El regreso de las Ceprofies a Culiacán ¿significa el retorno del buen juicio a Palacio Municipal?

En la urgencia que Culiacán tiene de ponerse al día en el desarrollo económico, se espera que la reposición de los Ceprofies impacte en nuevas inversiones

Diseño: Hanna Corvera

Diseño: Hanna Corvera

Al retomar la confianza en el nuevo gobierno de Culiacán que preside Juan de Dios Gámez, el sector empresarial le presentó al alcalde algo muy parecido a una carta a Santa Claus: recuperación del 40 por ciento de descuento al comercio en pago del predial, ordenamiento y regularización del comercio en la vía pública, revalidación de licencias, mayor participación en licitaciones de obra y mejorar el servicio de tramitología de nuevos fraccionamientos.

Es que después de casi cuatro años de ser los damnificados de la inadecuada política pública que los trató como entenados en la administración del depuesto Jesús Estrada Ferreiro volvieron a sentirse como parte del proyecto gubernamental que, se supone, viene a restaurar los considerables agravios desprendidos de la intolerancia y obcecación.

La reposición de los Certificados de Promoción Fiscal, a partir de ayer, representó la primera señal de que el buen juicio regresó a Palacio Municipal.

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Para quien sostenga el prejuicio de que esto beneficia sólo a los inversionistas privados, vale decir que atenuar el cobro de impuestos en la fase primaria en que llega y se establece un negocio en Culiacán equivale a sacarle algunos centavos al cochinito del ahorro y luego meterle muchos pesos. Dicho en términos de desarrollo económico al empresario se le aplican descuentos en pagos de predial, impuesto sobre nómina, gravamen sobre adquisición de inmuebles y en licencias de construcción, pero al final eso y más se recupera al incorporarse de lleno a las actividades productivas.

La cancelación temporal de los Ceprofies tuvo un impacto importante en el crecimiento económico de Culiacán, directamente en los ciudadanos porque dejaron de llegar capitales que detonarían empleos, salarios, poder de compra y estabilidad en hogares. Y para colmo de males esto sucedió cuando antes las familias se hallaban en la desesperación por la devastadora pandemia de coronavirus y hoy el alza descomunal en precios de productos de la canasta básica que pone en riesgo el acceso a los satisfactores de primera necesidad.

Los empresarios y el gobierno se necesitan el uno al otro y Culiacán tiene urgencia por ponerse al día en el desarrollo económico. Entonces hay que moderarlo todo, desde la práctica administrativa que echa todo en la espalda de la iniciativa privada y aparte la abandona con la carga, hasta el esquema de prerrogativas excesivas que traspase la frontera de lo equitativo y se ubique en el terreno de lo abusivo.

El modelo de ganar-ganar es lo que necesitan Culiacán, la IP, y sobre todo los cualiacanenses.

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