Desastres

La naturaleza avisa de nuevos desastres. ¿Está preparado Sinaloa para atender los daños?

La desaparición del Fonden que ordenó el gobierno de López Obrador fue sustituido por el engaño de ayuda directa y transparente

Las torrenciales lluvias que han caído en las principales ciudades de Sinaloa durante los días recientes no solamente le ponen fin a la alerta por sequía, sino que también calan la capacidad de respuesta de las instituciones de emergencia y protección civil, advirtiéndoles a tiempo que en cualquier momento la naturaleza puede desplegar fuerzas devastadoras que no admiten negligencias, excesos de confianza ni brazos cruzados.

Inundaciones que muestran a Los Mochis con deficientes drenajes pluviales, encharcamientos en Mazatlán que delatan la falta de previsión en avenidas recientemente modernizadas, derrames de aguas negras en Guasave cada vez que hay precipitaciones pluviales abundantes y el taponamiento vial en Culiacán por lagunas que exhiben fallas de ingeniería vial, dan cuenta de un problema que por separado podría ser bien manejado, pero en caso de amenazas meteorológicas graves representa peligros letales.

Los gobiernos federal, estatal y municipales incurren en iguales apatías ante situaciones de emergencia por lluvias que por repetitivas dan la oportunidad de prevenir.

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La trágica llegada del huracán Ismael en septiembre de 1995, la gran inundación que sufrió Culiacán en septiembre 2018 o la estela de desastres que dejó el huracán Willa a lo largo de todo el estado en agosto de 2021 son algunos de los focos rojos que permanecen para advertir del alto costo con que se pagan las apatías e indolencias.

Falta implementar en Sinaloa la cultura de la prevención porque todo se deja a la reacción cuando el peligro ya está encima. El atlas de riesgo por lluvias o ciclones, la señalización de lugares peligrosos en actividad pluvial, la capacitación a la población de cómo actuar en estados de emergencia se sostienen como deficiencias que sólo preocupan a los gobernantes una vez que han sido sufridas las consecuencias de los descuidos.

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Inclusive se carece de los apoyos suficientes y oportunos para familias o sectores productivos que reciben las afectaciones. La desaparición del Fondo de Desastres Naturales que implementó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue sustituido por el engaño de ayuda directa y transparente, que en la realidad se tornó burocrática, imposible de concretarse y sistema apático frente a los diezmados. Siendo así, a los vientos y aguas que arrasan con vidas y propiedades, se le agregó el tifón de la indiferencia que se lleva lo que queda de esperanza.

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