Naturaleza

El hombre está confrontado con la naturaleza

“Uno de los orígenes de los problemas ambientales es la distancia que ponemos entre la naturaleza y nosotros viéndola como proveedora y no como aliada”

Collage: Hanna Corvera

Collage: Hanna Corvera

Es quizá gracias a la concepción cristiana de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza que, en la historia del desarrollo de la civilización occidental se ha justificado el uso de plantas y animales no como seres vivos con una dignidad propia, sino más bien como seres disponibles para nuestro uso y disfrute.

Esta manera de ver al hombre como la cúspide de la evolución o de la creación, ha justificado un apetito social patológico por un consumo desmedido, el cual no toma en cuenta los límites de los recursos naturales o el estrés al que, en búsqueda de una ganancia financiera, hemos sometido al ambiente natural.

Al día de hoy, las consecuencias de esta desconexión del hombre con la naturaleza son más evidentes y urgentes que nunca. La principal es el cambio climático, con toda la serie de eventos fatídicos que este fenómeno ha desencadenado.

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Fue en este sentido que, durante esta semana La Casa del Maquío realizó una charla virtual, en donde la coordinadora científica de la Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa, Erika Pagaza, y la directora de la asociación civil Nuestro Futuro, Nora Cabrera, hablaron sobre conceptos como biofilia, clima seguro y justicia climática.

Con el título de “¿Cómo seguir habitando esta tierra?”, las expertas en temas ambientales respondieron a esta pregunta haciendo hincapié en la necesidad de reestablecer, como especie, una conexión perdida con la naturaleza; conexión que además de concientizarnos sobre aspectos materiales como nuestros modelos de consumo, también son una condición necesaria para nuestro bienestar espiritual y emocional.

Erika Pagaza lo resume al señalar que uno de los orígenes de los problemas ambientales es que, como especie humana, el hombre está confrontado con la naturaleza al verla como proveedora de bienes y servicios y no como una aliada en nuestro paso por el planeta.

Pero ante esta grave confrontación, añade la bióloga, el termino de biofilia nos propone una visión distinta de nuestra relación con el entorno.

“La biofilia tiene este componente, de como nosotros tenemos este vínculo muy profundo que tiene orígenes genéticos, nuestro vínculo con el entorno, con la naturaleza es profundo (…)  Si ese entorno no es amable y apto para que nosotros nos desarrollemos, se generan condiciones que nos llevan al lado opuesto, a un concepto que es la necrofilia, que es un desapego de la vida y de la preocupación por el otro”, explica.

Es así que, para la coordinadora científica de la Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa, la lucha por el equilibrio ambiental tiene su origen en aspectos mucho más profundos que los modelos de negocios o las economías circulares: estos tienen su origen en la relación de amor (u odio) que tenemos como individuos, como familias y como sociedades productoras de bienes de consumo.

Es en este sentido que la científica propone el retomar esta conexión profunda con la naturaleza desde el ámbito familiar. “Necesitamos transformar desde como las madres se acercan a sus hijos (…) empecemos a salir a los parques, a caminar descalzos en un jardín, cultivar plantas, por hacernos responsables por nuestro consumo, preocuparnos por como son tratados los animales, hay tendencias interesantes como la comida pacifica o la peace food, que son animales tratados con dignidad. No estamos descubriendo el hilo negro”, sostiene.

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“Todo esto implica que nosotros empecemos a gestionar una dinámica muy distinta con el otro, donde lo abrazamos a pesar de nuestras diferencias (…) El maltrato nunca va a generar cosas positivas para nadie. Cuestiónense ese tipo de consumo, incluso que consumimos visualmente”, concluye.

Biofilia: Desarrollo teórico del concepto

“Quién es cruel con los animales no puede ser buena persona”, es una de las frases populares que se atribuyen al filósofo alemán Arthur Schopenhauer.

El alemán, famoso por su animadversión hacia Friedrich Hegel y su sistema basado en el concepto de ‘voluntad de vivir’, “El Mundo como Voluntad y Representación”, llegó a escribir que “el hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales y debemos trabajar para devolverles su estabilidad”, así como que “ni el mundo es un artilugio para nuestro uso ni los animales son un producto de fábrica para nuestra utilidad”.

Un siglo después de su muerte otro alemán, el psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm, fue más allá al acuñar el termino biofilia en contraposición del de necrofilia. Fromm veía el amor a la muerte (necrofilia) o el amor a la vida (biofilia), como la distinción más fundamental entre los seres humanos, y catalogó a este último término como base de la filosofía humanista.

Pero fue hasta 1984 que, el biólogo Edward O. Wilson público el libro con el mismo nombre en el que desarrolla la tesis de que una profunda conexión, respeto y amor por la naturaleza es condición para un desarrollo psicológico y físico a plenitud.

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