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El Día de Muertos en Sinaloa

Así recordamos a quienes ya se fueron

El Día de Muertos es una tradición prehispánica que se celebra en México y, con la llegada de los conquistadores españoles, fue envolviendo otros matices derivado de la cultura judeocristiana, aunque sin dejar el propósito inicial: el de honrar a los difuntos y familiares que ya no están.  

Pese a cumplir con rituales estrictamente religiosos, con el tiempo la festividad también comenzó a ser promovida desde el Estado, principalmente a través del sistema educativo, como una efeméride que resalta ciertos valores de nuestra identidad mexicana.

Sin embargo, partiendo de que México es una nación pluricultural, en años recientes se ha venido cuestionando la forma de conmemorar esta festividad con una visión impulsada desde el centro del país, ignorando la amplia diversidad con que otras regiones han venido celebrándolo. 

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En lo que respecta a Sinaloa, pueden identificarse, seguramente entre muchas más, tres formas en que en se celebra este día en nuestra entidad: el Día de Muertos ‘institucional’, el Día de Muertos ‘civil’ y el Día de Muertos de la cultura Yoreme, que en todo caso sería la más cercana a nuestros orígenes.

Rito ‘institucional’

Desde hace algunas décadas, principalmente en los planteles de educación básica, se han integrado oficialmente las festividades alusivas a este día, dictadas desde el escritorio de José Vasconcelos en la capital del País para todas las escuelas de todos los rincones de México.  

Hablamos del tradicional concurso de altares, estructura mortuoria que debe obligatoriamente contar con siete escalones, cada uno de los niveles con un significado propio, el escalón donde debe ir el santo del cual el difunto era devoto, el de las ánimas del purgatorio, donde se coloca las frutas (mandarina principalmente), flores de cempasúchil, copal, veladoras, comida, etc.

Festejo del día de muertos en kinder de Culiacán. FOTO: Cortesía

Ese día no falta el docente que se vista de la tradicional catrina, personaje creado por el artista José Guadalupe Posada a finales del siglo XIX y retomado después por Diego Rivera. Generalmente dichos altares son dedicados a personajes icónicos, tales como cantantes, actores, deportistas o viejos presidentes o líderes sociales.

XLIII Celebración Universitaria de Día de Muertos y V Celebración Internacional de los Fieles Difuntos. FOTO: UAS

No falta el altar a Pedro Infante, Lázaro Cárdenas, Frida Kahlo, Cantinflas, María Félix, Pancho Villa. Esta celebración, tanto en escuelas como en dependencias de gobierno, son pues, una imposición cultural, que en antropología se denomina aculturación, es decir, la forma de enseñar cierta cultura dominante a la fuerza. 

Ilustración: @machateo

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La tradición civil

La realidad es que saliendo de las escuelas u oficinas nadie va vestido de la catrina a los panteones de Culiacán. Es más, ni siquiera la gran mayoría de los culichis llegan con arreglos de cempasúchiles para colocarlos sobre las tumbas de sus difuntos. 

La celebración del Día de Muertos en Culiacán es más bien informal, sin seguir los procedimientos religiosos estrictamente, convirtiéndose más en un evento de convivencia familiar y cívica

Algunos desde días previos al primero de noviembre acuden a los panteones para limpiar la tumba del difunto, es común observar a las personas esos días acudir con sus cubetas de agua; otros optan por comenzar ese mismo día iniciando así el ritual.

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FOTO: Leo Espinoza

Desde temprano los panteones, que lucen lúgubres y solitarios el resto de año, se convierten en un punto de encuentro colorido y sonoro, ya que las familias que llegan a recordar a algún familiar lo hacen con distintos tipos de flores: ramos de gladiolas, pompones, rosas de diferentes colores, margaritas, y lo menos, cempasúchil. 

Los altares en Culiacán no abundan dentro de los hogares y la inquietud por honrar a los antepasados se expresa colectivamente en los panteones.

FOTO: Leo Espinoza

Dependiendo el nivel económico hay quienes contratan e introducen bandas regionales, tambora, chirrines; otras familias consensúan el consumir bebidas alcohólicas sobre las tumbas, aunque desde hace algunos años los gobiernos municipales han emprendido campañas para inhibir esta costumbre.

Con el tiempo la enculturación, la forma de aprender la cultura naturalmente con la observación que la familia te da, ha generado que nuevos platillos se vayan integrando como ofrenda por las personas, tales como el sushi culichi

FOTO: Leo Espinoza

Desde el punto de vista de la religión o desde las instituciones, cabe preguntarnos: ¿Esto es incorrecto? ¿Esto no es parte de nuestra tradición? Regresando a la antropología, estas costumbres son nuestras tradiciones sinaloenses, rituales regionales que los hemos convertido en tradición desde el momento que lo hacemos periódicamente o anualmente

Ilustración: @machateo

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El Día de Muertos Yoreme

Los yoremes son habitantes originarios del norte de Sinaloa desde antes de la Conquista, con el tiempo lograron ser evangelizados con la tradición cristiana, pero lejos de adoptar las doctrinas religiosas convencionales fueron generando una armonización entre las creencias católicas y prehispánicas, proceso que se denomina sincretismo

Las ofrendas del Día de Muertos de los yoremes se conocen como tapancos, la cual comparten con la comunidad Yaqui, que es una estructura que consiste en cuatro palos principalmente de mezquite clavados en el suelo, encima de ellos una arqueta para sostener una plancha de carrizo.

Tapanco Yoreme en exposición de la UAS. FOTO: @dosdetripa

La cama del tapanco tiene que ser de carrizo verde porque tiene que estar envuelto en olores, entre más olor desprende el carrizo mejor. El tapanco se empieza a elaborar dentro de los hogares de las comunidades yoremes desde el 24 de octubre, donde se van agregando los alimentos.

De acuerdo a las tradiciones yoremes, esta estructura debe tener una altura de entre 1.60 y 2 metros, esto porque las ánimas, como ya no están en el mundo terrenal ya no tocan el suelo, por lo que entre más alto más les ayudan al difunto a que llegue a sus ofrendas.

Como parte de su cultura, el tapanco debe ser instalado donde sale el sol, ya que consideran que de ese lado salen los espíritus de sus difuntos. También se coloca una cruz de palma bendita y ese día, el 24 de octubre, se le pone agua y una vela: la luz no debe de apagarse y el agua debe renovarse diariamente. 

Tapanco Yoreme. FOTO: FB Compartiendo Nuestras Tradiciones

Llegando el primero de noviembre es cuando se coloca la comida, principalmente platillos tradicionales como el Wakabaki, frutas, flores de colores, banderitas de papel picado. Los yoremes cada vez más han mostrado apertura al proceso de enculturación, por lo que algunas familias agregan al tapanco cerveza, cigarros o refrescos. 

A diferencia de las festividades yoremes de Semana Santa, el día de muertos es más bien individual de cada familia.

Aunque derivado de campañas turísticas de los gobiernos municipales, en comunidades grandes como San Miguel Zapotitlán, Ahome, se lleva a cabo una celebración oficial donde se incluye a todo el pueblo, con la Danza del Venado, con lanzamiento de cohetes, comilonas, atrayendo cada año a más turistas mestizos y extranjeros. 

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Ilustración: @machateo

La información vertida en este trabajo no se pudo realizar sin la aportación de Olga Beatriz García, académica de la Escuela de Antropología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, así como de sus alumnas María Victoria Gámez Valenzuela y Valeria Guadalupe Medina Flores. 

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