Culiacán

El “Archy” persiste a la era digital: “El libro no va desaparecer”

Tras una caida en sus ventas, este vendedor de libros pide al Ayuntamiento que lo dejen regresar a la Plazuela Obregón

El avance inminente de la digitalización en casi todas las áreas de nuestras vidas ha venido transformando —entre muchas otras cosas— los hábitos de acceso a la cultura. Las prácticas de lectura, sobre todo, han virado cada vez más a dispositivos electrónicos con llave al mundo del internet.

Si a ello le sumamos los nuevos contenidos culturales que consumen nuestro tiempo libre como Netflix, podcasts, canales de Youtube, audiolibros y, en menos medida, lecturas en archivos PDF, podemos vislumbrar que la lectura recreativa a través de libros físicos se encuentra amenazada.

Aunado a ello, Culiacán nunca se ha caracterizado por ofrecer una oferta diversa de librerías; las consolidadas, como Librería México y Gonvill, han venido resistiendo a la embestida de le era virtual, ya que el modelo de negocios del sector editorial ha tenido que adaptarse a este proceso a un ritmo vertiginoso.

Entre toda esta realidad en nuestra ciudad persiste un romántico de la lectura que lucha contra la imposición de la producción de capitalista contrario a la teoría de la rentabilidad, un personaje ‘fuera de época’ que sigue tratando de despertar el gusto por la lectura entre los culiacanenses, al mismo tiempo de autoemplearse para ganarse la vida mediante el oficio de venta de libros de segunda mano.

“De hecho yo he persistido, yo considero que el libro no va a desaparecer por más que exista el internet. A mí me dijo alguna vez un amante de la lectura, ‘si alguien, algún lector que haya llorado en un libro físico, es algo adorable, pero yo no he visto que alguien llore en la computadora. Es más fácil que alguien llore en un libro físico’”, relata el “Archy”.

Conocido así por sus conocidos y sus clientes fieles, el comerciante de libros viejos y usados cuenta con más de 20 años de experiencia dentro de este ámbito, convirtiéndose en un ícono del Parque Revolución (Parque Juan S. Millán) junto con la escultura de “La Locha”, del artista Rolando Arjona Amabilis.

Sin embargo, de diez años atrás a la fecha es cuando comenzó a detectar un declive en sus ingresos, ya que Culiacán ha venido cambiando, tanto urbanística como mentalmente. Comenta que la afluencia que había en aquella época ya no es la misma; notando que en el presente son otros los lectores que se acercan a su pequeño kiosco.

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El “Archy” opina que la tecnología ha venido a mermar la lectura, y que cada vez es menos el interés de la gente por este hábito.

“Ha mermado bastante…es difícil para alguien que no ha tenido un libro entre sus manos, más bien prefieren un celular, en un celular la tecnología está más avanzada y puedes bajar cualquier libro en él”, reprocha.

Menciona que hoy en día quienes más lo visitan son estudiantes de secundaria con el fin buscar novelas muy específicas o libros de cuentos, que son requeridos por sus profesores como parte de los programas educativos.

“Yo no estoy en contra de si un alumno esté forzado por el maestro para que sea un requisito nada más. O sea, existe en condicionamiento como lector, y yo tengo que defender mi trabajo”, señala.

El “Archy”, un lector voraz

Independientemente de comercializar con libros y ganarse la vida de esa manera, Gildardo Velázquez Arellano (su verdadero nombre) es un amante de la lectura y sobre eso ha dirigido su vida.

“Yo amo lo que hago, a mí me encanta la lectura, soy fielmente de la lectura y de los libros”, exclama.

Recuerda a su maestro de secundaria, Remberto Gil Pérez, como una de las personas que más lo ha influido y quien lo introdujo al mundo de la lectura; narra que con su tesón y su terquedad ese profesor fue uno de los culpables por los que hoy se define como un lector: “él devorada los libros, él era un excelente lector, a mí me dio clases de literatura”, rememora.

Si bien el “Archy” ingresó a las licenciaturas de Derecho y Psicología cuando era más joven, ambas carreras quedaron truncas porque en su juventud también tenía el gusto por el teatro.

“Quise aunar lo que era la lectura con el teatro; el teatro me enseñó mucho sobre todo a adquirir una nueva personalidad en la vida, a dirigir mi vida: el teatro te enseña a dirigirte a ti mismo”, comparte.

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“Muchos me dicen que yo no soy un simple vendedor de libros, muchos me consideran un intelectual, otros que soy un promotor de la lectura; y yo he luchado, he estado hasta encarcelado por defender los libros, me los han quemado, me los han mojado, me han robado, me han execrado; o sea: aquí estoy todavía”, señala.

El “Archy” menciona que a lo largo de su amplia trayectoria ninguna autoridad cultural del estado, ni de Culiacán, se han acercado a él para proponerle algún proyecto relacionado a su labor; pero narra cómo sí se han acercado a él personas que le han levantado el ánimo por continuar haciendo lo que le gusta.

Entre una de esas anécdotas comparte la vez que una persona originaria de Los Ángeles, en Estados Unidos, viajó desde su ciudad a Culiacán con la única finalidad de conocerlo, esto tras leer algunas notas periodísticas sobre él y su negocio.

“Él quería saber dónde estaba yo y vino. Vino y me regaló 200 dólares y me compró tres mil pesos de libros. Él es un ferviente lector, le encanta leer también y lee mucho los clásicos y yo tenía libros de los clásicos, que por cierto, le obsequié algunos. Eso para mí fue algo admirable, que alguien que lea, que tenga esa actitud hacía alguien que vende libros”, comenta.

Las exigencias del “Archy”

Anteriormente el punto de venta de libros de Gildardo Velázquez se encontraba en la Plazuela Obregón, lugar donde permaneció por cuatro años; sin embargo, tras la propagación de la pandemia de Covid-19, fue removido por la administración de Jesús Estrada Ferreiro en 2020 para realizar una sanitización de ese espacio público.

Hasta la fecha las autoridades municipales no lo han dejado regresar; considera que en ese lugar la venta de libros era mucho mejor, así como sus ingresos económicos.  De no ser posible, el “Archy” solicita que haya la posibilidad que lo dejen reubicarse a un espacio donde haya más multitud, para que más personas puedan ver los libros que ofrece.

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“Yo lo único que quiero es que saquen ese lector que hay dentro de alguien, siempre tenemos alguien escondido en nuestro interior que no quiere salir, que se rehúsa a salir. Y yo creo que la mayoría de la gente tiene ese lector escondido, que no sabe a lo mejor que existe y no ha podido sacarlo”, expresa.

Comenta que realmente nunca ha tenido el apoyo de las administraciones municipales, pero manifiesta que seguirá persistente, ya que sostiene que defiende lo que hace: “el libro es como una llave y te abre puertas”, comenta al analizar los obstáculos a los que se enfrenta.

Al respecto, comparte que ha pensado en varias ocasiones manifestarse al interior del Ayuntamiento de Culiacán, quemando algunos libros como signo de su protesta; o bien, también ha considerado una huelga de hambre. Su causa: la reubicación.

Otros conocidos y simpatizantes, en cambio, le han sugerido levantar firmas entre la ciudadanía y con ese respaldo exigir su regreso a la Plazuela Obregón.

“Son muchas ideas nomas que hay que buscar la persona idónea para que te apoye. Y aquí estamos, yo los invito a que se acerquen, que tomen un libro entre sus manos, que un libro puede ser un arma que puede ayudar y contribuir a ser mejores seres humanos”.     

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