Consumo

Shein, la marca dominante de la industria del fast fashion o moda rápida

La industria de la moda rápida, un modelo de negocio controvertido y contaminante pero muy atractivo para gran parte de la población

En los últimos años, Shein ha logrado convertirse en una especie de ‘locomotora’ de la industria de la moda rápida, con un crecimiento a pasos agigantados gracias a su publicidad web altamente dirigida y a sus bajos precios, mucho menores que los que ofrecen incluso otras tiendas consideradas parte de la industria del fast fashion, como Stradivarius, Massimo Dutti, Bershka, C&A, Forever 21, Victoria’s Secret, H&M, Pull & Bear y Zara, entre otras.

La propuesta de valor de esta empresa China fundada por Chris Xu, quien ha combinado de forma exitosa el fast fashion o moda rápida con las redes sociales, es precisamente su amplio catálogo de ropa, con el que crea tendencias a precios muy accesibles, lo que le ha permitido ampliar su presencia a cerca de 250 países, una tienda que ha cautivado particularmente a la Generación Z (jóvenes de 18 a 27 años) y que tiene alrededor de 10 mil empleados en todo el mundo.

En su sitio oficial, la compañía se describe como un minorista electrónico global de moda y estilo de vida, comprometido con hacer que la belleza de la moda sea accesible para todos.

Y agrega: “Utilizamos tecnología de fabricación en demanda para conectar a los proveedores con nuestra ágil cadena de suministro, reduciendo el desperdicio de inventario y permitiéndonos ofrecer una variedad de productos accesibles a clientes de todo el mundo”.

¿Por qué es tan controversial el fast fashion?

Pero no todo es color de rosa, pues de acuerdo con Greenpeace, “el concepto del fast fashion (moda rápida) hace alusión a las grandes cantidades de ropa producida por la industria de la moda a causa de la globalización de las tendencias y la constante necesidad de innovación”, pero no solo eso, la organización ambientalista también ha externado su preocupación por la contaminación que esta industria genera.

Y es que el éxito para tiendas como Shein, valuada en 100 mil millones de dólares, es precisamente la producción en masa de ropa barata y desechable, con innumerables colecciones nuevas al año que hacen sentir al consumidor constantemente desfasado y animado a seguir comprando más.

La preocupación sobre la industria del fast fashion es porque la industria textil es la segunda más contaminante del mundo, después de la industria petrolera. Y los daños medioambientales aumentan a medida que la industria crece, y así lo advierte Sustain Your Style, organización sin fines de lucro con sede en Berlín.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas, la producción textil es responsable del 20 % de las aguas residuales globales y del 10 % de las emisiones globales de carbono.

En la mayoría de los países en los que se produce ropa, las aguas residuales tóxicas no tratadas de las fábricas textiles se vierten directamente en los ríos. Las aguas residuales contienen sustancias tóxicas como plomo, mercurio y arsénico, entre otras. Éstas son extremadamente dañinas para la vida acuática y la salud de millones de personas que viven en las riberas de esos ríos. La contaminación también llega al mar y acaba extendiéndose por todo el mundo.

Datos reveladores de la moda rápida:

  • 80 mil millones de prendas se producen cada año.
  • 52 microcolecciones al año son lanzadas por las marcas de fast-fashion en lugar de las 2 temporadas habituales (otoño-invierno / primavera-verano).
  • 400% más de ropa se produce ahora en comparación con hace 20 años.
  • Una prenda se usa 7 veces en promedio antes de ser desechada.
  • Solo el 20% y el 30% de las prendas de los armarios de la mayoría de las mujeres se utilizan.

¿Industria en la mira de Profeco?

Ya la Profeco ha hecho advertencias de que la moda rápida utiliza materiales de baja calidad para reducir costos y poder vender las prendas muy baratas, reduciendo incluso la vida de una colección a solo seis semanas, en contraste con los seis meses que duran las colecciones de moda primavera-verano o la de otoño-invierno.

Hoy esta industria del fast fashion aprovecha para incrementar sus ventas durante los remates de enero, el Hot Sale de mayo, las ofertas de verano (julio/agosto), y se sigue de largo con las promociones de noviembre durante El Buen Fin, el Black Friday y el Cyber Monday.

En la observación hecha, señaló el uso de fibras sintéticas derivadas del petróleo: poliéster, nylon, rayón o acrílico, por citar algunos, materiales que se desgatan rápidamente y pierden la forma, se llenan de pelusa y hasta se descosen o rompen a veces en la primera puesta. Esta baja durabilidad de prendas provoca que sean desechadas rápidamente, contribuyendo a la contaminación.

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