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Expertos debaten sobre instalación de planta de amoniaco en Sinaloa

Se trató de un diálogo organizado por el colectivo Culiacán Valiente y estudios DTA; próximamente subirán el registro de la actividad a plataformas digitales

Científicos y activistas debatieron sobre las oportunidades, riesgos, costos y beneficios que traería la instalación de una planta de amoniaco en Topolobampo.

Organizado por el colectivo Culiacán Valiente y estudios DTA, la activista y pescadora Melina Maldonado, la Dra. Diana Cecilia Escobedo, el Dr. Federico Páez Osuna y el Dr. Xicoténcatl Vega Picos, intercambiaron puntos de vista frente a un publico que incluía a empresarios, biólogos, activistas y académicos como Guillermo Gastélum Bon, Isabel Mendoza y Erika Pagaza, entre otros.

Durante la actividad, que consistió en tres preguntas puntuales a las que los participantes respondieron con un tiempo limitado de tres minutos, más uno para réplicas, los expertos compartieron información y puntos de vista encontrados sobre la construcción de dicha planta, la cual se encuentra detenida a espera que la Suprema Corte de Justicia Emita un fallo a favor o en contra de su instalación en el centro ceremonial indígena de los habitantes de la zona.

Los participantes:

  • Melina Maldonado Sandoval, pescadora y activista del movimiento “Aquí NO”
  • Dra. Diana Cecilia Escobedo Urías, investigadora del IPN SNI nivel 2 con doctorado en ciencias marinas y estudios calidad el agua.
  • Dr. Xicoténcatl Vega Picos, director de la consultoría ambiental AAVES y doctor en gestión ambiental.
  • Dr. Federico Páez Osuna, investigador instituto ciencias de mar de la UNAM, miembro del Colegio de Sinaloa. Investiga contaminación acuática

Las participaciones. A continuación, se muestra un resumen de las principales ideas emitidas por cada uno de los panelistas convocados a la actividad:

  • Melisa Maldonado Sandoval, pescadora y activista del movimiento “Aquí NO”.

Para la pescadora y activista Melina Maldonado no se debería de hablar de posibles impactos, sino de los impactos que ya se están generando. Un ejemplo de esto dice, es la Isla de Patos, donde han realizado trabajos de relleno y tala de mangle. Además, acusa que los terrenos comprados por la empresa GPO se ubican en el sitio sagrado de los pueblos indígenas.

Por otro lado, indicó que, al succionar agua para enfriar la planta industrial, también estarían succionando larvas de peces y camarón, lo que afectaría directamente su actividad pesquera.

El impacto ya está nada más con la explanada, el impacto ambiental junto con otros impactos cosmogónicos de nosotros”, dijo.

En este sentido, negó que el prometido desarrollo económico vaya a llegar a los pueblos indígenas de la bahía de Ohuira, e incluso reafirmó que ellos ya tienen una idea de buen vivir, diferente al desarrollo económico planteado por capital y gobiernos. “No vamos a cambiar nuestro buen vivir por todo lo que nos platean”, enfatizó.

Los pueblos indígenas por nuestra cultura siempre hemos respetado el medio ambiente. Ya basta de males necesarios pata tener desarrollos tecnológicos, ya basta de desarrollos criminales”, añadió la activista indígena.

Si acaso es un bien necesario para Sinaloa, búsquenle dónde sí”, dijo en referencia a que las comunidades no están en contra de la planta, sino solo del lugar en donde empresas y gobierno buscan construirla.

“El presidente le está entregando sus mares y sus tierras a inversiones extranjeras”, lamentó.

  • Dra. Diana Cecilia Escobedo Urías, investigadora del IPN SNI nivel 2 con doctorado en ciencias marinas y estudios calidad el agua.

En este mismo sentido, la Dra. Diana Cecilia expuso que hay afectaciones importantes para los pescadores que no se están tomando en cuenta para el desarrollo del proyecto, así como una serie de impactos que ya se provocaron en esa zona.

En contraparte, añadió, es mentira que, al producir fertilizantes en la zona, este tendrá un precio más bajo. Lo único que sucederá, aclaró, es que se ahorrará el flete.

“Estamos pidiendo (al pueblo Yoreme) que cambien su modo de vida y darles un dinero por eso. ¿Por qué?”, se cuestionó.  

  • Dr. Xicoténcatl Vega Picos. Director de la consultoría ambiental AAVES y doctor en gestión ambiental.

En contraparte, el Dr. Xicoténcatl Vega Picos dijo que ha habido mucha desinformación respecto a este proyecto, al asegurar que el único elemento del ecosistema que se utilizará para la operación de la planta de amoniaco es el agua, y cuyo impacto de su uso sería poco.

Respecto al impacto que pudiera causar la succión de agua en el número de larvas de camarón y peces, el Dr. en Gestión Ambiental dio a conocer que existen formas de mitigar dicho impacto a través de la colocación de sistemas de exclusión de fauna acuática, cuyo uso está propiamente reglamentado en la Norma Oficial 074.

“Lo que tenemos que buscar son los mecanismos de conservación ambiental”, aseguró.

Sobre si está a favor o en contra de su colocación, el científico ambiental respondió que depende bajo qué condiciones. “Si se va a poner se va a poner muy mal instalada estoy en contra, pero si se puede poner bien, adelante”, explicó.

Por último, recordó que el amoniaco es un producto muy necesario en México para la autosuficiencia alimentaria.

  • Dr. Federico Páez Osuna, investigador instituto ciencias de mar de la UNAM, miembro del Colegio de Sinaloa. Investiga contaminación acuática.

El doctor Federico Páez Osuna, inicio su participación en el panel señalando que, si dependiera de él, les otorgara una concesión a la planta de tan solo 20 o 30 años. Esto debido a que actualmente el mundo científico se encuentra investigando la producción de amoniaco verde, el cual se produciría sin generar gases de efecto invernadero. De lograrse a un costo eficiente, añade, esta tecnología posibilitaría el hacer a un lado de manera total la quema de combustóleo, aseguró.

El científico reconoció que este es un problema serio, pero que las plantas de fertilizantes son necesarias en las sociedades modernas. “Si las paramos no le daríamos de comer ni a la mitad de la población que tenemos”, advirtió.   

“Se ha dicho que la planta no va impactar, pero eso no puede ser, siempre estamos impactado (…) La succión del agua lleva larvas, esa es una realidad, y la descarga del agua sobrecalentada (…) Por cada tonelada de amoniaco se calcula que se va a emitir una tonelada de CO2”, fueron algunos de sus comentarios.

Posteriormente, invitó a no ver si se generará o no algún impacto, sino a ver la magnitud del impacto. “Impactos hay, pero hay que ver de magnitud es”.

Por último, el científico propuso la creación de un fideicomiso donde, por cada tonelada de amoniaco producido, se done un dólar para actividades como repoblamiento de larvas, creación de hospitales, centros culturales, creación de guardia costera y la restauración del manglar, por mencionar algunas posibilidades. “Pero lo más importante”, puntualizó, “es crear empresas asociadas al amoniaco”.

¿Tú qué opinas? ¿Estas a favor o en contra de esta planta?

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