Industria del Turismo

Ernesto Coppel Kelly, el “tiburón” que piensa y hace negocios como Napoleón Bonaparte

La habilidad de Coppel Kelly no solo está en construir hoteles, sino en diseñar ecosistemas de negocios enfocados en el turismo

“Más vale arrear que acarrear, que no se te olvide”, dice Ernesto Coppel Kelly mientras guiña su ojo derecho. Es un consejo de negocios desde un “Tiburón” que amasó su fortuna en la hotelería, cuando decidió “dejar de ser un vago” a los 30 años de edad y una década después fundar el emporio turístico más importante de Sinaloa: Pueblo Bonito.

Este hombre renta una habitación, luego vende el tiempo compartido, luego da crédito para más tiempo compartido, después ofrece tiempo fraccionado y por último propone la venta de casas completas.

“Ese es mi negocio, esa es mi técnica y hasta ahorita me ha cuajado”, dice el hombre que a los 30 años comenzó su carrera en el ramo turístico tras cansarse de estar en la fiesta y saberse sin un futuro estable.

“Decía Napoleón, ‘yo pelee más de 65 batallas y en ninguna aprendí nada que no supiera desde la primera’, y yo te puedo decir lo mismo: he tenido muchos proyectos y desde el primero sabía lo que sé ahorita, todo ha sido pulimiento y adaptación de mucho trabajo”.

Su técnica es al más puro estilo de Napoleón Bonaparte, aquel general francés que logró hacerse, con disciplina, de una gran parte del territorio europeo con uno de los ejércitos más imponentes de toda la historia mundial.

Para llegar a esto, tuvo que aprender de un genio llamado Mark Perkins, un estadounidense nacido en Las Vegas, Nevada, que llegó a Mazatlán para capacitar a quienes quisieran hacer ventas en los temas turísticos.

Hace 45 años, cuenta Coppel Kelly, todo era presencial, tocando puertas y haciendo relaciones directas. Era estar en restaurantes, salones de fiesta y en lobbys de otros hoteles.

Pero no solo era estar sentado y ver pasar a las personas, sino acercarse, entablar conversaciones y hacer que estas dieran depósitos retornables a cambio de tiempos compartidos.

En 10 años, Coppel Kelly ya era un profesional en este tema y decidió emprender la compañía que hoy es un ya es un emporio: Pueblo Bonito.

“Inauguré Pueblo Bonito y vino el presidente Miguel de la Madrid a inaugurarlo”, cuenta el hombre, quien dentro de su sala de juntas cuenta con una amplia galería de fotos con presidentes de México.

Ese hotel ahora es un emporio que ha alcanzado, al más puro estilo napoleónico, su expansión a otros horizontes.

Primero fue Mazatlán, luego Los Cabos y ahora Coppel Kelly construye en San Miguel de Allende y un hotel tipo Boutique en el Centro Histórico de Mazatlán. Su siguiente destino confirmado es Cancún.

“No dejamos de construir nunca, siempre estamos haciendo más habitaciones”, menciona mientras enumera sus proyectos hoteleros en México con el grupo Pueblo Bonito, incluyendo la adquisición de franquicias como St.Regis, una de las marcas más exclusivas de hoteles en el mundo.

“Son palabras mayores… ahora ya puedo decir que estoy al tú por tú con cualquiera. Nosotros somos calidad, calidad, calidad, no cantidad… ya tendremos cantidad”.

La habilidad de Coppel Kelly no solo está en construir hoteles, sino en diseñar ecosistemas de negocios enfocados en el turismo, de ahí que esté a cargo del patronato que lleva consigo el Acuario Mar de Cortés en Mazatlán, con una inversión multimillonaria que inició con el gobierno de Quirino Ordaz Coppel.

El impulsor de Central Park en Mazatlán: Además de su emporio hotelero, Ernesto Coppel Kelly también ha emprendido la misión de dotar a Mazatlán con un Parque Central, proyecto que ha venido impulsando desde el año 2013 y que, a casi 10 años de imaginarlo, poco a poco se materializa en una realidad.

Del sueño inicial para darle a Mazatlán el Museo de la Ciudad, evolucionó a una idea más ambiciosa: con una inversión estimada en 2,340 millones de pesos, el ya conocido como Central Park incluiría también un museo y el nuevo Acuario de Mazatlán.

 “Que conozcan, reconozcan y se enorgullezcan de la gente que aquí ha vivido y se ha partido la madre para que hoy Mazatlán sea lo que es. Y vean hasta dónde se puede llegar. Para eso es el Museo”, dijo Coppel Kelly al respecto en una entrevista para ESPEJO del año 2015.

Pero diseñar ese tipo de ecosistemas de negocios, explica, requiere de una comunidad integrada por personas visionarias, con intenciones y conocimiento en negocios para el desarrollo en áreas potenciales comerciales.

LEE MÁS: RETO A LA IMAGINACIÓN | El Parque Central Mazatlán, visto por su impulsor, Ernesto Coppel Kelly

Es hacerse de personas profesionales en sus ramos, como Napoleón supo hacerlo con sus mariscales, como Louis Alexandre Berthier, Joaquín Murat, Bon Adrien Jeannot de Moncey, Jean-Baptiste Jourdan, André Masséna, Pierre François Charles Augereau, Jean Baptiste Jules Bernadotte, entre otros que lo acompañaron en sus batallas y comandaron en el imperio.

“Yo estoy seguro que las cosas pueden mejorar, hay gente muy valiosa, no hay que perder el ánimo, hay que seguir invirtiendo. Lo que siempre les digo yo es construyan calidad, porque el País es fuerte, muy grande como para perder en un problema que no podamos resolver”, expresa.

Coppel Kelly se dice admirador de Napoleón Bonaparte y lo demuestra. Comenta su bagaje personal de la historia mundial y hace énfasis en el francés. Cuando habla de sus negocios lo cita, para hablar de su vida privada lo emula.

La diferencia es que este hombre nacido en Mazatlán quiere dejar de trabajar en algún momento y dedicarse únicamente a descansar, viajar y disfrutar de su imperio. No hacer guerras y no perder batallas, como aquella el 18 de junio de 1815 en Waterloo, cuando Napoleón perdió y se dio por finalizado el imperio francés.

“Por lo que yo he leído, van a pasar miles de años para que llegue otro igual…”, asegura.

¿Cuál es su Waterloo?

“Ninguno, porque no estoy en guerra con nadie. Yo estoy en paz con el mundo, yo hago lo mío, dejo ser, pago mis impuestos, a todo mundo trato bien. No doy motivo para que me pueda pasar un Waterloo. Y si tengo que dar una pelea, pues a ver de a cómo nos toca, no creas que le saco”, dice este empresario mientras vuelve a guiñar su ojo derecho y se acomoda plácidamente en una de las sillas a las afueras de su sala de juntas en Mazatlán.

PUEBLO BONITO: El Lugar perfecto bajo el sol

En 1987, los fundadores Ernesto Coppel y Mark Kronemeyer abrieron el primer resort de Pueblo Bonito, que rápidamente se convirtió en uno de los hoteles más deseables en Mazatlán debido a su combinación de modernidad y lujo con el encanto del viejo mundo.

Actualmente, Pueblo Bonito Resorts & Spas cuenta con ocho resorts de playa, 5 en Cabo San Lucas y 3 más en Mazatlán. Todos estos han recibido reconocimientos y premios como las Listas de Oro y de Readers’ Choice de Condé Nast Traveler, y las de Travel + Leisure que reconocen lo Mejor del Mundo.

El objetivo actual de la compañía es establecer un nuevo estándar en hospitalidad global a través de una nueva colección de propiedades ultra lujosas ubicadas en destinos cuidadosamente seleccionados. Entre estos destinos se encuentran Los Cabos, San Miguel Allende y el Centro Histórico de Mazatlán.

Además de restaurantes de primer nivel, Pueblo Bonito ofrece servicios y amenidades como campo de Golf, Spa, servicio de reuniones y bodas. Sus hoteles también han sido reconocidos como los que ofrecen las vistas más hermosas del mundo por TripAdvisor, han recibido el reconocimiento a los “100 Mejores campos del mundo” de la revista Golf Digest, por el campo Quivira Golf Club, campo diseñado por Jack Nicklaus Signature en Pueblo Bonito Pacifica Golf & Spa Resort en Los Cabos.

  • Ocho propiedades frente al mar
  • Imponentes vistas del Océano Pacífico
  • Spas galardonados a nivel internacional
  • Docenas de bares y restaurants
  • Transporte de cortesía entre nuestros resorts
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