Ciudadanía

¿Cómo podemos colaborar para disminuir la violencia y construir la paz?

Expertas y expertos presentaron los resultados de un proyecto de investigación que indagó sobres las estrategias de colaboración entre organizaciones civiles e instituciones para llegar a políticas que lleven a la construcción de paz

Por Josué Ibarra /@josueibarrasala

En 2019, varias y varios investigadores se preguntaron sobre cómo  diversas organizaciones sociales inciden y/o podrían incidir en las instituciones para construir la paz y, por ende reducir la violencia.

“Esto lo iniciamos porque vimos que los diseños de implementación de políticas no eran adecuados para reducir violencias y que, incluso, exacerbaban esas violencias”, mencionó Stack Trevor miembro de la investigación.

Para incidir en las instituciones existen diversas estrategias, pero esta investigación optó por explorar la colaboración, ya que se intuyó que así no sólo se podría potenciar las organizaciones, sino también ayudar a incidir en las instituciones.

La pregunta a responder fue: ¿Cómo lograr una colaboración entre organizaciones e instituciones que mejore el diseño e implementación de políticas intersectoriales para reducir la violencia?

Con ello, esta investigación se enfocó en la incidencia, no sólo en el diseño, sino en la implementación de políticas en base a la observación de distintos contextos.

Por tanto, esta investigación no sólo se basó en el área de la seguridad pública, sino en los contextos de violencias, lo que implicó pensar en una atención integral de los afectados, también conllevó pensar en las violencias en plural: violencias derivadas del crimen, pero también de las violencias derivadas por las propias políticas de seguridad que su tarea es intentar de contener la violencia.

Para la investigación, señalaron las y los participantes, la colaboración con las organizaciones tendría que reunir las siguientes condiciones:

  • La colaboración debía ser colectiva para que las instituciones respondan y su respuesta sea, en ese sentido, consecuente.
  • La colaboración debía de superar la confrontación y la negociación de intereses para generar un diálogo relativamente horizontal.
  • El diálogo debe ser consecuente, esto para que se efectúen cambios institucionales para reducir las violencias.

Con este acuerdo, la investigación se realizó en cuatro contextos.

El primer lugar fue Zamora, Michoacán, ahí se rastrearon dos intentos de colaboración, los cuales fueron muy distintos; el primero fue la evolución entre 2015 y 2022 de la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia en la que predominaron empresarios y titulares de seguridad y justicia.

La otra colaboración ocurrió en 2021 y 2022, donde el equipo local de la investigación trabajó con el Centro de Integración Juvenil de Michoacán para mejorar la canalización para atención por adicciones de personas en conflicto con la ley.

Los avances percibidos en la investigación en Zamora mostraron que la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia ayudó a superar el miedo y desconfianza a las instituciones, y eso ayudó a la fundación del Observatorio Regional Zamora para transparentar la cifra delictiva; otro avance fue sobre la canalización de personas en conflicto con la ley para la atención por adicciones, pues aumentó el número de personas canalizadas al Centro de Integración Juvenil, único programa certificado por la Secretario de Salud.

La segunda zona en que se investigó fue Apatzingán también en el estado de Michoacán, ahí se rastrearon dos intentos de colaboración con instituciones del Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingány del Observatorio fue invitado por la Secretaria del Migrante esto para participar en el Comité Interinstitucional para la Atención del Desplazamiento Forzado Interno; en otro intento el Observatorio colaboró también con el gobierno municipal en el proyecto “Reconstrucción del tejido social”.

En los avances parciales en Apatzingán, la investigación mencionó que hay aportaciones del Observatorio al proyecto de Ley para la Atención del Desplazamiento Forzado interno en la entidad esas aportaciones fueron dos:

– Explicar el concepto de Seguridad Humana en la norma.

– Incorporar criterios de monitoreo basados en las dimensiones de la Seguridad Humana.

Otro avance fue que el Observatorio participó en el reporte “Aportaciones de la Academia y la Sociedad Civil” presentado a la Relatora Especial de ONU para los Derechos Humanos de las Personas Desplazadas, durante su misión en México.

En el último presentado, el Observatorio facilitó la vinculación entre el gobierno municipal de Apatzingán y la organización CIAS por la Paz, esto para implementar “Programa de Reconstrucción del Tejido Social”.

La tercera zona en la que se trabajó fue Guadalajara, Jalisco, ahí se rastrearon mesas de diálogo y procesos de foros técnicos por Planeación y Participación Ciudadana donde se dialogó de la violación de Derechos Humanos en los disturbios del 4, 5 y 6 de junio.

En Guadalajara, los avances detectados fueron en los foros convocados por la Secretaria de Planeación y Participación Ciudadana, estos lograron un diálogo multifactorial donde tuvieron voz, principalmente, las personas afectadas por violaciones a DDHH ocurridos durante disturbios en el municipio.

Otro avance fueron las mesas técnicas que se conformaron por especialistas de alto nivel académico y trayectoria en la gestión pública, pues quienes presentaron propuestas innovadoras, no todas fueron acordadas.

La última zona de investigación fue Xalapa, Veracruz, ahí se rastrearon el rol de investigadores de CIESAS, quienes capacitaron a la policía municipal de 2017 a 2021; otro segundo caso fueron los intentos alrededor de la Plataforma de Seguridad Humana creada en 2021 para posicionar la agenda alrededor de este tema.

En los avances, se tuvo la creación de un nuevo cuerpo policiaco en Xalapa que se centró en la proximidad social, ahí se hicieron diplomados sobre el Modelo de Proximidad basado en Experiencias de Nezahualcóyotl con el fin de fortalecer la Subdirección de Prevención de Delitos, también se impulsaron redes vecinales y de comerciantes para motivar la prevención y denuncia.

Aquí el acto de presentación de la investigación en el ITESO.

¿Qué resultados se obtuvieron?

Después de analizar estos cuatro contextos, la investigación mencionó los desafíos político-institucionales que detectaron:

  • Los diferentes partidos políticos en los diversos gobiernos obstaculizan la colaboración, pues los distintos tipos de gobierno no colaboran entre sí.
  • La falta de continuidad de políticas impide construir colaboración de larga duración y, por ende, sostenerla.
  • Los acuerdos logrados con unos funcionarios pueden ser socavados por otros.
  • La opacidad institucional obstaculiza la colaboración.

Además, compartieron los aprendizajes logrados y las observaciones que tienen sobre sus hallazgos.

  • Superar la desconfianza institucional para transformar las relaciones sociedad-estado.
  • Identificar la simulación y cooptación en los procesos colaborativos.
  • Participar en el diagnóstico de problemas, incorporando experiencias, así como nuevos enfoques y criterios para su tratamiento estadístico.
  • Impulsar políticas intersectoriales.
  • Mejorar cómo se implementan las políticas.
  • Reconocer la naturaleza procesual de la participación.
  • Desarrollo de habilidades y conocimientos (resiliencia/sensibilidad) por los actores en la colaboración

Al final, las y los investigadores mostraron pistas para iniciar la colaboración frente a estos desafíos:

  • Contemplar si están dadas, o no, las condiciones para cierta colaboración.
  • Crear suficiente agencia previo a intentar colaborar con instituciones.
  • Buscar consensos parciales con aliados en instituciones
  • Determinar y estimular voluntades para intentar una colaboración
  • Establecer un piso mínimo de confianza y respeto

Como conclusión, mencionaron que las organizaciones (incluyendo universidades) pueden aportar información para sustentar políticas más efectivas, también por medio de la investigación, ya que pueden entender las normas y prácticas institucionales, pues los procesos colaborativos, concluyen, se pueden fortalecer cuando las organizaciones realizan o participan en la investigación y cuando las y los más afectados tienen roles dentro de la investigación.

Las y los investigadores que participaron en la investigación fueron Stack Trevor de la Universidad de Aberdeen; Jenny Pearce de la London School of Economics; Salvador Maldonado del Colegio de Michoacán y Jacqueline Garza del Colegio de Jalisco.

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Este trabajo fue publicado originalmente en ZonaDocs, que forma parte de la Alianza de Medios. Para leer el texto original, dé clic aquí.

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