Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

Ante los retos

Así, el país entró en el tobogán del desorden; se impusieron las consignas: El que no tranza no avanza, un político pobre es un pobre político, el año de Hidalgo y otras más.

Julio Cortázar, en una entrevista que cita Mario Benedetti en su libro El ejercicio del criterio, editorial Nueva imagen, página 155 (1960), comentó: “¿No deberíamos los argentinos (Y esto no vale solamente para la literatura) retroceder primero, bajar primero, tocar lo más amargo, lo más repugnante, lo más obsceno, todo lo que una historia de espaldas al país nos escamoteó tanto tiempo a cambio de la ilusión de nuestra grandeza y nuestra cultura, y así, después de haber tocado fondo, ganarnos el derecho de remontar hacia nosotros mismos, a ser de verdad lo que tenemos que ser?

Esta reflexión la tomo como una invitación que extiendo a todos aquellos que conscientes de los esfuerzos que el ciudadano Presidente, Andrés Manuel López Obrador está realizando día a día para limpiar el país, de la más terribles de las pestes: la corrupción, es lo más sensato y correcto, y por tanto, debemos apoyarlo.

En sus conferencias mañaneras, y en todo momento, el Presidente nos hace un llamado para hacer, lo que tengamos que hacer, para portarnos bien. Una convocatoria que está teniendo eco; por eso somos muchos más los que estamos convencidos de que las decisiones que está tomando, son en beneficio de las mayorías

Hemos de tomar en cuenta que tal empresa requiere no nada más de recursos económicos, de esfuerzos y acciones decididas, sino de algo mucho más importante: convicción plena. Convicción de que eliminando la corrupción, seremos un mejor país en el que prive la justicia.

Mi afirmación obedece,  porque sabido es que en los partidos políticos más antiguos, como son el Partido  Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), existen personas dignas, conscientes de que el respeto a la legalidad es lo que debemos defender. Y confirmo que  no siempre fueron partidos en los que se anidaron malos gobernantes, y maleantes como los que ahora forman la lista más larga de la historia; lista que fue fecundada desde los tiempos de José López Portillo; se fortaleció con tiburones de gran calado como Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, todos ellos, tuvieron  la oportunidad de dar a México lo mejor de sí mismos; pero en lugar de ello, decidieron dedicarse a la conformación de camarillas de delincuentes, junto a los cuales cometieron la más bárbara y prolongada devastación del país, creando de paso un ambiente de promiscuidad y barbarie  al alejarse del respeto de las leyes y valores.

El ejemplo glorioso, de gran valía, de Presidentes como el General Lázaro Cárdenas, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos, los tres abanderados por el PRI; fueron grandes estadistas que lograron la estima y reconocimientos del pueblo, por su lealtad a México y apoyo a las clases más humildes, sin embargo, no alcanzó para que los que les sucedieron siguieran aquellos ejemplos. Después de ellos vinieron los desvíos.

¿Qué fue lo que pasó? Creo que el huevo de la serpiente se empezó a incubar desde los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, la rebelión de una sociedad que clamaba por una verdadera democracia, lo asustó. Aquella marcha del silencio del 13 de septiembre, que reunió a más de medio millón de personas que marcharon por las calles del Distrito Federal, en pos de lograr más libertad y transparencia en las urnas, amén de exigir el alto a la represión impuesta; desembocó en la matanza del 2 de octubre, que no se olvida. Y desde entonces, el pueblo empezó a despertar.

Sin embargo, siguió imponiéndose la represión, y con Carlos Salinas de Gortari, la más descarada rapiña al vender más de doscientas empresas del gobierno, entre ellos la mayoría de los bancos, y no conforme, impuso a su hermano Raúl como el controlador de las mafias; su mote en ese medio: El Quince, pues ese era el porcentaje que cobraba por hacer y dejar hacer a toda laya de maleantes.

Así, el país entró en el tobogán del desorden; se impusieron las consignas: El que no tranza no avanza, un político pobre es un pobre político, el año de Hidalgo y otras más.

Aprovechemos esta transición porque seis años, son pocos, o son muchos para lograr los cambios que requerimos: democracia, paz, progreso;  eso depende de que eliminemos la peste de la corrupción.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo