Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

Aprender en el diálogo, no viendo la nuca del compañero, propone Díaz Barriga

Criticó el hecho de que las aulas sigan siendo rectangulares y que los alumnos solo vean la nuca y no la cara de sus compañeros, retomando la idea de Freire de que la educación es un acto de diálogo.

Resulta difícil, muy difícil, imaginar a un grupo de alumnos de Ángel Díaz Barriga, que no le ponga atención a sus clases y que les tenga que llamar la atención porque estén chateando o platicando de temas distintos a los de la clase, sin embargo, por increíble que parezca, sucede, porque cada nuevo grupo es un nuevo reto, porque siempre hay una parte del grupo que arropa y se entusiasma con las nuevas propuestas educativas pero otra parte que las rechaza y el maestro debe entender que no es contra él. Porque así es la educación, como la tarea de Sísifo –ciego personaje de la mitología griega condenado a subir la enorme roca a la cima de la montaña y luego hacerla rodar hacia el valle para volverla a subir y repetir la acción hasta el infinito—. No importa que el ciclo anterior el maestro haya entrado al selecto círculo de las “vacas sagradas”, cada nuevo grupo será siempre un nuevo desafío.

Reconocido investigador de talla internacional, profesor emérito de la UNAM y maestro de destacados personajes sinaloenses como Rodrigo López Zavala, Elio Edgardo Millán, Miguel Ángel Ramírez, Fidencio López Beltrán, Miguel Ángel Rosales Medrano (QEPD) y el propio Rubén Rocha Moya (actual gobernador del estado), Díaz Barriga reconoce que no hay una receta única para ser maestro y define a la educación como formación, como ayudar al otro a desarrollar sus capacidades.

Agudo crítico de la evaluación cuantitativa endiosada por el neoliberalismo desde los años 80s, con seis doctorados honoris causa y decenas de miles de seguidores en todo el mundo de habla hispana que estarían dispuestos a dar el 100% de su atención para abrevar del saber de Ángel, de pronto tiene que hacer un paréntesis en su conferencia para llamarles la atención a los alumnos que no están poniendo atención. “Si quieren platicamos de otra cosa que sí sea de su interés”, dice al nutrido público normalista en la plaza de las generaciones durante la conferencia “Retos en la formación Inicial de docentes, ante los nuevos escenarios educativos”, en el marco de los festejos del 75 aniversario de la Escuela Normal de Sinaloa, en la que llamó a los estudiantes a romper esquemas y “a no ser como sus profesores”.

Poco después de la ceremonia inaugural de los festejos, presidido por la secretaria de educación Graciela Domínguez, los dirigentes de las secciones sindicales 27 y 53, del SNTE, Genaro Torrecillas y Ricardo Madrid, así como por los subsecretarios de educación superior, Rodrigo López Zavala y de educación básica, Horacio Lora, a la que asistieron además, directivos de instituciones hermanas como Aarón Quintero Pérez, de la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa y Christian Marino Mendoza Gaxiola, de la Escuela Normal de Especialización del Estado de Sinaloa, el director de la Escuela Normal de Sinaloa y anfitrión del evento, Luis Enrique Alcántar Valenzuela, esbozó la trayectoria de Díaz Barriga destacando su obra y reconocimiento.

NECESARIO CAMBIAR EL MODELO EDUCATIVO

Díaz Barriga inició su disertación con la defensa del proyecto pedagógico de la 4T. Criticó que se mantenga el modelo didáctico del siglo 17 y que no hayamos logrado salirnos de un modelo docente, donde la innovación es sólo en aparatos y formatos de evaluación pero se haya abandonado la reflexión conceptual sobre lo pedagógico; que las aulas sigan siendo rectangulares y que los alumnos solo vean la nuca y no la cara de sus compañeros, retomando la idea de Freire de que la educación es un acto de diálogo.

No hay reflexión sobre el concepto de “formación”, solo de “aprendizaje”, dijo al señalar que hay otro tipo de saberes, que son los saberes experienciales, que no se han recuperado; que actualmente los materiales de trabajo en el aula solo se vislumbran en su dimensión instrumental y destacó la importancia de empezar a construir una pedagogía mexicana, en relación a que el nuevo modelo educativo ya no toma como referencia al Banco Mundial, a la OCDE ni a la UNESCO para elaborar sus contenidos educativos. Y que toma como referente, en cambio la desigualdad social, la necesidad de una educación intercultural, de respetar las cosmovisiones de los grupos originarios y de una interculturalidad crítica.

Ya no se pretende tomar como referente a modelos exitosos según estándares internacionales en realidades distintas, sino tomar como referencia la propia realidad mexicana, su cultura y sus propios contextos multiculturales.

Díaz Barriga defendió el nuevo modelo educativo impulsado por la 4T y criticó que en el actual modelo donde “no hay vinculación con la realidad”, cada materia es un fragmento autónomo, donde cada docente se asume como dueño de su materia y al alumno le corresponde la tarea de integrar la información en la práctica docente y que hay demasiados contenidos en los programas con un sentido enciclopedista.

Explicó que el nuevo marco curricular 2022 establece una estructura curricular de integración de saberes, no de asignaturas, lo cual implica romper con la visión de currículo que ha existido en México desde la revolución mexicana y defendió la nueva propuesta que incluye como ejes articuladores, “la inclusión”, “el pensamiento crítico”, “la interculturalidad crítica”, “la igualdad de género”, “el fomento de la lectura y la escritura”, “la educación estética” y “la vida saludable”, divididas en cuatro campos formativos: “lenguajes”, “saberes y pensamiento científico”, “ética, naturaleza y sociedad” y “de lo humano y lo comunitario”.

DISCURSO Y REALIDAD EN CURRICULUM DE NORMALES

Abordó también el tema de la formación de profesores donde se propone recuperar la experiencia docente y sistematizarla como base para la formación en un proceso participativo llamado co-diseño para la elaboración del currículum, el cual es una excelente propuesta, sin embargo, dejó entrever cierto desconocimiento de la distorsión en la aplicación práctica de la propuesta, operada por el equipo neoliberal peñanietista de Aurelio Nuño Mayer, encabezado por el médico partero y poeta, Mario Chávez –muy avezado en los negocios a la sombra del presupuesto y revestido ahora de 4T,  recontratado por el ex comunista, José Ángel Concherio—, seguidor, al pie de la letra, de la frase de Díaz Mirón: “…hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan…”

En el discurso, el modelo de formación de profesores tiene coincidencia con la nueva propuesta de educación básica, recuperando algunos conceptos del Foro Nacional de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, sin embargo, tanto Díaz Barriga como el propio gobierno federal, que hablaba de la democratización, incluso la autonomía de la educación normal, parecen ignorar que el proceso de co-diseño es una faramalla para simular inclusión participativa de los maestros, pero que en realidad se sigue imponiendo en el currículum lo que decide el equipo de Nuño (y Mario Chávez), como sucedió en el plan de aprendizajes claves 2018 para normales, presentado en Saltillo por Julio Leyva, el también médico partero convertido en el actual zar del currículum de formación de profesores y quien espetaría en una mesa en Coahuila en 2018: “Ustedes no vienen a discutir los programas, vienen a conocerlos para aplicarlos”.

No obstante, Díaz Barriga no es partidario de la confrontación radical y/o de atizar el conflicto, sino de avanzar hasta donde se pueda en los cambios deseados, como les aconsejó a quienes en la misma conferencia le tomaron la palabra de cambiar la forma de aprender en el aula.

NUEVO MODELO EDUCATIVO: EJES EN VEZ DE ASIGNATURAS

Sin embargo, el centro de atención ahora es el nuevo modelo educativo de la 4T que elimina las asignaturas y junta los ciclos de educación básica con una perspectiva integradora del conocimiento, documento en discusión propuesto por la SEP, en la que destaca, en la contraparte crítica, el sinaloense Gilberto Guevara Niebla, subsecretario de educación básica (1992-1993) en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, bajo las órdenes de Ernesto Zedillo Ponce de León y al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador 2018-2019. Pero esta discusión apenas comienza.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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