Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Asistentes de voz: una herramienta al futuro

¿Imaginas lo fácil que es estar pendiente de nuestros seres queridos si, en caso de imprevistos, pueden pedir ayuda a su asistente de voz para que nos llame a nosotros o a servicios de emergencia?

Conforme se vuelven más accesibles, los asistentes virtuales se vuelven una parte esencial de muchos de los hogares en los países más digitalizados del mundo. Se adaptan a distintos presupuestos y estilos de hogar, y vienen con diferentes voces, utilidades y funciones de entretenimiento que los han convertido en prácticamente un electrodoméstico más. Basta formular una frase o pregunta en voz alta para que el asistente lleve a cabo tareas de distinta complejidad, pues ya prácticamente cualquier teléfono inteligente cuenta con la capacidad de escuchar, entender y ejecutar una orden que puede ir desde responder una sencilla pregunta hasta poner en marcha procesos físicos o virtuales.

Esto se debe en gran medida al avance de la inteligencia artificial y nuestro aprendizaje como seres humanos de interactuar con las máquinas, conversando cada vez más con ellas de maneras que parecen naturales. Aunque ahora parece totalmente sencillo dirigirnos a nuestro celular y pedirle que nos cuente un chiste o nos presente el pronóstico del clima para elegir nuestra vestimenta, tomó décadas de investigación y desarrollo poder llegar hasta ese punto.

Esa voz que nos responde desde el teléfono, bocina o computadora, es un asistente digital, un programa basado en inteligencia artificial que utiliza técnicas de machine learning para aprender y especializar sus respuestas con base en la interacción que recibe, mostrando hasta ahorita un potencial ilimitado. De esta manera, estos programas permiten interactuar con el entorno físico o virtual a través de la voz.

Fue en 1962, IBM presentó una calculadora que tiene la capacidad de funcionar con comandos de voz y ejecutar las operaciones, algo que, a pesar de ser totalmente disruptivo para la época, contaba con aplicaciones limitadas para la vida cotidiana. Tuvieron que pasar un par de décadas más antes de lograr que una computadora personal lograra identificar 16 palabras habladas y los dígitos, sin embargo, esto era bastante rudimentario porque todavía faltaba contar con el conocimiento técnico y las capacidades suficientes para integrar la voz humana con el entendimiento de lo digital.

 El siguiente paso del desarrollo llevó la tecnología a hacer posible transcribir palabras a texto, digitalizando la voz y demostrando que el reconocimiento de voz había avanzado lo suficiente para llegar al siguiente nivel. En 2011, Apple lanzó al mercado por primera vez una asistente de voz que permitía desde revisar el clima y programar alarmas hasta realizar llamadas o enviar mensajes. Después siguieron los gigantes tecnológicos de Amazon y Google, con sus respectivas asistentes que permitían cada vez más cosas, hasta contar con personalidades específicas para tratar con diferentes perfiles de usuario.

Los asistentes digitales, conectados con el Internet de las Cosas, que permite la interacción constante de distintos dispositivos en una misma red, pueden controlar e intercambiar información con altavoces inteligentes, electrodomésticos, automóviles. De esta manera, su implementación intenta simplificar la vida cotidiana del usuario, facilitando la interacción con respuestas más rápidas y eficientes.

Inicialmente, una de las aplicaciones de mayor utilidad de los asistentes de voz es ayudar a los conductores a reducir la necesidad de utilizar su teléfono mientras conducen, un acto imprudencial que aumenta las posibilidades de estar en un accidente de tránsito. Los accidentes vehiculares no son poca cosa, tan solo en México, mueren 45 personas al día por este tipo de incidentes. Según estimaciones, hasta 40% de los accidentes generados se relacionan con el uso del celular mientras se conduce… utilizando más los asistentes virtuales y dejando de lado el teléfono, podríamos reducirlos y, en consecuencia, salvar vidas humanas.

Ahora, conforme se democratiza esta tecnología y se vuelve cada vez más sencilla de adquirir y conectar a internet, los asistentes de voz nos ayudan con recordatorios y alarmas, lo cual puede resultar bastante útil en casos de personas que deben tomar cierto medicamento y pueden olvidarlo, o de las personas que desean salir de sus casas en un momento específico para evitar el tráfico. También pueden interactuar con productos domésticos para, por ejemplo, encender el horno inteligente en el momento preciso para que la comida esté lista a tiempo o, en algunos casos, ser programados con comandos de emergencia que permitan requerir auxilio de contactos específicos. ¿Imaginas lo fácil que es estar pendiente de nuestros seres queridos si, en caso de imprevistos, pueden pedir ayuda a su asistente de voz para que nos llame a nosotros o a servicios de emergencia?

Estas posibles aplicaciones son solo la punta del iceberg. Se encuentran en desarrollo modelos de asistente de voz con la capacidad de prestar primeros auxilios psicológicos, lo cual podría implementarse como un auxiliar a la salud mental, así como otros modelos que permiten mantener conversaciones elaboradas e, incluso, ¡ayudarte a prepararte para una entrevista de trabajo simulando las preguntas de un entrevistador! Una vez más, tenemos a nuestro alcance una tecnología que puede transformar millones de vidas… con el uso y distribución adecuados. Las posibilidades están en nuestra imaginación, ¿cómo más se te ocurre que podríamos usarlos para el bien común?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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