Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

Atrapados III

Los cambios son posibles, pero siempre que haya voluntad personal, de ahí que el cambio más importante es el que podamos tener nosotros mismos, y no el que nos quieran imponer.

De las cosas buenas que nos ha traído la pandemia, me agrada que la ciudad ha sido envuelta por la música. Las bandas, aunque incompletas, tocan, en su mayoría, la vieja música de viento sinaloense, no la ensucian con las voces gangosas de estilo machista. Y los trovadores o músicos de guitarra y acordeón, exponen música campirana con historias de amor. Eso es poesía para el espíritu. También he visto nuevos payasos, incluso, dos mimos que me recuerdan a Chaplin, algunos meseros, y meseras, vestidos a modo, ofrecen en charolas botellitas de agua fresca.

Todo son cambios de actitud, que demuestran que hay algunos que no se rinden ante las circunstancias, al contrario le hacen frente, y eso trae soluciones, y son muestra de coraje, inteligencia que debemos mostrar, antes que derrotarnos.

Tengo amigos, amigas, que esta situación del Covid 19 los atrapó en los Estados Unidos, y al revés, otros que estaban allá y debieron quedarse aquí. Cosa curiosa, uno de los que se quedó al otro lado, está feliz porque encontró un empleo que le está dando a ganar buena cantidad de dólares, se inscribió en una escuela de inglés, y eso le permitirá realizar un sueño: escribir poesía en la lengua de Shakespeare. Y una amiga que se había ido a allá, con el fin de estar con sus hijos, se ha dado cuenta que ya no les hace falta, al menos para guiarlos, y eso le permite quedarse aquí, en su tierra y vivir sus últimos años con su madre y su padre que de verdad la necesitan. Cómo podemos ver, no todo es tragedia, y mucho menos desilusión.

Pero hay otros cambios que también son importantes, los sociales. Soy testigo del cambio que se dio en el Ejido Corerepe, un pueblo de aproximadamente seis mil habitantes. La historia es un poco larga, pero la sintetizó: Una familia decidió fundar un Centro Comunitario para emprender acciones que ayudaran a la gente, y con recursos propios construyeron un edificio con aulas, una cancha de usos múltiples y aulas en donde se imparten clases para aprender oficios: costura, cocina, cultura de belleza. Deportes, danza, volyboll, Cultura: música, teatro, lectura, escritura, poesías, cuento, novela. También cuenta con un comedor, parque infantil, auditorio, biblioteca. Se admite a todos, y pagan una cuota simbólica que s sirve para cubrir una parte de los gastos.

Al cabo de 5 años, el pueblo de Corerepe que estuvo atrapado, como muchos otros pueblos en nuestro país, por el vicio y la corrupción. Ha cambiado, son muchos los ejemplos que indican los avances, sobre todo, que los vendedores de droga, se fueron del lugar, ello, sin que hubiese ningún enfrentamiento. Simplemente no había consumo, al menos el no costeable para los mercaderes de la muerte. Por cierto, en Corerepe no se ha dado ni un solo caso de covid 19. ¿Suerte? No, es un pueblo sano.

Los cambios son posibles, pero siempre que haya voluntad personal, de ahí que el cambio más importante es el que podamos tener nosotros mismos, y no el que nos quieran imponer. En un país donde la democracia es real, no se necesita mucho para hacer que el avance hacia el progreso se dé. Ahora mismo estamos viviendo una gran oportunidad. El gobierno federal, está poniendo las bases para que le demos vuelta a la tuerca, es obvio que existan quienes se opongan, eran miles, tal vez millones los que se acostumbraron a la tranza durante poco más de cuatro décadas, por eso es difícil arremangar con tanta bazofia. Lo bueno es que también hay millones que queremos ese cambio, y de hecho ya se logró en muchos, para beneficio de las mayorías.

Volviendo al cuento de los conejos, los que estamos interesados en las actividades culturales, no nos hemos dormido, hemos estado participando en la medida de nuestras posibilidades, la aparición de esta revista es uno de los miles de ejemplos que hay en el país. He visto en las redes audiciones de cantantes como la que nos ofreció el tenor, orgullosamente sinaloense José Manuel Chú desde la iglesia de Fátima; esto fue gracias a un programa que desarrolla el ISIC que dirige el Lic. Papik Ramírez. “ISIC desde casa. Nos conectamos para ti”.

Con cierta nostalgia, recuerdo las audiciones del Director de la Sinfónica de Sinaloa; el maestro Gordon Campbell, durante años realizó algo que muchos le agradecemos: enseñarnos a conocer cada uno de los instrumentos que componen la banda, de cuantos elementos, así como otros conjuntos como los de cuerda. Algo que en lo particular agradezco mucho, es saber cómo escuchar una audición, y no cometer la burrada de aplaudir cuando no se debe hacer.

Algo que me sorprendió, fue cuando explicó que si uno se duerme en una audición, es válido. Explicó el maestro: Dormir en una audición es maravilloso, es un homenaje al autor y por consecuencia a los músicos; la música es para relajarse, para estar feliz, tranquilo. Por cierto, Gordon Campbell se enamoró de Culiacán, al grado de convertirse en un Culichi con calidad de exportación.

SOBRE EL AUTOR

Leónidas Alfaro Bedolla es autor de las novelas La agonía del caimán, Tierra blanca, Por amor a Feliciana, La maldición de Malverde, En el casi ombligo del mundo, Las amapolas se tiñen de rojo, Golpe a golpe, La agonía del caimán y La selección.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo