Reflexiones

Julio Mendívil Félix

Beto Caimán y su pasión por el cocodrilo acutus

El esfuerzo de Heriberto Salomón en favor la preservación y protección de los cocodrilos, a contracorriente de las actividades humanas que impactan contra el hábitat de este reptil.

Heriberto Salomón Arellanes, mejor conocido como Beto Caimán, vecino de la comunidad de El Saucito, sindicatura de Eldorado, municipio de Culiacán, es un personaje muy singular, ya que desde muy joven al concluir estudios de preparatoria en 1987 empezó a dedicar una buena parte de su tiempo a una actividad que no le proporciona ingresos económicos, pero si muchas satisfacciones. Desde entonces su proyecto ha sido la defensa y preservación del cocodrilo acutus, especie bajo protección especial de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana (NOM-059-Semarnat-2010-DOF), misma que tiene por objeto identificar las especies o poblaciones de flora y fauna silvestres en riesgo en la República Mexicana.

Beto nos describe que el proceso inicia con el cortejo de los cocodrilos, mismo que se presenta en los meses de febrero y marzo, en el cual se lleva a cabo la copulación de la hembra y en abril preanida. Para ello construye entre cuatro y cinco nidos falsos para así poder despistar a los depredadores, mismos que abundan y que bien pueden ser mapaches, tlacuaches, coyotes, gato montés, e incluso perros domésticos.

Es durante los primeros días del mes de mayo cuando la hembra ovoposita hasta 50 huevos en una sola postura.

Una vez concluido ese proceso, que de manera natural desarrolla la hembra, se procede a la recolección de los huevos enterrados en los nidos, para ello los deposita en cubetas de plástico con tierra en su interior. De ahí los transporta hasta su domicilio particular en El Saucito, donde tiene una habitación destinada y acondicionada como incubadora, donde permanecen por un lapso de 90 días.

Transcurrido ese tiempo empiezan los primeros nacimientos y una vez eclosionados se colocan en contenedores de plástico donde permanecen por un período de 3 a 4 meses recibiendo cuidados especiales, una rigurosa alimentación, y por supuesto mucho amor, hasta el momento de su liberación, evento que se realiza entre los meses de octubre a noviembre de cada año en distintos puntos de la laguna, no revelándose el lugar exacto para la protección de la especie.

Todo ese proceso, que inicia con la recolección de los huevos y culmina con la liberación de los cocodrilos en estado neonato, lo lleva a cabo en las inmediaciones de la Laguna de Chiricahueto (sistema lagunar y/o humedales localizados entre las sindicaturas de Villa Juárez, municipio de Navolato y, Costa Rica y Eldorado, del municipio de Culiacán), sistema que llegó a contar con una superficie de 18 mil 500 hectáreas, sin embargo, actualmente se ha visto reducido considerablemente, esto como consecuencia de actividades propias del ser humano como son la agricultura, pesca, acuacultura, y turismo, así mismo, se encuentra muy azolvada y contaminada.

Lo anterior manifiesta que ese ambiente propicio para la diversidad biológica ha sido muy impactado y ese acelerado deterioro que ha sufrido, nos obliga, tanto a instancias gubernamentales, sociedad civil y sectores productivos que ahí inciden, a ejecutar acciones, como las que emprende Beto Caimán, que permitan la conservación de ese patrimonio ecológico que existe en la región, y que el cocodrilo acutus y otras especies que ahí perviven conserven su hábitat natural.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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