Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

¿Con cuál PRI sería la alianza PAN-PRI-PRD en Sinaloa?

el gobernador Quirino Ordaz no hay duda. No se va a enfrentar al presidente. No se va a arriesgar a chocar con el Congreso del Estado, que le aprueba (o desaprueba) las cuentas públicas, donde tiene mayoría Morena.

Las alianzas del PRI-PAN-PRD para contender por la gubernatura en cuatro estados (Michoacán, Nuevo León, Sonora y Zacatecas) hace más viable la posibilidad de hacer alianza también en Sinaloa, sin embargo, aquí lo primero que habría que ver es ¿con cuál PRI sería la alianza? ¿El del voto duro de colonias, campesinos y burócratas, o el del voto pragmático que mueven la clase política tradicional amalgamada con las estructuras económicas empresariales? Lo más probable es que ambos prís no vayan juntos a la elección del 2021.

Luego, para considerar sus posibilidades de éxito, habría que ver quién es el candidato (de la eventual alianza), quién será el candidato de Morena y con quién irá a la elección el Partido Sinaloense, que apunta para jugar un importante papel de bisagra, pues juntos PAS-PAN-PRD-PRI pueden meter en un problema a Morena, sobre todo si su candidato no es de arrastre, ya que ese partido prácticamente no tiene estructura, por lo que en mucho dependería del empeño que le ponga el presidente con todo poder.

Para mantener en marcha a la 4T el presidente debe seguir teniendo de su lado la mayoría de las dos cámaras y la mayoría de las gubernaturas del país. Ya sea sólo con Morena y sus aliados a partir de procesos electorales o mediante la negociación con los demás partidos que tengan predisposición al diálogo y el acuerdo, porque es el presidente, aunque a algunos morenistas no les guste. Es decir, extender su poder político más allá de las propias filas morenistas y agenciarse nuevos aliados más allá de los que procesos electorales, toda vez que tiene enemigos declarados dispuestos a boicotear su proyecto.

Si el PRI decide ir a la elección solo, las circunstancias para elegir candidato podrían favorecer a su dirigente Jesús Valdez, quien tiene liderazgo y ascendencia sobre el voto “duro” del PRI local, a menos que “Alito” Moreno, en una negociación nacional, decida mandar (¿a perder?) un “aerolito” desde el centro del país, como Alfredo Villegas, o respaldar al senador Mario Zamora Gastélum.

Si se concreta la alianza con el PAN, seguramente el candidato no sería Jesús Valdez por ser el dirigente del PRI y buscarían un punto medio de coincidencia, lo que le podría favorecer al secretario de educación, en el gobierno priísta de Quirino Ordaz Coppel, Juan Alfonso Mejía, de formación panista y vínculos con personajes del sector empresarial nacional (y local) antilopezobradoristas.

Claudio X González, jefe de Juan Alfonso Mejía en Mexicanos Primero –cuya dirección Mejía dejó para venirse a la SEPYC en Sinaloa— acaba de organizar un nuevo grupo político junto con el dirigente de la COMPARMEX, Gustavo de Hoyos, identificados por el presidente AMLO como “FRENA 2”. Habría que ver si Mejía mantiene el respaldo local de su “padrino” Enrique Coppel, a quien se le ha visto en reuniones de apoyo al senador Rocha Moya.

Juan Alfonso podría ser un buen punto de convergencia PRI-PAN-PRD para ser el candidato de la alianza. Aunque no tiene raíces ni compromisos con las bases de ninguno de los tres partidos, lo que lo vuelve un candidato débil a la hora de la votación, tiene fe en que los acuerdos y las decisiones cupulares puedan ejercer suficiente presión en las bases para obligarles a darle una votación alta, sin embargo, tiene ya un movimiento priísta en contra, encabezado por el ex alcalde mazatleco, Jorge Abel López Sánchez, quien (dice) no tiene candidato pero se opone fervientemente a la postulación de un candidato que no sea auténticamente priísta.

Esta postura al interior del PRI y la influencia de Jesús Valdez podrían favorecer la candidatura de Sergio Torres, de cepa priísta y con liderazgo en sectores populares, como el candidato de la alianza. El PAN, por su parte, aunque seguramente metería nombres al pandero, tiene muy pocas posibilidades de hacer que sus propuestas logren encabezar, debido a su bajo nivel de votación, al igual que el PRD.

El PAS Bisagra

Quien podría ser una sorpresa en esta alianza es Héctor Melesio Cuén Ojeda, dirigente del PAS, como un tercero en discordia. Ya fue presidente municipal de Culiacán por el PRI y candidato a gobernador por el PAN en el 2018, cuando Ricardo Anaya fue el candidato presidencial de ese partido. Cuén tiene su propia estructura y se podría ubicar en un punto medio entre el PRI y el PAN. A diferencia de Mejía, Cuén sí sumaría votos a la alianza y podría ser la suma que les diera el triunfo PRI-PAN-PRD-PAS.

No obstante, Cuen ya sintió el efecto AMLO en la elección del 2018 –que lo barrió en las urnas junto con Ricardo Anaya— por lo que también estaría valorando una alianza con Morena. En esta ocasión Cuén se puede dar el lujo de escoger con quien ir a las elecciones en el 2021 toda vez que podría ser el factor de triunfo si la competencia se pone muy pareja. Si Morena le ofrece suficientes posiciones (candidaturas a puestos de elección popular, regidurías, diputaciones y alcaldías, además de posiciones en el gobierno) no dudaría en firmar con los morenistas, sobre todo porque no tendría que enfrentarse al aparato del Estado, sin embargo, si la alianza PRI-PAN-PRD le ofreciera encabezar la candidatura, no la pensaría dos veces porque aun perdiendo saldría ganando.

Por parte de Morena, el candidato más viable que se ve hasta el momento es el senador Rubén Rocha Moya y quien tendría la más alta intención de voto a su favor. Contaría con el apoyo del otro PRI, el de la clase política tradicional –Jesús Aguilar, Juan Millán, Jesús Vizcarra—y de los más importantes grupos empresariales de Sinaloa y del cuasi partido “Puro Sinaloa”, de Quirino Ordaz –aunque éstos últimos estarán con quien decida el presidente—, además de los votos que aporten los morenistas.

Del gobernador Quirino Ordaz no hay duda. No se va a enfrentar al presidente. No se va a arriesgar a chocar con el Congreso del Estado, que le aprueba (o desaprueba) las cuentas públicas, donde tiene mayoría Morena. No va a poner en riesgo el presupuesto federal de Sinaloa para el 2021 (las precandidaturas deberán están definidas en diciembre) y Morena controla las dos cámaras del Congreso de la Unión. Tampoco se va exponer a tener encima a la Secretaría de Hacienda y a la Unidad de Inteligencia Financiera investigando sus gastos. Así que por más que Quirino le jure apoyo al candidato del PRI o de la alianza PRI-PAN-PRD, no le podrá cumplir, porque lo estará vigilando con lupa un gobierno que aún va de subida, cuando él estaría a unos meses de perder todo su poder.

Imelda Castro, la vicecoordinadora del senado, quien tiene una excelente plataforma para contender, ha guardado silencio –hasta el momento—, y no por falta de interés. Hay quien asegura que la sacaron de la jugada al darle la vicecoordinación del senado, pero también existe la posibilidad de que se esté reservando para la decisión nacional de las candidaturas de Morena con el criterio de la equidad de género. Imelda tiene relación estrecha la senadora con Dolores Padierna, de gran influencia y liderazgo al interior de Morena y con Tatiana Clouthier, virtual precandidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León y posible aspirante presidencial en el 2024 si las cosas se le dan bien en Nuevo León.

El alcalde mazatleco, Guillermo “químico” Benítez, por su parte, con menor intención de voto a su favor en las encuestas, sigue en la jugada con un más bajo perfil. Su posibilidad de obtener la candidatura al gobierno de Sinaloa no depende de grandes estrategias cupulares de grupos, sino de la decisión de su amigo el presidente López Obrador. No tiene grupos nacionales de apoyo con quien conspirar, así que su único compromiso sería con los electores y con el presidente.

La apuesta del “Químico” sería a ser él, auténtico, sencillo y humanista, como lo refleja su amplia presencia en las redes sociales, sin siquiera salir de su municipio. Si el presidente lo llama porque necesita en Sinaloa a un hombre de confianza, leal, para ser gobernador, el “químico” sería el candidato y el presidente López Obrador tendría que hacer gala de todo su poder para hacerlo ganar. Si no, el “químico” seguirá siendo el alcalde de Mazatlán y se iría a donde el presidente lo necesite.

Quien tampoco tiene conspiraciones con grupos nacionales y también le apuesta a su sencillez y espíritu humanitario, es el ex alcalde de Guasave, afiliado a Morena, Raúl Inzunza, quien desde hace varias semanas ha venido trabajando con pequeñas reuniones de simpatizantes que avalan sus aspiraciones. Aunque se le observa más lejano del presidente, ha levantado la mano para que lo consideren en la fila, por si acaso no hubiera acuerdo entre los punteros y se necesitara un tercero en discordia.

No obstante, asuntos políticos más relevantes ocupan, seguramente, la atención del presidente, como la definición de la dirigencia nacional de Morena, ya que quien quede en la presidencia de ese partido será determinante, no sólo de la definición de candidaturas y elecciones a gobernadores y diputados federales y locales en el 2021, sino en el 2024, cuando que haya que definir el relevo presidencial.

El empate entre Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo sugiere que el presidente podría tener un favorito sin haberlo dicho. ¿Por qué Mario Delgado, con muchos recursos, presencia en medios, muy buena presentación y muchas aspiraciones, empato con un Porfirio Muñoz Ledo sin aspiraciones, sin recursos y solo con dos o tres reuniones de zoom?

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