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Iniciativa Sinaloa

Con iniciativa | El impacto de la pandemia de Covid-19 en las mujeres y el papel que juega la corrupción

Es imposible hablar de una recuperación de la crisis que ha traído la pandemia sin el liderazgo, representación y participación de las mujeres en todo el mundo.

Por Itzé Coronel Salomón / Titular de Vinculación

La propagación mundial del virus SARS CoV-2 y las terribles consecuencias que ha traído consigo desnudaron a su paso deficiencias en los gobiernos del mundo en múltiples áreas, es un hecho que la Covid-19 nos ha afectado a todos como ciudadanía, sin embargo, existe un impacto diferenciado, ya que las pandemias sí afectan de formas diferentes a las mujeres que al resto de la población.

Ante esta situación los avances en la lucha por la equidad de género se encuentran en riesgo, un estudio elaborado por la ONU en 2021 estima que 25 años de progreso podrían haberse perdido a causa de la crisis sanitaria. En marzo pasado, el director general de Naciones Unidas Antonio Guterres dijo ante la comisión de ONU Mujeres que la Covid-19 ha puesto al descubierto la desigualdad de género endémica y que la única forma de revertir esto es mejorar drásticamente el equilibrio de género.

Esta situación diferenciada es evidente en varios aspectos, las indicaciones de quedarse en casa y el cierre de centros de cuidado infantil y escuelas han obligado a que hoy en día todo suceda en el hogar, el trabajo remoto y la educación en línea han invadido los espacios antes destinados al descanso o la convivencia familiar.

Como tradicionalmente el trabajo dentro del hogar ha recaído en las mujeres, esto aumenta su carga de trabajo aunado a que en su gran mayoría son las responsables de los cuidados a otros miembros de la familia como personas de la tercera edad, esto significa que si un grupo familiar se encuentra infectado es más probable que sea una mujer la que intervenga en estos cuidados.

Otro aspecto que considerar es que son las mujeres quienes están en la primera línea de respuesta sanitaria y tienen una mayor exposición y riesgo de contagio, como médicas, enfermeras y personal de limpieza en los hospitales.

La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe ha señalado que las mujeres que trabajan en el sector salud en América Latina y el Caribe constituyen el 72,8% del total del personal de los sistemas de salud en la región (Cepal 2020), y el aumento de la demanda a los sistemas de salud ha generado condiciones de trabajo extremas para ellas.

De igual forma, muchas mujeres han perdido sus fuentes de ingreso ya que una gran cantidad de ellas laboran de manera informal, lo cual menoscaba su oportunidad de ser independientes financieramente y las coloca en riesgo de violencia económica, el secretario general de la ONU ha expresado que las mujeres realizan la mayoría de los trabajos que han sido más afectados por la pandemia y que tienen muchas más probabilidades que los hombres de perder sus empleos.

Esto nos indica una ruta muy clara a seguir, si no queremos repetir los errores del pasado; en pandemias anteriores que azotaron al mundo como el SARS y el Ébola no se tomó en cuenta la perspectiva de género y esta falta de visión trajo consigo consecuencias desastrosas para las mujeres, exponiéndolas a todo tipo de violencias y extorsiones sexuales.

De acuerdo con Transparency International [1]durante 2014-2015 en medio del brote del virus del Ébola en África occidental, las mujeres y niñas sufrieron tasas elevadas de abusos y violencia sexual, en Sierra Leona, se estima que aumentó la mortalidad materna y las niñas que quedaron huérfanas fueron obligadas a realizar actos sexuales a cambio de alimentos agua y refugio.

Durante la pandemia actual en México aumentaron un 46% las llamadas al 911 al comienzo de la jornada nacional de sana distancia; el secretariado ejecutivo del sistema nacional de seguridad pública documentó que en marzo de 2020 se hicieron 155 llamadas cada hora por diversos tipos de violencia contra la mujer y se registró un incremento del 71 por ciento en las mujeres y niños que recibieron apoyo de la Red Nacional de Refugios.

¿Cómo afecta la corrupción en la diada pandemia-género?

En la academia algunos autores argumentan que la corrupción debería considerarse una violación de los derechos humanos, ya que socava el estado de derecho, que es una condición necesaria para el respeto de los derechos humanos, en el tema que hoy nos ocupa, podemos decir que afecta la consolidación de las demandas para eliminar toda forma de violencia contra las mujeres.

La corrupción relacionada con la COVID-19 en el sector salud afecta más a las mujeres ya que el desvío de recursos públicos de importantes servicios de salud como la maternidad y la atención obstétrica, la vacunación y otras formas de atención primaria de salud que se han enfocado durante los últimos 18 meses a la emergencia sanitaria, han afectado los derechos de las mujeres a la salud.

El derecho a la salud sexual y reproductiva durante la pandemia se ha visto limitado, en Sinaloa el año pasado, las colectivas feministas, tuvieron que encontrar nuevas maneras de brindar acompañamiento a las mujeres que deseaban interrumpir un embarazo no deseado; debido al aislamiento social muchas mujeres no solo adolescentes sino adultas no podían salir de su casa por anticonceptivos por diversas razones, la ONU pronosticó que durante la pandemia se darían unos 40 millones de embarazos no deseados a consecuencia del confinamiento por la pandemia.

El Anticorruption Resource Center[2] ha hecho hincapié en que las experiencias de epidemias anteriores y crisis globales nos han mostrado que proporcionan un entorno perfecto para que florezca la corrupción y que esto garantiza más pérdidas de vidas, una depreciación de la confianza pública y una disfunción en la sociedad que persiste mucho más tiempo que la crisis misma.

La crisis actual es una ventana de oportunidad para incorporar una perspectiva de género en las medidas anticorrupción para reducir los riesgos de marginar o desfavorecer aún más a las mujeres y otros grupos vulnerables, la protección contra la corrupción se debe priorizar a la par que la respuesta sanitaria, es un buen momento para que los gobiernos comprendan la importancia de la inversión en infraestructura sanitaria, así como mejorar los salarios para los trabajadores de la salud.

Haciendo eco a las palabras del secretario Antonio Guterres, las mujeres están en el centro de la respuesta y recuperación de la COVID-19, si aprovechamos este punto de inflexión, en lugar de retroceso en el reconocimiento de los derechos de las mujeres se pueden impulsar políticas públicas que aceleren e impulsen este proceso.

Las políticas actuales adoptadas como respuesta a la pandemia han pasado por alto las necesidades específicas de las mujeres, es imprescindible que estén representadas en todos los espacios de toma de decisiones, cuando estos espacios están desequilibrados, solo se atiende a una visión y se ignora a la mitad de la población, es imposible hablar de una recuperación de la crisis que ha traído la pandemia sin el liderazgo, representación y participación de las mujeres en todo el mundo.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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