Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

Culiacán nació en la violencia

En la Villa de San Miguel de Colhuacán, los encomenderos y soldados españoles en aras de lograr riqueza explotaban a los indígenas, pero el indómito Tahue llamado Ayapín, se rebeló.

(En el 490 aniversario de Culiacán: Tercera y última parte.)

Cuando el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán, fundó Culiacán el 29 de septiembre de 1531, también formó el primer Ayuntamiento y nombró a Diego de Proaño, como el primer alcalde. Él conquistador siguió su ruta en busca de lo que más le interesaba: el oro y la plata. Se le había metido entre ceja y ceja encontrar las siete ciudades de Cíbola, que supuestamente estaban forradas de aquellos metales; en realidad eso fue una leyenda inventada entre los alucinados y avarientos españoles: Diego de Velázquez, Francisco Cabeza de Vaca, Hernando de Soto, Juan de Oñate, el mismo Hernán Cortés y muchos más, recorrieron estas tierras, remontando cerros, quebradas, ríos; torturando y matando indígenas para que les señalaran la ruta de Cíbola.

Diego de Proaño, quedó al mando de veinte soldados bien armados, quince caballos y más de cincuenta indios Chichimecas, también conocidos como los cara de perro, eran guerreros fieros pero de poca inteligencia; con este contingente fortaleció la alcaldía de La Villa de San Miguel de Colhuacan; edificó de inmediato la fortaleza que habría de protegerlos. Empezó a hacer rondines, siempre custodiado por sus soldados, se dio cuenta que los Tahues, Xiximes y Acaxees, eran tribus muy laboriosas que sembraban maíz, frijol, calabaza; trabajaban el algodón y se hacían sus prendas para vestir, tenían ganado cabrío y borrego; eran pues, raza de buena estatura y condición física e inteligente. Sin embargo el alcalde empezó a hostigarlos; los agredía y robaba, incluso llegó a secuestrar indias para violarlas. Fue entonces que el jefe de la nación indígena, Ayapín, se rebeló.

Durante un poco más de dos décadas, Ayapín y su gente devolvían los ataques con más inteligencia y arrojo que los mismos españoles, practicaban la guerra de guerrilas, esto es, atacaban por sorpresa; en ocasiones hasta de noche; les quemaban las trojes a los encomenderos,  del cuartel les espantaban los caballos y se los apropiaban, así lograron criar también caballos; y en los ataques siempre salían ganando, eran mucho más hábiles que los soldados, y no se diga que los cara de perro.

Llegó el momento en que el alcalde debió pedir refuerzos, enviaron a Francisco de Ibarra, quien era el capitán de La nueva Galicia. Con un contingente de doscientos soldados, cien a caballo y cien a pie, todos bien pertrechados y armados. De inmediato empezaron a buscar a Ayapín y su gente; tuvieron enfrentamientos, muy costosos para ambos bandos, en vidas  sobre todo. La habilidad del Tahue y sus guerreros los hizo sufrir. El capitán Francisco de Ibarra debió pedir más soldados. Después de 9 años, fue atrapado el rebelde. Los españoles obligaron a los pobladores de la nación Tahue, Xiximi y Acaxis, alrededor de diez mil, para que se reunieran en la plaza central, supuestamente donde ahora está La Catedral de nuestra ciudad. Allí, el capitán lanzó un discurso, para hacer saber que el ajusticiamiento del rebelde, era un escarmiento para disuadir a los que intentaran seguir sus pasos.

 Ayapín, tinto en sangre, señal de que había sido torturado, estaba amarrado de sus brazos y piernas a cuatro caballos. Ibarra al final del discurso gritó: ¡Santiago! Los cuatro caballos al sentir el chicotazo en las ancas, arrancaron dejando el horrendo tronco y cabeza del indígena manando chorros de sangre.

El gentío enardecido se abalanzó contra la tropa, y aquello fue una masacre que dejó cientos de muertos. Desde entonces, en Culiacán de Rosales, la violencia no ha tenido freno porque, desde entonces, estamos huérfanos de autoridad y justicia.

Se han cumplido 500 años de arribo a México del español invasor, durante 300 impusieron un gobierno que benefició y protegió a los de su raza, hubo un intento de transformación en 1810 cuando el Cura Hidalgo inició el movimiento independentista; en 1864 al crearse las Leyes de Reforma, hubo un segundo intento de transformación, pero todavía los oligarcas españoles mantenían el mando; tenían de aliados a los caciques criollos. En 1910, surge el tercer intento de transformación, y esta vez, se puede decir que el avance fue notable, más no del todo suficiente. Ahora estamos en la 4ta. Transformación.

En Sinaloa, al igual que en muchos otros estados, los avances que el gobierno federal ha venido afianzando,  no se han reflejado, al menos no con la contundencia del fuero federal que ya ha levantado la bandera blanca de la NO CORRUPCIÓN; y han logrado que las leyes protejan los programas sociales que benefician al pueblo. Pero falta lo más importante: que la población en general, incluyendo a los neo-liberales, se convenzan de que las acciones que ha tomado el Presidente Andrés Manuel López Obrador, nos están catapultando hacia un destino promisorio.

Sinaloa y Culiacán, nuestra querida ciudad, que en aquel lejano día de su fundación contaba con una población de diez mil habitantes, ahora tiene un poco más de un millón. El avance ha sido enorme en volumen, no en calidad; los contrastes nos dicen que el desarrollo económico, sobre todo, ha favorecido de sobra a los magnates del dinero, y sigue habiendo explotación desmedida porque a los trabajadores, aún con el alza de salarios en este sexenio, 44%, no alcanza a repercutir en la mejora del pueblo. Es por eso que la Cuarta Transformación, debe seguir adelante para que los niveles económicos de la sociedad sea más equitativo, es favorable, porque entre más gana el trabajador, más gasta y más vende el empresario. ¿Entonces, quién gana más?

Por lo antes expuesto, vale la pena analizar con los pies en la tierra y la cabeza fría; todos hemos de aceptar que el derrotero marcado por el gobierno federal es el correcto, los avances obtenidos en todos los rublos así lo confirman. Si no han escuchado y visto el 3er. Informe, háganlo. También lean el libro A mitad del camino; les dará luz.

Fuente de datos: Tomo 2 de México a través de los siglos.

Nota de mis dos lectores. –Oye proculo, ¿crees que Rocha Moya gobierne al cien con los preceptos de la 4T? –Sin duda Cirilo, el maestro, igual que AMLO, está convencido de: No robar, No mentir y No traicionar. Además, es su oportunidad de pasar a la historia como el mejor gobernante de Sinaloa; la tiene cuichi.     

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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