Reflexiones

Mario Alvarado

Culiacán y sus historias | La agonía del Mercado de Tierra Blanca

Neta que si el Lic. Barrantes viera cómo está su mercado ahora, se vuelve a morir de coraje, me cae que sí, así de peliagudo está el asunto y pos ni modo.

Hace un par de días fui al mercado de Tierra Blanca con la idea de comprar ciertas cosas que ocupaba y que estaba seguro de que ahí había porque en otras ocasiones ahí las encontraba y oh sorpresa que al llegar casi me encontré con un mercado fantasma, simón, el estado deplorable y abandono en que se encuentra es terrible, nada que ver con el mercado que era, simón, aún recuerdo cuando surgió.

Déjenme les cuento el chisme: 

El Mercado de Tierra Blanca surgió para cubrir la necesidad de acuerdo al crecimiento de la población en la zona norte de nuestra ciudad en la segunda mitad de los años 60s.

Siendo el presidente municipal en turno, el Lic. Alejandro Barrantes Gallardo, quien consiguió los permisos y préstamos bancarios necesarios para adquirir los terrenos a particulares ahí entre las calles Frontera, avenida Eustaquio Buelna y Agustín Verdugo.

El costo de la obra fue de alrededor de un millón doscientos mil pesos terreno y construcción.

Comenzó a construirse el 25 de agosto de 1967 y fue inaugurado año y medio después.

Ya una vez construido y otorgados los locales se les cobró a los locatarios por concepto de arrendamiento de casillas y piso la tarifa de $1.30 diario por metro cuadrado.

El mercado de inmediato pegó su chicle, no solo por la afluencia de clientes vecinos, sino porque al ser un mercado completo se puso ahí una especie de central de camiones y tranvías que iban a ranchos y sierra, y toda esa raza ya no necesitaba llegar al centro pues ahí al igual que en el mercadito encontraban todo lo necesario simón que sí, a mí me tocó ir varias veces cuando estaba en sus meras moles y ahí había un montón de comercios, simón podías encontrar Abarrotes, Carnicerías, Refresquerías, Loncherías, Birrierías, Mariscos, Pollos, Carnitas, Pescado, Panadería, Tortillería, Quesos y cremas, Frutas y Verduras y un Negocio de Café Marino, también había: Sombrerería, Jarciería y petacas, Mercería, Ropa y calzado sobre todo huaraches, Ferretería y  herramientas para trabajar en el campo y Varios. Y afuera puestos de revistas y bolerías, y en todos los casos los precios eran populares.

Varios años el mercado estuvo al cien, simón pero  de repente, sopas perico, cayó de una pero machín, y esto fue debido en gran parte, a que a alguien se le ocurrió que todos los camiones foráneos se concentraran en centrales que quedaron muy alejadas de ahí, así que la raza de los pueblos que llegaba ahí desapareció y el mercado también está en vías de desaparecer y se los digo porque acabo de ir y todo luce abandonado, si acaso hay unos diez o doce negocios abiertos entre ellos: dos de venta de menudo, una tapicería dos tiendas de abarrotes, cortes de cabello además de venta de artículos para el arreglo personal así como talleres de electrodomésticos y párenle de contar y es que no solo fue la desviación de camiones y tranvías, a eso súmenle la inmensa cantidad de supermercados que están por Santa María y todo el mundo y otro evento más terrible aun, la proliferación de tiendas de conveniencia en cada esquina; así que está en chino que ese y otros mercados se recuperen, incluso saben ¿qué?, por las deplorables condiciones en que se encuentran pienso que el gobierno solo espera que esos diez o doce locatarios también los abandonen para recuperar los terrenos, y hacer otra cosa en ellos. Neta que si el Lic. Barrantes viera cómo está su mercado ahora, se vuelve a morir de coraje, me cae que sí, así de peliagudo está el asunto y pos ni modo.

Lee más: Acaparadores mantienen locales cerrados en Mercado Tierra Blanca; “así no se va activar”, lamentan locatarios

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