Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

Desaparecidos los dirigentes del SNTE

Mientras miles de maestros han estado realizando manifestaciones de protesta, incluso plantones en oficinas de la SEP en muchos estados, ante las irregularidades cometidas por las autoridades educativas, afectando sus derechos laborales, y ante las dificultades para la gestión, derivadas del confinamiento obligatorio por el Covid 19, la dirigencia del SNTE ha desaparecido del escenario nacional abandonando totalmente su función.

A partir del inicio de la cuarentena establecida por la pandemia, todos los asuntos relacionados con la educación, desde los medios y las estrategias de enseñanza y evaluación del ciclo escolar anterior, implicando a padres de familia y maestros, hasta la organización del nuevo ciclo a través de la televisión, en acuerdo con las cuatro empresas televisoras más importantes del país, pasando por los asuntos laborales como el aumento salarial 2020, han sido determinados por el gobierno federal sin la intervención del SNTE.

Avanza desmantelamiento del SNTE

En ese período, el FOVISSSTE publicó las nuevas reglas para la gestión de créditos de vivienda –que tradicionalmente era una concesión que se otorgaba a las dirigencias del SNTE para el control político de los maestros—, indicando que ahora la gestión será directa de cada maestro a través de la página web del FOVISSSTE, es decir, sin la intervención del SNTE.

En ese mismo trayecto, se establecieron las nuevas reglas para el ingreso y promoción al servicio docente a cargo del USICAM, incluyendo las nuevas disposiciones para los cambios de adscripción, dejando fuera de las decisiones a las dirigencias sindicales que tradicionalmente controlaba el otorgamiento de plazas y cambios a través de sus cuadros sindicales habilitados como funcionarios en las estructuras de la SEP.

La desaparición de los dirigentes sindicales de la vida pública y de su responsabilidad de gestión sindical, se ha hecho patente en los últimos dos meses a pesar de que se han incrementado las necesidades de apoyo de los maestros ante la suspensión de los canales tradicionales de gestión en las oficinas de la SEP y los radicales cambios en la operación del sistema educativo.

Moctezuma, titular de la SEP y líder sindical

Desde hace varios meses, Esteban Moctezuma se ha convertido en secretario de educación y dirigente sindical, pues tanto determina el quehacer en el sector educativo como escucha y atiende directamente las demandas de los maestros, y aunque su gestión ha sido, en términos generales, de acierto –sus decisiones buscan beneficiar a la mayoría— siempre hay quienes resultan afectados por los cambios y la aplicación de las nuevas reglas por lo que requieren de gestión y defensa de sus derechos, sin embargo, los dirigentes sindicales, que cobran por hacer esa labor de gestión de la justicia y equidad laboral, que debe garantizar el bienestar de los trabajadores y fortalecer y complementar el desarrollo del sistema educativo, temerosos de que encabezar una reclamación pueda molestar a alguien, han preferido desaparecer.

En las últimas semanas, la página del SNTE sólo publicaba la importancia el uso del cubreboca y recomendaciones de salud. “El home office genera estrés laboral. Identifica las causas, haz pausas periódicas, procura hacer ejercicio o consulta a un médico”, era el mensaje central del otrora poderoso SNTE –que llegó a imponer secretarios de educación y que no hace mucho negociaba gubernaturas y ponía a temblar a presidentes de la república—, mientras miles de maestros reclamaban “en la orfandad” su derecho de cambio de adscripción, respeto en el orden de prelación de los cambios, el pago de salarios o el pago de complemento a maestros de tiempo completo.

Cepeda, fuera de la jugada

Queda claro que Alfonso Cepeda, el dirigente nacional del SNTE, está fuera de la toma de decisiones en el campo educativo y aunque la semana pasada se “colgó” de la estrategia de nueve puntos para el regreso a clases presentada por la SEP, al hacer un refrito de la estrategia oficial mediante una lista de “diez propuestas”, supuestamente presentada en reunión con Moctezuma –de la que no hay ninguna evidencia—, hoy aplaude la presentación de la nueva estrategia para el regreso a clases a través de la televisión anunciada en la conferencia de prensa mañanera del presidente López Obrador –a la que tampoco fue invitado—, indicando mediante un boletín, que el SNTE “respalda las medidas anunciadas este lunes por el gobierno federal para iniciar el ciclo escolar 2020-2021, el próximo 24 de agosto”.

Es obvio que el SNTE ha perdido su poder y que Cepeda ha renunciado a encabezar las demandas del magisterio. Su mayor preocupación es sobrevivir en el cargo para asegurar sus intereses particulares y los de la élite que representa, recurriendo a un doble discurso en el que jura su compromiso con la 4t y con la democratización del SNTE, pero insiste en aplicar un reglamento de elección ilegal y contrario a las disposiciones de la reforma laboral, y a los deseos de la mayoría de los maestros, en medio de un convulso proceso de cambios sin precedente.

Cepeda estuvo en el ojo del huracán poco antes del comienzo de la cuarentena porque encabezaba el inicio de un proceso de renovación de dirigencias del SNTE con base en un reglamento que no atendía las nuevas disposiciones de la reforma laboral del 2019, sin embargo, con la desaparición de la vida política nacional de la secretaria de gobernación –su puente con el presidente—, Olga Sánchez Cordero –los adultos mayores deben quedarse en casa—, también desapareció Alfonso Cepeda y aunque intenta reaparecer por sí mismo a través de boletines de prensa y fotos de archivo, lo cierto es que no ha sido invitado a este proceso de transformación del sistema educativo.

En noviembre, fin a la simulación de sindicatos

Si la única esperanza de Cepeda para que lo reciban en la SEP y en la presidencia es que se levante totalmente la cuarentena para que pueda regresar su “madrina”, la secretaria de gobernación Olga Sánchez, para él podría ser muy tarde, pues Luisa María Alcalde Luján, la secretaria del trabajo, anunció muy firme hace unos días que en noviembre inicia el nuevo modelo de justicia laboral que acabará con la simulación de los sindicatos. Las juntas de conciliación y arbitraje que dependen del poder ejecutivo pasarán al poder judicial en la forma de Centros de Conciliación y tribunales laborales.

Asimismo –dijo–, se creará en el poder judicial la figura del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que se asegurarán de que los procesos de elección sean democráticos, como lo establece el compromiso con el T-MEC y la reforma laboral del 2019. Y de que las elecciones sean mediante voto personal, libre, directo y secreto, ya no mediante mano alzada, delegados, o elecciones indirectas.  La ley exige a todos los sindicatos que sea con convocatorias abiertas, lugares neutrales, padrones confiables (requisitos que no cumple el reglamento de Cepeda), voto directo y secreto, y que la autoridad, el Centro Federal, tenga la facultad para intervenir y vigilar que en efecto se traten de elecciones democráticas.

En los estados, mientras tanto, los dirigentes sindicales también están ausentes de todo este proceso y aunque en Sinaloa se justifican porque su periodo ya se les venció –a Edén Inzunza, dirigente de la sección 27, se le terminó el período en noviembre del 2019 y a Fernando Sandoval, dirigente de la sección 53, en Marzo del 2020—, tal parece que su desaparición del escenario público obedece a una indicación del CEN del SNTE para no generar ninguna incomodidad a los gobiernos estatal y federal que le pudiera costar a Cepeda su relevo, a pesar del evidente desmantelamiento del SNTE y del poco poder y dignidad que le dejó la reforma educativa de Enrique Peña Nieto.

La renuncia de Cepeda

La renuncia de Cepeda (y su equipo) a encabezar las demandas de los maestros ante los gobiernos estatales y federal, como un acto de disciplina y sumisión ante el poder, con el único propósito de mantenerse en el cargo –lo que se ha vuelto más que evidente en los últimos meses—, ha despertado la sospecha de que podría estar preparándose el relvo de la dirigencia nacional del SNTE para emprender un verdadero proceso democratizador del sindicato, como lo mandata la ley laboral, pues resulta evidente que entre más entregado se muestra al gobierno en su discurso, más se aleja de las necesidades y demandas de la mayoría de los maestros, en tanto que lo que se requiere hoy son líderes fuertes, vinculados con sus bases y verdaderamente comprometidos con el proyecto de transformación del país.

No obstante, en todo el país hay claras expresiones de que esos maestros, dispuestos a convertirse en los nuevos líderes sindicales que se requieren en los nuevos tiempos –democráticos y comprometidos con sus bases—, ya están listos para emprender esa tarea de regeneración del SNTE, sin embargo, se requiere para ello procesos de elección verdaderamente democráticos y equitativos, como lo dispone la reforma laboral.

Listos los relevos en Sinaloa

Las condiciones sociales para el surgimiento de una nueva generación de líderes magisteriales en todo el país ya están dadas, pero falta concretar los procesos jurídicos, apegados a la ley laboral, que les den el acceso formal a las dirigencias sindicales.

En Sinaloa, antes de la pandemia, en la sección 27 del SNTE se habían registrado cuatro planillas para contender por la dirigencia sindical. La planilla oficial (naranja), encabezada por Genaro Torrecillas, la planilla verde, vinculada a Maestros por México, encabezada por Sergio Campas, la planilla Morada, vinculada a la CNTE y Morena, encabezada por Carlos Rea Camacho, y la planilla blanca, independiente, encabezada por Jaime Valdez y aunque el proceso se suspendió por la cuarentena, distintos sondeos y encuestas de opinión coinciden en que la planilla oficial, vinculada al CEN del SNTE, es la que presenta la más baja intención de voto favorable.

Mientras tanto, en la sección 53, cuya dirigencia debió relevarse en marzo del 2020, aunque formalmente no hay planillas, ya que aún no se había convocado al cambio de dirigencia cuando inició la pandemia, hay un marcado rechazo a la continuación de la dirigencia oficial –que tiene al frente del SNTE 25 años— y cuya oposición se ha reunido en torno la corriente denominada Convergencia 53, en la que participan reconocidos líderes magisteriales como Silvia Sarmiento, Omar Campos, Rafael Gastélum, Alfredo Heredia, Jesús Barrón, Crispín Moreno, Víctor Hugo Chávez, Víctor Aispuro, Diego Angulo entre otros, en tanto que hay algunos indicios de que la propia parte oficial liderada por el ex senador Daniel Amador y por el dirigente seccional Fernando Sandoval, estaría enfrentando su división interna a través del surgimiento de una corriente en la que estarían los ex secretarios generales, Silvino Zavala, Oscar Beltrán y Guillermo “tato” Rubio Bañuelos con la asesoría del diputado federal priísta Alfredo Villegas Arreola que promueve la candidatura a la gubernatura de Sinaloa de Sergio Torres, en la línea nacional de Manlio Fabio Beltrones.

Las diferencias entre el Tato Rubio y el grupo del ex senador Daniel Amador se agudizaron a principios del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando Alfredo Villegas, entonces coordinador de delegaciones del ISSSTE, puso de Rubio Bañuelos en la subdelegación del ISSSTE en Sinaloa, pero tan pronto llegó a la delegación de esa dependencia, el ex dirigente de la sección 53, Germán Contreras –cuñado de Daniel Amador—, lo corrió y metió en su lugar a la ex dirigente de la sección 53, Lourdes Sarabia, amiga muy cercana de Amador. Rubio Bañuelos se refugió en la delegación del ISSSTE en Nayarit, pero la herida quedó abierta.

No obstante, de una u otra forma, lo que resulta evidente es que habrá cambios importantes en el sindicalismo. El ánimo de rechazo a las prácticas de simulación, opacidad y manipulación política del magisterio por los grupos en el poder, se manifiesta ya en los maestros de distintas formas, incluso en el silencio.

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