Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Donación de sangre, el hábito que nos falta

Queremos vivir en un mundo mejor, ya es hora de empezar a construirlo. El futuro no cambiará con frases positivas y buenas intenciones, sino con iniciativa respaldada con acciones contundentes. Donar sangre puede ser una de esas…

Los héroes son parte fundamental de la cultura pop. Los vemos tomar distintos aspectos, desde humanoides extraterrestres que toman la misión de salvar las vidas humanas hasta personas con poderes o habilidades especiales que les permiten generar un cambio real en la vida de otras personas. La definición corta de ser héroe es llevar a cabo hazañas fuera de lo normal y beneficiosas para salvar a las personas en peligro. Al pensar en eso, muchas veces nos imaginamos que el heroísmo conlleva poner nuestra vida en la línea, atravesando incendios o corriendo a salvar a una persona en una situación de violencia. No obstante, se pueden hacer actos de buena voluntad con un impacto que podría salvar vidas, por ejemplo, la donación voluntaria de sangre.

La sangre es un líquido irremplazable que nos mantiene con vida, es un insumo vital que aún no es posible fabricar artificialmente. Cuando estamos sanos, podemos no detenernos a pensar en ella, pero cuando nos hace falta para que un ser querido o nosotros mismos podamos salir adelante de un fuerte accidente, una operación o un tratamiento médico, emprendemos una frenética carrera contra reloj en búsqueda de familiares, amigos y conocidos que se presenten a donar para que unos cuantos sean compatibles. En casos extremos, incluso llegamos a ofrecer compensación económica a cambio de “las molestias” que puede ocasionar pasar la mañana en una sala de hospital esperando para donar sangre. Este tipo de donación, denominada de reemplazo -se repone la cantidad de sangre que se utilizará- es considerada la menos eficiente por los riesgos de infección que conlleva y costos más altos, y es la que representa alrededor del 94% de las donaciones.

Además de la complejidad de conseguir donaciones de último momento, el desabasto de este líquido vital se asocia con un aumento de la mortalidad que podría ser prevenible. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en países en desarrollo el contar con suficiente sangre en los hospitales podría contribuir a reducir las muertes durante el parto y la muerte por accidentes de tránsito, en el que muchas veces las víctimas mueren por no recibir transfusiones a tiempo. Por ende, estas situaciones podrían disminuir si la donación voluntaria formara parte de nuestra cultura. Sin embargo, México es el último lugar de todo Latinoamérica en este aspecto: ¡apenas el 5.19% proviene de esta modalidad!

En nuestro país hay más de 550 bancos de sangre. No obstante, menos del 20% recolecta más de las unidades mínimas sugeridas por año. Según un informe de la OMS, en 2017 en México se recibieron 1.7 millones de donaciones… siendo que la meta por país es de 5 millones. De acuerdo con una encuesta de Dato a Dato publicada en 2019, el 25.3% de los mexicanos nunca han donado sangre, con uno de los motivos principales identificado como “no se lo han solicitado”. Además, de los que sí habían donado sangre, el 85.6% mencionó que fue bajo petición directa de familiares o amigos. Por un lado, la situación refleja nuestra prontitud social para apoyar a los vecinos, amigos, conocidos y familiares. No obstante, queda evidente un hueco que sigue cobrando vidas: cuando la donación es por un desconocido anónimo que no lo solicita directamente.

Las cifras de la encuesta anterior reflejan también que nos hace falta generar hábitos socialmente responsables que nos permitan ayudar a otros, incluso si no los conocemos y, probablemente, jamás los conoceremos. Para ello, se debe concientizar e informar; romper con los mitos y tabúes sobre esta práctica y, por supuesto, volverla más eficiente por parte de las autoridades de salud. Donar sangre es donar vida, una acción que si estamos sanos nos toma un par de horas cada seis meses o un año y cada donación puede beneficiar de una a tres personas.

Se cuenta ya con proyectos que buscan precisamente promover y optimizar la donación de sangre, además de las organizaciones civiles que constantemente intentan recordarnos la importancia de nuestras donaciones y el impacto que pueden tener. Hay proyectos mexicanos que utilizan la digitalización como vehículo para llegar a más personas, apoyarlos a gestionar citas para su donación de sangre e intentar que el tiempo total de la donación no exceda los 10 minutos por voluntario, como es el caso de “blooders.org”, una aplicación que afirma ha logrado salvar ya miles de vidas gracias a las donaciones. Como este, hay decenas de campañas, emprendimientos y proyectos relacionados esperando ser escuchados.

Queremos vivir en un mundo mejor, ya es hora de empezar a construirlo. El futuro no cambiará con frases positivas y buenas intenciones, sino con iniciativa respaldada con acciones contundentes. Donar sangre puede ser una de esas… hay países que ya lo lograron, y se ha reflejado en los resultados de su sistema de salud.

¿Qué estamos esperando? Podemos ser héroes, podemos salvar vidas. Los mexicanos somos altruistas, adelantémonos a las emergencias y donemos vida.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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