Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

El futuro de la medicina: la integración de la genética

Lo que inicialmente tomó más de una década y cerca de 300 millones de dólares, descifrar la secuencia completa del genoma humano, ahora puede tomar hasta 48 horas por una fracción del costo: menos de mil dólares.

En un planeta con 7,600 millones de personas, ha quedado claro que las principales amenazas a la especie humana se relacionan con las enfermedades. Aún con todos los avances tecnológicos que hemos obtenido en las últimas décadas, un virus paralizó nuestra cotidianidad y transformó nuestra manera de vivir. La situación actual nos ha recordado, una vez más, que la salud individual y colectiva es uno de los grandes retos de la humanidad, un gran apremiante para innovar y desarrollar soluciones distintas que nos permitan generar un cambio verdadero y sostenible.

Enlazar los conocimientos de distintas disciplinas como la genómica, farmacología y la nutrición con los desarrollos tecnológicos permitirá la hiperpersonalización de la medicina, llevando la salud a un nuevo nivel que nos permita enfrentar amenazas globales futuras como una pandemia desde su origen mismo. Ahora, gracias a la Inteligencia Artificial y el Internet de las Cosas, nos encontramos finalmente con esta realidad al alcance de nuestros dedos.

Hasta recientemente, la medicina se basaba en tratamientos genéricos, usualmente reactivos, para contrarrestar problemas que surgieran en nuestra salud y mejorar nuestra calidad de vida. No obstante, nos encontramos en el umbral de un mundo de medicina hiperpersonalizada donde, a través del estudio de nuestro ADN, podremos conocer la probabilidad de padecer enfermedades específicas, cómo envejeceremos, cómo serán nuestros hijos, qué complementos alimenticios debemos consumir, e, incluso, qué tipo de ejercicio o deporte es el más adecuado para nosotros.

Se dice que, en el ADN completo de los organismos, conocido como genoma, se encuentra su “manual de instrucciones para su construcción y mantenimiento” el cual, de saber interpretarlo, podría alargar la esperanza y calidad de vida individual al tiempo que mejoramos el bienestar de la especie en general. Aplicarlo a la humanidad podría ayudarnos reducir desde el origen problemas de salud pública que hasta ahora presentan un reto enorme como el cáncer o los trastornos psiquiátricos. 

Lo que inicialmente tomó más de una década y cerca de 300 millones de dólares, descifrar la secuencia completa del genoma humano, ahora puede tomar hasta 48 horas por una fracción del costo: menos de mil dólares. Poco a poco, lograremos democratizar el uso de estos nuevos avances para transformar nuestra vida.

El alcance de una medicina hiperpersonalizada podría ayudar a tratar el cáncer aún antes de que este se manifieste, a encontrar el origen químico de problemas mentales a tiempo para controlarlos y recomendar planes de ejercicios y alimentación efectivos para las características de cada persona. Además, podría ayudar a combatir las enfermedades raras, que son aquellas con menos de 200,000 personas diagnosticadas, ya que se considera que el 80% de estas tienen causas genéticas.

Una de las aplicaciones de esta nueva tendencia en medicina es la farmacogenómica, que consiste en el estudio y aplicación de la información genética para recibir el medicamento más efectivo en la dosis adecuada según la composición de cada individuo, de acuerdo con la definición de Vanessa González-Covarrubias, líder del laboratorio de Farmacogenómica del Instituto Nacional de Medicina Genómica de México (INMEGEN). De esta manera, se podría evitar recetar medicamentos que no serían tan eficientes o podrían tener efectos secundarios significativos para las personas.

Los avances en estas tendencias señalan la llegada de una nueva era caracterizada por la medicina de precisión, para obtener mejor resultados para los pacientes al tiempo que se minimizan las situaciones de riesgo. ¿Te imaginas lo diferente que sería enfrentar una pandemia en un mundo donde se conozcan previamente los factores de riesgo de cada individuo? Esto podría dar lugar a la toma de decisiones estratégicas por parte de los gobiernos y las empresas al tiempo que se agilizan los procesos de desarrollo de curas.

De igual manera, se espera que la integración de la genética con la medicina pueda ayudar a disminuir la desigualdad: alcanzar un sistema de salud universal donde los resultados no dependan de la capacidad adquisitiva de las personas, uno de los más grandes retos de las economías en desarrollo como la mexicana. No obstante, como todo avance tecnológico, dependerá en gran medida de cómo decidimos usarla como especie. Tenemos frente a nosotros el potencial de alcanzar una utopía en materia de salud o de verla distorsionarse en una distopia digna de una película de ciencia ficción.

La pandemia que vivimos nos recordó la importancia de dar mantenimiento y recursos suficientes al sector de la salud y sus trabajadores, es momento de concentrar nuestros esfuerzos en seguir innovando y desarrollando soluciones que nos permitan alcanzar un futuro mejor para todos.

En México hemos tenido avances significativos en estudios genómicos, es indispensable priorizar su desarrollo como una herramienta de gran valor agregado para el futuro de la calidad de vida de los mexicanos.

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