Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

El Golfo de California como una nueva área natural protegida, ¿por qué no?

¿Porque no pensar en un área natural protegida u otro esquema de protección antes de que este ecosistema único y mexicano colapse?

El Golfo de California se ubica en los estados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Baja California Sur y Baja California. Los estados sureños se incluyen porque técnicamente este ecosistema inicia en cabo Corrientes, Jalisco conectando en línea recta hasta cabo San Lucas en la Baja Sur. De cabo Corrientes al Delta del Río Colorado son aproximadamente 1,531 kilómetros. Tiene una superficie aproximada de 150,000 km2 y una cuenca de poco más de 123,000 km3, en donde se encuentran más de 920 islas con un sinnúmero de especies de flora y fauna endémicas.

En este “golfo” 100% mexicano se tienen registros biológicos importantes para la humanidad, entre las que destacan las más de 4,500 especies de invertebrados marinos, las poco más de 900 especies de peces, de las cuales el 90% de ellas se consideran como endémicas, en sus aguas nadan cinco especies de tortugas y de 34 a 36 especies de mamíferos marinos, la mitad de ellos son endémicas, representando el 75% de la diversidad de estos animales a nivel nacional o el 39% a nivel mundial, además vuelan 164 especies de aves acuáticas, entre otras especies, por eso no en vano fue nombrado como el “acuario del mundo”.

A pesar de este pequeño esbozo sobre su importancia biológica, el Golfo de California tiene una larga historia de sobreexplotación de sus recursos naturales que data de tiempos precolombinos. Aquí algunos ejemplos de ellos: los yaquis y seris fueron los que se asentaron en la zona costera de esta región. Estas tribus incluyeron en su dieta la proteína de diversas especies marinas como marsopas, tortugas, lobos marinos, ballenas y tortugas, además de peces y crustáceos. Se especula que durante su aprovechamiento se tuvieron exterminios locales de algunas de estas especies.

LEE MÁS: Bahía Santa María, sitio con potencial biológico muy alto bajo amenaza: Red Hemisférica

La época colonial también le marcó algunas muescas. Francisco de Ulloa en 1539 escribió sorprendido sobre la biodiversidad y abundancia de especies.

En esos mares contabilizó “cientos de miles” de Lobos marinos de California. El mismo explorador escribió lo siguiente: “Ay como digo infinitas ballenas muy grandes y grande abundancia de sardianas grandes y pequeñas lindas y gordas que según dicen en el común sustento de las vallenas y podrá ser que por esta causa aya aquí tantas”. Una alta productividad que daban el sustento a estos grandes mamíferos marinos en esos tiempos. Toda esta información sobre la importancia del Golfo de California fue conocida por balleneros ingleses, estadounidenses y españoles a grado tal de que para principios del siglo XX se habló de la posible extinción de la nutria (Enhydra lutris) además de que diezmaron poblaciones de ballenas, cachalotes y lobos marinos. Para el año de 1885 se estimó una matanza de entre 7,800 a 8,000 ballenas en el Golfo de California. Situación similar fue la de los lobos marinos, pues Melville Scammon, reportó miles de barriles de aceite de estos animales, importante aclarar que para llenar un barril se requería la grasa de tres o cuatro adultos de estos mamíferos marinos.   

Eso ya es historia pero demuestra la majestuosidad de este mar en tiempos pasados y el cómo fueron aprovechados sus recursos que hoy nos parecería despiadada y sin razón. Ahora nos toca ver al futuro. Solucionar los diversos problemas que aquejan a este importante ecosistema marino mexicano, que con todo y su depredación en tiempos pasados aún mantiene una alta productividad económica y es repositorio de un número importante de especies de flora y fauna mexicana.

Los esfuerzos de conservación se reconocen, pues diversas dependencias federales, estatales y municipales además de Organizaciones de la Sociedad Civil en colaboración con dependencias federales e internacionales llevan un buen camino recorrido en este rubro. Sin embargo, las problemáticas ambientales hoy son diferentes pues tienen otras fuentes de origen.

En la actualidad la sobrepesca es un problema que parece endémico. Otro es la proliferación de granjas acuícolas que transforman los sistemas lagunares en “desiertos en medio de humedales” pues un alto porcentaje carece o no implementa las medidas de mitigación que exigen las autoridades para paliar la misma. Cambios de uso de suelo en ecosistemas costeros por la expansión de la frontera agrícola y urbana. El cambio climático y otros más han deteriorado este majestuoso mar mexicano y la presencia de plástico se torna en una seria amenaza.

Su conservación debe de ser una prioridad pues un buen número de personas aprovechan estos recursos naturales a costa del deterioro de estos. La idea es que transitemos a un mejor aprovechamiento de los vastos recursos.

¿Porque no pensar en un área natural protegida u otro esquema de protección antes de que este ecosistema único y mexicano colapse?

LEE MÁS: Áreas protegidas del Golfo de California entran a la Lista de Patrimonio en Peligro de la Unesco

Son ya muchos años de un aprovechamiento alejado de la sustentabilidad, darle una certeza jurídica para su protección aparejada por un esfuerzo de conservación que involucre a los diferentes actores de gobierno y sociedad puede ser el camino para la “Galápagos” mexicana. 

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo