Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

“El químico”, Quirino Ordaz y AMLO, tercia invencible para Rubén Rocha

No obstante, aunque es poco probable que el PRI o el PAN logren ganarle a Morena, Rocha deberá conseguir el visto bueno del presidente López Obrador para ser candidato, porque no es el único.

El senador Rubén Rocha Moya sigue encabezando las encuestas de opinión para la candidatura a la gubernatura al Gobierno del Estado. Tiene una amplia red de relaciones, construida a lo largo de su amplia trayectoria en el servicio público, que ha estado activando en redes sociales con comentarios favorables en torno a sus acciones públicas y, aunque también despierta algunos comentarios negativos, está consiguiendo colocarse en el pensamiento de los sinaloenses como el futuro gobernador de Sinaloa.

Sin embargo, sabe que en política la opinión pública no lo es todo y que sus posibilidades de ser gobernador dependen, en gran medida, del poder que ostenta, de su imagen pública, de su desempeño y de los compromisos políticos que logre establecer, primero, para conseguir la candidatura de Morena –el partido con la mayor intención de foto a su favor— y segundo, para mantener a su favor la intención mayoritaria del voto el 6 de junio del 2021.

En esa ruta, parece haber logrado pactos ya con algunos alcaldes morenistas como Jesús Estrada Ferreiro, de Culiacán, María Aurelia Leal López, de Guasave y Guillermo “Billy” Chapman de Ahome, así como con Héctor Melesio Cuén Ojeda, líder del Partido Sinaloense, que, a través del control de la UAS tiene una importante estructura en todo el estado y un buen número de votos garantizados que lo colocan como la tercera fuerza política en Sinaloa.

Aunque mucho le han criticado al senador que no cumplió su palabra de democratizar la UAS, a estas alturas debe estar buscando el mayor número de alianzas posibles para mostrar el músculo político que le asegure, primero la candidatura y después la gubernatura y, para ello, la UAS es un bastión muy importante. Sabe que no es tiempo de confrontación, sino de hacer aliados.

Cuén, por su parte, sabe que su capital político propio no le alcanza para competir con éxito por la gubernatura, pero que con sus votos puede hacer ganar o meter en aprietos a cualquier partido, por lo que le conviene buscar una alianza y, aunque en el pasado compitió por el PAN y antes fue alcalde de Culiacán por el PRI, la experiencia del “tsunami” electoral del 2018 y la necesidad de mejorar las relaciones de la UAS con el gobierno federal le siguieren que debe hacer alianza con el candidato de Morena, que hoy tiene las mayores posibilidades de ganar y que le permitiría, además de refrendar el control de la UAS, alguna diputación federal, alcaldías y diputaciones locales, regidurías y posiciones importantes dentro de las administraciones municipales y del propio gobierno estatal, como la SEPYC, cabeza del sector educativo.

En contraparte, con los candidatos del PRI-PAN, que ahora están en la lona con la extradición del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte Jaques y las declaraciones del ex director de PEMEX Emilio Lozoya, que involucran en actos de corrupción, no sólo a altos funcionarios de las administraciones de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, sino a gran parte de la clase política, el riesgo sería muy alto, por lo que, lo más probable, es que afirme un pacto con el senador y ex rector de la UAS, Rubén Rocha.

Pero en asuntos de procesos electorales no todo son alianzas. Para mantener, afianzar y acrecentar su capital político, Rocha –que ha sido muy criticado de servir a gobiernos priístas— parece haberse deslindado del gobernador Quirino Ordaz Coppel de cara a las elecciones del 2021, lo cual se ha reflejado en la confrontación manifiesta en el Congreso del Estado (un espacio que controla a través de Graciela Domínguez), al bloquearle iniciativas como el nombramiento en el ISMUJERES y algunas cuentas públicas como la de El Fuerte.

El distanciamiento entre Quirino y Rocha parece ir más allá del propio Congreso del Estado y hasta el propio ex gobernador Jesús Aguilar Padilla, ex jefe y padrino político de Rocha, parece haberse deslindado del senador, tomado partido al lado del gobernador Quirino, quien le habría pagado incorporando al gobierno estatal a destacados cuadros de su equipo cercano, como Maira Zazueta, nombrada directora de la UPES en Culiacán y a Mayra Peñuelas en el COBAES. Sin embargo, Rocha confía en que nadie enfrentaría la voluntad del presidente Andrés Manuel López Obrador en Sinaloa y que es cuestión de tiempo para ser candidato y gobernador.

No obstante, aunque es poco probable que el PRI o el PAN logren ganarle a Morena, Rocha deberá conseguir el visto bueno del presidente López Obrador para ser candidato, porque no es el único. En las últimas semanas ha empezado a aparecer como prospecto el alcalde mazatleco Guillermo “Químico” Benítez, amigo personal del presidente, y quien ha mostrado valor y decisión para tratar de poner orden en Mazatlán, incluso tocando intereses antes intocables.

Y aunque la trayectoria del “químico” es menos destacada que la del senador, que en ese terreno le lleva mucha ventaja, llaman la atención dos cosas. Primera, que haya realizado un recorrido por el norte del estado, acompañado de la diputada federal Merary Villegas, lo cual indicaría que ya está abiertamente en precampaña y que ya tiene el permiso de su amigo el presidente López Obrador. Lo que aún está en duda es si lo envió sólo para muestrearse y después elegir entre los prospectos, o lo envió con una decisión definitiva para que vaya haciendo amarres y armando su estructura estatal para la campaña, ya que además de los morenistas deberá incorporar otros personajes influyentes en la política estatal capaces de llevarle votos.

La segunda cosa que llama la atención –en política no hay casualidades— es que lo atendió el alcalde priísta de Salvador Alvarado, Carlo Mario Ortiz Sánchez. Salvador Alvarado es el municipio más importante que logró retener el PRI en Sinaloa (perdió Culiacán, Mazatlán, Ahome y Guasave, a manos de Morena) y, por tanto, Carlo Mario sería el alcalde más importante que tiene el PRI en el estado.

Lo que no se sabe aún es si la decisión de recibirlo y hacerlo público en redes sociales fue “por la libre”, sin el permiso del gobernador Quirino Ordaz, o fue una encomienda del gobernador que Carlo Mario recibiera gustoso a su paisano, el “químico” Benítez. De ser así, el alcalde de Salvador Alvarado no sería el único que recibió el encargo y es probable que lo hayan recibido, aunque sin foto, todos los alcaldes priístas en ese recorrido del “químico” por el norte del estado, lo cual no sería ninguna casualidad y confirmaría la confrontación entre Quirino y el senador Rocha.

Si Quirino sabe que con el PRI y el PAN no le puede ganar al candidato de Morena, pero no se quiere arriesgar a perder la gubernatura en manos de la oposición y a que lo investiguen como a los demás seguidores de Peña Nieto y Calderón, lo más conveniente para él sería pactar anticipadamente con el candidato de Morena y aportarle todo su capital político (Puro Sinaloa), por lo que un pacto Químico-Quirino no es nada descartable en la búsqueda de la candidatura de Morena y puede ser una cuña difícil para el senador Rocha que va en “caballo de hacienda”.

Sin embargo, si este pacto ya existe, explicaría la confrontación que se ha venido dando desde hace tiempo entre Rocha y Quirino y el deslinde de Jesús Aguilar en favor del gobernador Quirino (que no del PRI). Es decir, se trataría de una lucha interna por la candidatura de Morena al gobierno del estado entre el senador Rocha Moya, respaldado por el Congreso del Estado, los alcaldes morenistas (de Culiacán, Guasave y Ahome), Cuen (PAS) y una parte de Morena, frente al Químico Benítez, respaldado por el gobernador Quirino, Jesús Aguilar, los alcaldes priístas, Puro Sinaloa y una buena parte de la estructura de Morena. Así, de ganar Morena la gubernatura, el gobernador estaría a salvo aunque perdiera el PRI.

Desde esta perspectiva, los aspirantes priístas identificados con el gobernador tendrían menos posibilidades de conseguir la candidatura (puesto que el capital político de Quirino sería puesto en Morena), por lo que no sería extraño que el candidato del PRI fuera Sergio Torres Félix, muy identificado con el grupo nacional de Manlio Fabio Beltrones. Cualquier otro identificado con Quirino sería un candidato de mero requisito, lo cual no le conviene al PRI nacional. Además ¿quién podría hacerle frente, con posibilidades de éxito, a una triada AMLO-Quirino-“Químico”, en las elecciones del 2021?

Morena tiene la mayor intención de voto a su favor y lo más probables es que así se mantenga hasta el 6 de junio del 2021. Es decir, que Morena gane la gubernatura de Sinaloa. Eso se prevé muy claro. Lo que aún no se tiene claro es el candidato y la competencia interna entre los aspirantes puede estar bastante reñida.

¿Al banquillo?

Salvador López Brito del PAN, Daniel Amador Gaxiola, Diva Hadamira Gastélum Bajo y Aarón Irízar López, del PRI, eran los senadores Sinaloenses cuando se votó la reforma energética de Enrique Peña Nieto y que podrían ser llamados a declarar ante la Fiscalía General de la República en torno a los sobornos que se habría entregado a los senadores a cambio de su voto, según las declaraciones del ex director de PEMEX Emilio Lozoya.

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