Reflexiones

Óscar Fidel González Mendívil

El rincón del conspirador | El complot de la DEA

¿Los innumerables mensajes, transcritos o fotografiados, que contiene el legajo, son suficientes para condenar a Cienfuegos? No, rotundamente no.

Detenido, acusado, devuelto, exonerado. El periplo del general Cienfuegos queda para la historia de los desencuentros entre las instituciones encargadas de aplicar la ley en México y los EE.UU. Pero no vengo a hablarte de esa grilla paisano, sino de las supuestas evidencias de una y otra parte para sostener sus posturas.

Vamos partiendo de que el legajo de papeles que dio a conocer la Cancillería no es la totalidad de las pruebas que habrían podido desahogarse en el juicio que no llegó a concretarse contra el general. Esto con independencia de que el hecho de hacerlo público pudo violar un tratado entre ambos países o que pudo no ser la mejor idea dado que existen muchos más involucrados.

¿Los innumerables mensajes, transcritos o fotografiados, que contiene el legajo, son suficientes para condenar a Cienfuegos? No, rotundamente no.

Basándonos exclusivamente en los documentos liberados por la SRE podemos concluir que, aunque se mencionan nombres, claves y apodos, no queda demostrado a plenitud la identidad de los autores de los textos o las imágenes. Y tampoco la titularidad de las líneas telefónicas o el empleo de los aparatos por los presuntos implicados.

Pero cómo te explico paisana, el caso es que todavía no era el momento de declararlo culpable, sino tan solo de determinar si había elementos para continuar investigando. Y eso es lo que el boletín de la FGR no explica.

¿Se cerró el caso solo contra Cienfuegos? ¿Sigue abierto contra otros sospechosos? ¿Ya no se va a investigar al Chuy Toño de la página 324 del PDF? ¿Tampoco se va a investigar al Kirino de la página 524? ¿Está exonerado el general Javier Cruz Rivas que se menciona en la página 744?

Parece que hay muchos hilos sueltos aún. Ojalá sirvan para para que la SEIDO borde una buena investigación. Porque apresurarse a desestimar el trabajo de otra institución como base de la decisión de no continuar indagando da a pensar que la motivación, más que jurídica, es política. Lo que a su vez nos lleva a preguntar si la autonomía de la Fiscalía se está ejerciendo realmente o queda solo en un ejercicio declarativo.

Pero ese soy yo, malpensado confeso. Ustedes salven el alma.

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