Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

El SNTE 27 ¿regresa por sus fueros?

En el 2021 un día estaban con Mario Zamora y otro con Rubén Rocha. Un día juntaban firmas de apoyo para la alianza Turquesa, aliada de Morena, y otro le organizaban un mitin fallido a la alianza Va por México en la feria ganadera de Culiacán.

FOTO: Leo Espinosa.

La semana pasada se corrió la voz de que El SNTE 27 había regresado por sus fueros y que recuperaría puestos y privilegios que tuvo en las administraciones anteriores. Fuentes cercanas a la secretaría general de Genaro Torrecillas, indicaban que además de haber negociado la facultad de asignar todas las plazas de apoyo (no docentes) y el derecho de decidir a quién otorgarlos los conceptos (bonos y apoyos económicos para docenes y directivos que otorga el gobierno federal en concurrencia con el gobierno estatal), así como los interinatos docentes de corto plazo –que son facultades exclusivas del Estado, según la reforma laboral del 2019— se daba por hecho que obtendrían 15 puestos en la estructura de SEPYC y la basificación de las 25 plazas de supervisión de educación física que les había otorgado ilegalmente el gobierno de Quirino Ordaz como pago de servicios de campaña electoral sin justificación, sin clave presupuestal y sin concurso y que les rechazó el gobierno de Rocha Moya.

Incluso, la versión indicaba que las concesiones obtenidas en las pláticas con las autoridades tenían como base un pacto político electoral del SNTE hacia las elecciones del 2024, como en el que se hizo en su momento con Juan Alfonso Mejía, y que en la mesa de negociación no habría minuta, que todos los acuerdos serían sólo de palabra y de hecho para no dejar evidencias, sin embargo, la toma de las oficinas de educación física de la SEPYC el pasado martes sugiere que la información circulada podría ser sólo un ardid o información imprecisa con fines de manipulación para alentar a los maestros a enderezar nuevas acciones de presión y chantaje a las autoridades.

Lo que se sabe de cierto es que los dirigentes del SNTE 27 sí empezaron a decidir sobre interinatos docentes de corto plazo y mantienen su control sobre la asignación de plazas de apoyo y conceptos, pero lo que, al parecer, no se acordó en esos términos es la basificación las 25 plazas de supervisión de educación física que les otorgó ilegalmente el gobierno de Quirino Ordaz.

Extraoficialmente se sabe que las autoridades de la SEPYC aceptaron reconocerles las 25 plazas pero sólo de manera temporal, de mayo a julio, con fecha de conclusión al 15 de julio, mientras que los sindicalistas reclaman se les otorgue nombramiento con fecha retroactiva de seis meses un día que –aunque no lo dicen explícitamente— les permita demandar por la vía laboral y obtener un fallo judicial que condene a las autoridades de la SEPYC a otorgarles plazas injustificadas, sin presupuesto y que no existen.

Otorgarles nombramientos temporales con fecha retroactiva significaría el reconocimiento de la existencia de plazas que no existen y la posibilidad de basificarse (vía demanda laboral) sin tener que someterse a concurso de la USICAM, como es el procedimiento regular, cuando hay plazas que quedan vacantes.

Aunque la toma de las oficinas del departamento de educación física sólo duró un día –ya fueron liberadas— la amenaza de nuevas tomas de las oficinas de la SEPYC está latente, pues no obstante haber obtenido gran parte de sus demandas planteadas en la negociación, acordadas con la dirigencia del SNTE, la misma dirigencia alienta nuevas acciones de presión, incluyendo nuevas tomas.

Si bien, en aras de mantener una buena relación con la dirigencia sindical las autoridades educativas le han cedido al SNTE algunas facultades –que legalmente no le corresponden— en aspectos no tan relevantes como los interinatos docentes de corto plazo y la decisión de otorgar conceptos de bonos y apoyos a docentes y directivos, ir más allá y ceder en demandas como la legitimación de plazas inexistentes, otorgadas a partir de acuerdos políticos o cederle espacios que antaño fueron sus principales nichos de corrupción, con base en promesas político electorales, sentaría un mal precedente en el avance del gobierno de la 4T en Sinaloa.

Y aunque tiene sentido que hayan comprometido su futura participación política electoral a cambio de prebendas inmediatas en la mesa de negociación –como se comentó la semana pasada—, no deja de ser una versión extraoficial que podría perseguir fines de manipulación.

La versión se antoja lógica porque no tiene mucho sentido que el SNTE participe políticamente con los partidos de oposición en las próximas elecciones del 2024, sobre todo si tiene un buen entendimiento con el gobierno estatal, lo cual no implica que se les de todo lo que pidan. Sin embargo, de ser cierto, implicaría que se les están comprando espejos, como los que compró Juan Alfonso Mejía, pues, si bien, se podría partir de que la dirigencia tiene cerca de la mitad de los votos emitidos en la elección sindical de noviembre del 2021, el problema es la certidumbre de esos votos para el 2024, pues si algo ha distinguido al SNTE en los últimos procesos electorales es la “venta de espejos”. 

En el 2021 un día estaban con Mario Zamora y otro con Rubén Rocha. Un día juntaban firmas de apoyo para la alianza Turquesa, aliada de Morena, y otro le organizaban un mitin fallido a la alianza Va por México en la feria ganadera de Culiacán. El siguiente fin de semana le hacían un evento masivo de apoyo a Rocha en el Centro de Convenciones de Mazatlán pero en los días siguientes, hasta el final de la campaña promovían el voto en favor de Mario Zamora. 

Con ese nivel de lealtad histórica, con las entrañas en su cuna (PRI-PAN-PRD) y sus intereses en su enemigo político de las últimas tres décadas ¿el SNTE vuelve por sus fueros en Sinaloa?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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