Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

El SNTE, renovarse o morir: los maestros tienen la palabra

Hoy los maestros se debaten entre el temor al contagio de Covid 19, la pérdida de prestaciones y derechos laborales y tener que contratar un abogado para reclamar sus derechos.

La creación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en 1943 permitió unificar a decenas de expresiones magisteriales que pugnaban por mejores condiciones de vida y de trabajo de los maestros en todo el país, eligiendo como primer secretario general al prestigiado historiador Luis Chávez Orozco. El secretario de educación era el diplomático, intelectual y reconocido académico Jaime Torres Bodet, quien había influido para lograr la integración magisterial.

Los años siguientes fueron de constantes conflictos entre las diversas expresiones ideológicas que convivían al interior del sindicato, pero su estructura nacional garantizaba estabilidad política a los gobiernos, un mérito que fue ampliamente recompensado en los siguientes sexenios contribuyendo al mejoramiento del ingreso y las condiciones laborales del magisterio.

No obstante, el compromiso establecido por los dirigentes sindicales con los gobiernos priístas, permitió la transferencia de gran parte del poder del gobierno en el sector educativo, al sindicato, tanto en la estructura de la SEP (y en las secretarías de educación en los estados) como en concesiones políticas concretadas en candidaturas a puestos de elección popular. Los académicos y los disidentes fueron excluidos de la dirigencia del sindicalismo magisterial y se proscribió la democracia y la crítica.

La transferencia de poder del gobierno al SNTE generó una suerte de poderosa aristocracia sindical que deificó a dirigentes vitalicios como Carlos Jongitud Barrios y Elba Esther Gordillo Morales, especialistas en el control y manipulación magisterial, y que pervirtió su misión sindical de defensa laboral del magisterio, incursionando en el poder político electoral y los negocios millonarios al amparo del gobierno y con la protección del SNTE.

Ya lejos de la defensa de los derechos laborales y de la vocación liberal del magisterio, Elba Esther Gordillo pactó con los gobiernos conservadores panistas a cambio de mantener su poder durante dos sexenios, pero una nueva aristocracia en gestación en el gobierno de Peña Nieto, más cruel y despiadada que la sindical, la metió a la cárcel como recordatorio del que su poder era prestado, y convirtió al SNTE, de facto, en un “sindicato blanco”, al servicio de los intereses del patrón y ya no de los trabajadores. Puso al frente a dirigentes sumisos –a los que les pagó con dinero y la concesión de negocios— y le arrebató al magisterio conquistas laborales históricas, como el escalafón vertical y la carrera magisterial.

Así, en los últimos años, el SNTE ha transitado de ser un sindicato revolucionario y democrático (en sus inicios) a ser un “sindicato blanco”, al servicio incondicional del patrón (pasando por ser tapadera de negocios turbios y ariete de chantaje de mercenarios electorales). Ha dejado de representar el sentir, el pensar y las necesidades de los maestros, provocando que en muchos estados los maestros hayan formado otros sindicatos magisteriales.

Hoy, el SNTE enfrenta su mayor peligro. La reforma laboral del 2019 prevé la posibilidad explícita de formar otros sindicatos e impide la afiliación automática, es decir cada trabajador deberá solicitar su afiliación sindical al SNTE –ya no se aplicarán descuentos de cuotas sindicales en automático a los maestros— o a cualquier otro sindicato magisterial o formar otro si cumple con los requisitos legales. Es decir, el SNTE deberá entrar a la competencia con otros sindicatos y podría quedarse sin afiliados si no regresa a su esencia original de defender los derechos laborales de los maestros. Y para vigilar que todo sea legal, la reforma laboral contempla la creación de tribunales laborales en los estados (en lugar de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, que dependen del poder ejecutivo) y el Instituto Federal de Conciliación y Registro Laborales, del poder judicial de la federación.

Sin embargo, los dirigentes magisteriales en turno se niegan a aceptar las nuevas disposiciones legales para asegurar la vida democrática de los sindicatos confrontando disposiciones y llamados de la cámara de diputados, la cámara de senadores, el INE y la Secretaría del Trabajo, con el argumento de que tienen capacidad para hacer sus propias elecciones, por lo que el SNTE está hoy en su mayor riesgo. O vuelve a representar los intereses, demandas y derechos laborales de los maestros, o se quedará sin afiliados.

No obstante, el problema no es el SNTE, porque el SNTE son más de dos millones de maestros, sino la casta burocrática que se ha enquistado en el poder por décadas a través de viejas prácticas caciquiles, especializadas en la manipulación y el chantaje a los maestros, que se han dedicado a hacer campañas electorales y negocios (poco claros) con el dinero de los maestros, de los cual hay bastantes evidencias, tanto a nivel nacional como local.

Empresa de EU que sobornó a líderes sindicales mexicanos

Por ejemplo, esta semana, la Comisión de Bolsa y Valores, de Estados Unidos (equivalente a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México) dio a conocer que la empresa World Acceptance Corporation (WAC) una compañía de préstamos al consumidor, con sede en Carolina del Norte (EU), pagará 21,7 millones de dólares para resolver cargos por violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero.

Concretamente, se le señala de haber sobornado a funcionarios del gobierno mexicano y funcionarios sindicales entre diciembre del 2010 y junio del 2017, con más de 4 millones de dólares para garantizar el otorgamiento de créditos a empleados del gobierno y garantizar su recuperación oportuna (vía nómina), y que los sobornos fueron depositados en cuentas vinculadas a los funcionarios y otros mediante la distribución directa de bolsas de efectivo a través de un intermediario.

En el ilícito estarían involucrados los secretarios de hacienda, Luis Videgaray y José Antonio Meade, los dirigentes del SNTE, Juan Díaz de la Torre y Alfonso Cepeda Salas y los secretarios de educación, Emilio Chuayffet y Aurelio Nuño Mayer.

En noviembre del 2013, el presidente Enrique Peña Nieto anunció –sorpresivamente y sin que fuera una demanda magisterial– un programa de rescate financiero para 300 mil maestros que estaban endeudados con microempresas pagando altos intereses. El rescate financiero de los maestros, explicado por Videgaray, no sería mediante subsidios o quitas, sino mediante un fideicomiso de 5 mil millones de pesos a través de BANSEFI, con el que se compraría la deuda a las microempresas y los maestros pagarían, vía nómina, con menos intereses y a mejores plazos.

Sin embargo, esta empresa no sólo compró la deuda a microempresas, sino que siguió haciendo préstamos a los maestros burócratas hasta por 200 mil pesos con un Costo Anual Promedio (CAT) del 123% sin IVA, con plazos desde 24 hasta 120 meses, bajo los nombres comerciales de Prestamos Viva y prestamos Avance.

Hoy sabemos que una de las empresas que aportó el dinero es WAC de México, filial de WAC de Carolina del Norte, la empresa multada por el gobierno de Estados Unidos por prácticas corruptas al sobornar a funcionarios del gobierno mexicano y a líderes sindicales, tanto de educación como del sector salud y gobiernos estatales.

El primero identificado en tratos con esta empresa es el (entonces) gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, quien habría introducido la empresa al SNTE a través de su paisano Alfonso Cepeda Salas, quien pasó de secretario de créditos del CEN del SNTE a Coordinador del Colegiado Nacional de Administración y Finanzas en el 2013. De Coahuila se exportó la empresa, además, a otras 35 ciudades mexicanas y hoy cuenta con más de 100 sucursales en todo el país.

Mas negocios de dirigentes sindicales

Sin embargo, las comisiones y demás entradas de dinero de los dirigentes sindicales, ya sin límites, no eran suficientes para pagarles la traición al magisterio y la estrega de conquistas laborales de muchos años. Juan Díaz habían montado ya una empresa llamada Kubo Maestro que les vendía a los maestros celulares con precios preferenciales y descuentos vía nómina, y antes de su salida imprevista de la dirigencia nacional, Juan Díaz había armado ya un banco para préstamos a los maestros a través de un fideicomiso denominado Sistema Nacional de Ahorro y Previsión con parte de los cerca de tres mil millones que el gobierno de Peña Nieto le entregó por traicionar a Elba Esther Gordillo etiquetado como apoyo para promover la reforma educativa. Por cierto, que de la última ministración de 500 millones (anuales) de este apoyo que le entregaba el gobierno al SNTE, para “promover la reforma educativa”, Alfonso Cepeda sólo gastó 65 millones. El resto, 435 millones simplemente desaparecieron de las cuentas del SNTE.

Otra empresa autorizada por la dirigencia del SNTE de Juan Díaz y Alfonso Cepeda para ofrecer préstamos a empleados del gobierno, con descuentos vía nómina, es Kondinero, cuya carta de presentación es ofrecer tener 140 sucursales en todo el país y 13 años de experiencia, y aunque no se le vincula públicamente –hasta el momento— con WAC, resulta poco probable que los líderes sindicales les hayan permitido incursionar en el negocio millonario de los préstamos al magisterio desinteresadamente.

Así, mientras los dirigentes sindicales están más preocupados por mantener sus negocios millonarios al amparo del SNTE, los maestros se debaten en la incertidumbre ante el confuso inicio del ciclo escolar y el temor al contagio del Covid 19 que ha cobrado ya más de 55 mil muertes en México.

Los maestros han sido abandonados por sus dirigentes sindicales (por más de seis años), que se han dedicado a engordar sus bolsillos, entregando al gobierno prestaciones y conquistas laborales que costaron décadas de lucha a los maestros. Sin embargo, la situación hoy es extrema. Los maestros no tienen a quién acudir para exigir sus derechos y a diario deben enfrentar la impericia o mala fe de las autoridades para aplicar las nuevas reglas y disposiciones administrativas ante la nueva realidad de la pandemia, sin contar la gestión de prestaciones vigentes y derechos legales no gestionados por las dirigencias sindicales, como la prima de antigüedad al momento de la jubilación, equivalente al salario de 12 días por cada año laborado, según establece el artículo 162 de la Ley Federal del Trabajo.

Hoy los maestros se debaten entre el temor al contagio de Covid 19, la pérdida de prestaciones y derechos laborales y tener que contratar un abogado para reclamar sus derechos. Las declaraciones del dirigente nacional del SNTE solo son para aplaudir las ocurrencias de la SEP y aderezar lo ya propuesto por las autoridades, mientras las dirigencias locales, totalmente rebasadas por la situación, solo aparecen en redes sociales para hablar de gestiones marginales.

El inicio del nuevo ciclo escolar marcará la pauta del futuro del SNTE. Una vez superado los niveles de estrés que provoca la incertidumbre el inicio del ciclo, los maestros deberán decidir si rescatan al SNTE para que los vuelva a representar, –como en sus inicios—, con una vida y gestión democrática y participativa, plural e incluyente, cercana a las necesidades de los maestros, de acuerdo con la nueva legislación laboral o simplemente toman la nueva opción que les ofrece la reforma laboral para formar sus propios sindicatos de maestros.

El SNTE, como está, no le sirve a nadie, ni a los maestros, ni al gobierno, sólo a los dirigentes que se han enquistado en el poder para hacer dinero. Los maestros tienen la palabra. Durante 2020 deben renovarse las cerca de 60 secciones sindicales de todo el país y a partir de ahí se podrá convocar al cambio de la dirigencia nacional. Una nueva generación de dirigentes sindicales está lista para renovar al SNTE, sin embargo, si la añeja burocracia logra mantenerse con argucias políticas y un reglamento a modo, imponiendo a sus candidatos oficiales, el SNTE podría desaparecer dando paso a nuevas organizaciones sindicales locales o incluso, a una nueva organización magisterial nacional. Renovarse o morir, es la disyuntiva del SNTE y los maestros tienen la palabra.

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