Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

El SNTE, un “polvorín”

Pierde Cepeda la 31 de Tlaxcala y se atrinchera en Sinaloa; “mete hasta los codos” el CEN en la 27 y MxM prepara impugnación que podría reventar la elección.

Luego de la derrota contundente que sufrió en la sección 31 de Tlaxcala, el dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, parece haber metido reversa en su compromiso democrático para el cambio de la dirigencia sindical de la sección 27 del SNTE en Sinaloa, al darle ventaja de arranque a la planilla naranja, provocando con ello mucha tensión y el enrarecimiento del ambiente político sindical. La indignación del magisterio podría desembocar en acciones de boicot y hasta de violencia, que reventaran el proceso en el momento mismo de la elección, mientras que al menos una planilla ya prepara la impugnación y razones para ello hay de sobra:

Primero. Esta semana, miembros de la delegación de Maestros por México en Sinaloa hicieron circular un video en el que se aprecia al representante general del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE en la sección 27, Noé Rodríguez García, coordinando los trabajos de organización de la planilla naranja, que encabeza Genaro Torrecillas López. El video es una prueba irrefutable de intromisión del comité nacional en el proceso de elección de la sección 27 y sería utilizado como evidencia para impugnar la elección.

Segundo. El fin de semana empezó a circular un documento del Comité Nacional Electoral, que encabeza Gregorio Jorge Rodríguez Méndez, en el que se otorga registro a la planilla naranja (Unidad y Respeto), indicando que ésta ya puede iniciar su campaña de proselitismo, en tanto que a las otras tres planillas (verde, blanca y tinto) les enviaron observaciones que deberán subsanar en un periodo de tres días y el comité electoral tendrá otros tres días para volver a revisar y –en el mejor de los casos—, autorizar el registro de estas tres planillas, por lo que la planilla naranja ya les llevaría seis días de ventaja en la campaña electoral, lo que evidencia un claro favoritismo para el candidato oficial y el rompimiento del compromiso de “Piso parejo” de Alfonso Cepeda refrendado aquí por Juan Manuel Armendariz, coordinador del proceso de elección en Sinaloa. Aunque el reglamento y la convocatoria se los permite, una ventaja de seis días en una campaña de 14 es una clara evidencia  de favoritismo del CNE, bajo las órdenes de Alfonso Cepeda, para la planilla oficial.

Tercero. El mismo documento de registro de la planilla naranja, emitido por el CNE indica que Edén Inzunza Bernal, actual secretario general de la sección 27, aparece como candidato a consejal nacional en la planilla naranja, lo que evidencia que, al igual que Noé Rodríguez –que les armó la planilla— es juez y parte en el proceso, contraviniendo en los hechos el discurso democratizador de Alfonso Cepeda, pues su secretario general y su representante general en Sinaloa están metidos y están operando en el proceso en favor de un candidato, contra la voluntad y el deseo de la mayoría de los maestros federalizados.

Cuarto. El documento de reanudación del proceso en la sección 27, emitido por el Comité Nacional Electoral establece el 5 de noviembre como fecha para la elección. Si se considera que en el calendario el lunes 1 es día de los angelitos, el martes 2 es día de muertos y el viernes 5 habría suspensión de actividades con motivo de la elección, sería prácticamente una semana muerta, de sólo dos días de actividades (miércoles y jueves), y si aparte se toma en cuenta que aún no se concreta plenamente el regreso presencial a clases, se trataría de una elección de dirigencia sindical en medio de un “mega puente”. ¿Le apuestan Cepeda, Edén y Noé, al “voto duro” conformado por los nuevos maestros a los que les acaban de dar la plaza ilegalmente y a los reducidos grupos cercanos de beneficiarios históricos de las mieles del SNTE que irían a votar aunque cayera una tormenta? ¿Son tan pocos que necesitan que no vaya nadie más a votar para poder ganar?

Quinto. Los funcionarios de la SEPYC-SEPDES y de la USICAMM en Sinaloa siguen otorgando plazas y otros beneficios, saltándose el orden de prelación obtenidos por los maestros evaluados, a condición de que los beneficiarios voten por la planilla Naranja, lo cual es una evidente intromisión de las autoridades estatales en el proceso y una evidente causal de anulación del proceso, como lo explicó en su momento la secretaria del trabajo, Luisa María Alcalde.

Lejos de ser ocultas, las acciones del comité nacional en favor de la planilla oficial parecen hacerse cada vez más evidentes como si el propósito fuera alentar el choque de fuerzas que les diera elementos para trasladar la decisión de las urnas al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, que preside el doctor Plácido Humberto Morales, quien, por cierto, acudió como observador del proceso electoral de las secciones 2 y 37 en Baja California, lo cual está previsto en la reforma laboral de la LFTSE, para verificar la legalidad de los procesos.

No obstante, en Baja California, Cepeda gano la sección 2 y está impugnada la 37, cuyos maestros abordaron al presidente López Obrador para plantearle una serie de irregularidades registradas en la víspera de la elección, lo que habría motivado la visita personal de Placido Humberto Morales, para verificar la legalidad del proceso. ¿Pesará más la amistad y compromiso del presidente del TFCA, Plácido Morales, con el dirigente del SNTE, Alfonso Cepeda, que la orientación del presidente López Obrador de democratizar el SNTE? La resolución que se emita en el caso de la impugnación de la sección 37 marcaría la pauta.

Alfonso Cepeda vs. López Obrador

AMLO –mientras tanto—sigue en primera fila para ver el proceso y no debe ser tan fácil hacer la trampa, sobre todo si se denuncia con fundamentos. Queda claro que Alfonso Cepeda sí tiene favoritos y, para hacerlos ganar, recurrirá tanto a su reforma laboral –de la LFTSE, no a la LFT—como a la estructura jurídica que tiene montada para ello, incluyendo su influencia en el Tribunal Federal de Conciliación y arbitraje, sin embargo, tiene enfrente la “cuña” del presidente López Obrador, con quien estableció un compromiso político y aceptó impulsar la democratización del SNTE, por lo que no en todos los casos podrá hacer ganar a sus favoritos, sobre todo si hay demasiadas muestras de intromisión y favoritismo.

Al final, parece haber una competencia entre Cepeda, por seguir teniendo el control del SNTE, y el presidente López Obrador, porque haya una verdadera democracia en la elección de dirigentes sindicales, como lo promovió en la Ley Federal del Trabajo aprobada en el 2019. No se trata sólo de una confrontación de Alfonso Cepeda y su equipo contra MxM o contra la CNTE, o contra líderes locales, sino de una confrontación de Cepeda contra el propio presidente López Obrador.

Es decir, al presidente no le interesa el control del SNTE, sino su democratización –que no se haga trampa a los trabajadores que deseen dirigir el sindicato—, por lo que si los candidatos de Cepeda ganan limpiamente no habría problema, sin embargo, lo que no se puede aceptar es que se use al aparato, la estructura y los recursos del SNTE para hacer ganar a los mismos, por encima de la voluntad de la mayoría de los maestros, y aunque el presidente no puede intervenir legalmente sin vulnerar la autonomía sindical, existen vías extra legales que se podrían activar, como la renuncia voluntaria del dirigente por motivos personales, sobre todo su se hurga un poco en su expediente personal, así que, a pesar de tener el control de la estructura y los recursos del SNTE, Cepeda deberá ganar sin hace trampa evidente, que sus adversarios puedan documentar, porque si se documenta la trampa, el mismo TFCA no podría rechazarla –como lo hacía antes—,  porque la propia instancia estaría bajo la mirada escrutadora del presidente. Y aunque el TFCA no depende legalmente del presidente, porque es un organismo autónomo, si depende económicamente del presupuesto federal, por lo que difícilmente Placido Morales estaría dispuesto a enfrentarse al presidente López Obrador.

Hasta el momento, Cepeda lleva una elección perdida (la 31 de Tlaxcala), una ganada (la 2, de Baja California) y una impugnada (la 37, de Baja California), donde “el profe Poncho” señala Un mil 521 irregularidades en el padrón (de 18 mil), y donde habrían aparecido más de mil electores que no son miembros del SNTE y que no cotizan, en tanto que, según la denuncia, fueron “rasurados” del padrón, cerca de 500 maestros que si están en activo y al corriente en sus cuotas.

En la sección 2 de Baja California, ganó la planilla oficial (planilla ganadora), encabezada por Juan Enrique Villanueva, con 8 mil 376 votos, contra Todos Somos SNTE, con 6 mil 065; Primero la Base, con 2 mil 794 y Yo con Pacheco (La resistencia) con 2 mil 509. Votaron 19 mil 744 en 121 asambleas electivas, mientras que en Tlaxcala, ganó Cutberto Chávez, de la planilla Suma Magisterial, con 8 mil 478 votos, contra Arturo Morales, de la planilla (oficial) Lealtad, con 7 mil 521 votos, en tanto que se registraron 334 votos nulos, de un total de 16 mil 333 votos, que representaron el 70% del padrón de 22 mil electores. En Tlaxcala, Arturo Morales reconoció su derrota con más de 900 votos antes de que el propio CNE diera a conocer los resultados.

Con un marcador de un triunfo y una derrota (y una impugnación), para Alfonso Cepeda y su comité nacional, la atención ahora está centrada en la sección 27, donde deberá haber un padrón de cerca de 40 mil electores y una intensa competencia en la que todos los candidatos pelearán palmo a palmo cada voto y donde cualquier ventaja o irregularidad puede hacer la diferencia entre el triunfo y la derrota.

Por lo pronto, la Planilla Naranja ya corre libre en los medios en busca del voto, como lo demuestra la publicidad que destaca las virtudes de Genaro Torrecillas, como “maestro de aula” y como una buena persona, lo cual no se pone mucho en duda, sin embargo, las críticas están centradas en la historia y las prácticas corruptas del grupo que representa y de la mayoría de los que lo acompañan en su planilla. Y sobre todo, que lo exhiben demasiado como si fuera sólo un “monigote”, que ni siquiera habla, y como “tapadera” para conseguir el triunfo que les permita seguir haciendo los jugosos negocios que tienen desde hace años al amparo del SNTE.

Los otros tres, tendrán que esperar al registro. No obstante, Carlos Rea, de la planilla tinto, no desaprovecha oportunidad para seguir alentando a sus seguidores. Tiene un discurso crítico ideológicamente muy contundente y le apuesta al coraje de la gente para ganarle a la planilla naranja. Y aunque la mayoría de los maestros votó por López Obrador en el 2018 y por Rubén Rocha en el 2021, lo que sugiere que la mayoría votaría contra la planilla naranja, la cuestión aquí es que ese voto contra la naranja se dividiría en 3. Su voto duro es muy contundente. Lo que habría que ver es si ese voto duro es suficiente para ganar.

Sergio Campas, de la planilla verde, por su parte, también tiene un importante voto duro organizado en Maestros por México, liderado a nivel nacional por Tomás Vázquez Vigil, y a nivel estatal por Jaime Quiñónez, discípulos y seguidores de la maestra Elba Esther Gordillo. Queda claro que Campas participará en el proceso en busca del triunfo, sin embargo, hoy parece más interesado en preparar la impugnación del proceso que en buscar votos. Si procede la impugnación, podría sacar ventaja.

Por otra parte, Jaime Valdez, de la planilla blanca, cuyo segmento de seguidores se ubica en un punto medio institucional entre la planilla naranja oficial y las planillas respaldadas por proyectos nacionales de oposición, ha guardado silencio en los últimos días. Valdez cree que la mayoría de los maestros son institucionales pero no están involucrados en la corrupción ni son beneficiarios de los negocios del actual grupo dirigente, por lo que su apuesta es a lograr el voto institucional, pero no corrupto de los maestros. 

Los tres líderes opositores, no obstante, están muy decididos a participar en la elección –con diferentes estrategias—, pero coinciden en que si les hacen trampa podrían “reventar el proceso” pero, aun así, albergan la esperanza de ganar a pesar de las trampas que les pudieran cometer. ¿Jalará tanto la cuerda Alfonso Cepeda que reviente el proceso?

Por lo pronto, ya hay evidencias de “dados cargados” en favor de la planilla oficial, avalada por el Comité Nacional Electoral y el proceso está en marcha. ¿Habrá voto masivo de rechazo a la planilla oficial en medio de un “mega puente” de una semana? ¿Será suficiente el voto de castigo que se registre, como en el 2018 y 2021 para vencer a la planilla oficial? ¿Le alcanzará el voto cautivo a la planilla naranja para conservar el poder en la sección 27? ¿Son institucionales la mayoría de los maestros pero no corruptos? ¿Se definirá el proceso en los tribunales?  La moneda está en el aire.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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