Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

El tesoro de México: su gente

Nos encontramos en el mes patrio; la época del año que despierta en nuestros corazones y almas la pasión de ser mexicanos. Millones amamos a nuestro país, lo que no nos hace ciegos a sus debilidades, sino que nos hacen sentir en carne propia lo que le duele a México.

Es cierto, México cuenta con muchas más dolencias de las que nos gustaría aceptar: corrupción, violencia, pobreza, impunidad, machismo y desigualdad son solo algunas de las más sonadas. Tenemos una larga lista de situaciones a mejorar en conjunto con los gobiernos para salir adelante como nación, tan numerosa que podemos caer en el pesimismo de que este mes de septiembre realmente no hay nada que celebrar. ¿Cómo no desanimarnos cuando al escribir en el buscador de Google: “México primer lugar en…” las opciones de autollenado sugieren en abuso infantil, en covid, en obesidad infantil, muertes covid, en feminicidios y en embarazo adolescente?

Las cifras nos superan; incluso parecieran prepararnos para lo que parece ser el peor año de nuestra historia reciente en materia económica. Encontrar cifras positivas que reportar se ha vuelto cada vez más complicado, no por que no existan, sino porque se encuentran sepultadas por las cifras más llamativas como son el desempleo o las preocupaciones sobre la pandemia

No obstante, la realidad es que ¡México tiene tanto que celebrar! Por ejemplo, su enorme y maravillosa diversidad natural. México es uno de los 17 países megadiversos que, a pesar de representar solo el 10% de la superficie mundial, albergan al 70% de la diversidad biológica del planeta. Como miembro de este selecto grupo, nuestro país cuenta con ecosistemas tan hermosos como diversos dispuestos a ofrecernos atractivos para nuestros sentidos, lo cual conlleva un enorme potencial para el turismo tanto nacional como internacional.

Las maravillas de la naturaleza se reflejan en la amplia variedad de productos que México ofrece al mundo, lo que nos posiciona como uno de los mayores proveedores de productos agrícolas y ganaderos del mundo. Eso, junto con las artesanías que reflejan las culturas tan ricas y variadas de nuestro país, que incluso han inspirado a grandes marcas de lujo, nos vuelven un mercado muy interesante a nivel internacional.

Sin embargo, el verdadero tesoro de nuestro país se encuentra en nuestra gente. Por lo general tenemos un sentido del humor curioso e incansable que nos lleva a crear chistes y memes de prácticamente todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero cuando golpea la tragedia, nos olvidamos del humor para correr a auxiliar a los demás.

Nuestra impresionante solidaridad se ha podido ver incontables veces: uno de los escenarios más fuertes de los años recientes fueron los sismos de 2017. La gente se volcó a las calles para ayudar, sin esperar indicaciones oficiales o instrucciones… simplemente corrimos a buscar cómo apoyar a los damnificados. Algunos aportaron económicamente, otros en especie y cientos de miles más se presentaron en las zonas de desastre para ayudar a rescatar a las personas, a mantener hidratadas y descansadas a las fuerzas de rescate profesionales e, incluso, a reconstruir a México. Las redes se llenaron de mensajes de aliento y cadenas de apoyo para buscar a personas desaparecidas, así como de fotografías conmovedoras en donde veíamos que ese día no importaba nada más que ayudar: por unas semanas, la desigualdad y resentimientos se volvieron invisibles para dar paso a una increíble fortaleza y resiliencia nacional.

No solo reaccionamos así ante las desgracias en territorio propio: en cada desastre del mundo, podemos ver a al menos un mexicano poniendo de su parte para combatirla. Otro ejemplo, aún más vigente, es que, ante los terribles incendios forestales que asolan a nuestro país vecino, Estados Unidos, no tardó en llegar un equipo de bomberos mexicanos a Oregon para apoyar con su experiencia y sus para controlarlos y evitar que sigan escalando. Es todavía más impresionante cuando se considera el discurso que ha llegado a tomar el mandatario de dicho país sobre los mexicanos; ¡en ocasiones ha sido hasta denigrante hacia los mexicanos y aún así, ahí está nuestra gente con la única meta de ayudar!

México es un país de sueños, de gente alegre con un enorme sentido del humor solo equiparado con su valentía y resiliencia. México es un país que no se rinde ni se detiene; siempre encuentra la manera de salir adelante. Somos un país de ingenio, de soluciones inesperadas y empatía. A pesar de nuestras diferencias, compartimos ideales y fantasías. En cada esquina se esconden historias de superación tan impactantes como conmovedoras. En cada comunidad de nuestra nación encontramos científicos, artistas y creativos que transforman las vidas que tocan. ¡No debemos olvidarlo! Que la adversidad no nos impida ver todo lo que vale la pena de ser mexicanos, ¡no apartemos la vida ante las estrellas que brillan con mayor intensidad cuando la noche se ve muy oscura!

Nos hemos levantado muchas veces, juntos. Lo volveremos a hacer, más fuertes e inspirados que nunca y una vez más convencidos de que ser mexicano es tener una luz en nuestra interior que no se puede apagar.

¡Viva México! ¡Vivan los héroes mexicanos que se esconden en cada uno de nosotros!

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