Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

En Sinaloa, funcionarios de la SEPyC boicotean esfuerzos evaluativos de la SEP

A partir de la suspensión de la asistencia de los alumnos y maestros a las escuelas, derivada de las medidas sanitarias implementadas por las autoridades federales de salud para hacer frente al Covid 19, se alteraron los procesos formativos y de aprendizaje de niños y jóvenes inscritos en el sistema educativo.

La Secretaría de Educación Pública (SEP federal) diseñó un sistema alternativo a distancia para continuar desarrollando los programas educativos como “aprende en casa I”, para cerrar el ciclo escolar 2019-2020 y luego “aprende en casa II”, al inicio del ciclo 2020-2021, con apoyo de distintos medios de comunicación como la televisión, la radio, plataformas de internet y redes sociales. Este sistema emergente trajo consigo una gran diversidad de problemas y dificultades técnicas, desde la adaptación de los programas a los medios, la capacitación de los profesores, los recursos tecnológicos y la asesoría en línea, hasta la disponibilidad de recursos y medios para comunicarse de los alumnos y padres de familia, que provocaron la interrupción frecuente del proceso educativo en muchos casos y la interrupción definitiva de muchos otros tantos.

Con el propósito de tener una evaluación global del funcionamiento de esta modalidad a distancia y buscar alternativas de solución, la SEP emitió el Acuerdo 26/12/20 en el que se establecen las Orientaciones Pedagógicas y los Criterios para la Evaluación, en el que clasificó a los alumnos en tres niveles: los alumnos regulares “que tienen comunicación y participación sostenida” (que toman clases y envían sus tareas), los cuales serían evaluados con el procedimiento regular de calificaciones; lo irregulares que “tienen comunicación y participación intermitente”, es decir, que sólo algunas veces han tomado clases y pocas veces o ninguna han enviado tareas, que serían evaluados con la leyenda “información insuficiente” y los alumnos de “comunicación prácticamente inexistente”, que están inscritos pero no han tenido comunicación con sus maestros y por tanto nunca han enviado tareas en lo que va del ciclo escolar, serían evaluados con la leyenda “sin información”, lo cual debería quedar consignado en el sistema de captura de calificaciones parciales a partir del primer trimestre. Esta información permitiría saber en qué estados, regiones, sectores, zonas y hasta escuelas había mayores problemas.

PREMIAN A QUIENES NO ESTUDIAN

La información al respecto del primer trimestre indicaba que en Sinaloa el problema era tanto o más alto que en el resto de los estados, sin embargo, funcionarios de la SEPYC (SEP Estatal) dieron la orden a los maestros que a todos los alumnos les pusieran calificaciones aprobatorias, incluyendo a los de “información insuficiente” y a los que ni siquiera habían tenido comunicación con sus profesores o de “comunicación inexistente”, con el propósito de ocultar el problema para evitar que Sinaloa apareciera en la estadística nacional con el alto índice de deserción escolar que tiene. La orden fue emitida directamente a los maestros por los funcionarios de la estructura de la SEPYC precisando, incluso, que la calificación mínima que debían poner sería de 8. En ese momento se cuidaron de no hacerlo por escrito.

Así, el 10 de enero del 2021, mientras el titular de la SEPYC, Juan Alfonso Mejía, anunciaba el regreso a clases presenciales en las aulas en Sinaloa, aún en contra de las disposiciones sanitarias federales –regreso que no ocurrió— dijo que la SEP estimaba una deserción nacional del 10% pero que en Sinaloa sólo alcanzó el 1.8%, lo que indicaba que Sinaloa acertó en focalizar sus esfuerzos (¿En ocultar la información a la SEP?).

De lo que sí hay evidencia es de que se falseó la información transgrediendo las disposiciones del acuerdo 26/12/20 de la SEP federal para la evaluación educativa en la pandemia.

No obstante, debido a que la disposición de las autoridades estatales de alterar el acuerdo de evaluación de la SEP no se había hecho por escrito y de que no fluyó tan eficientemente como se esperaba –lo que ocasionó que algunos maestros no se enteraran y no pusieran calificaciones a los niños que no se habían comunicado—, el 12 de febrero del 2021, el subsecretario de educación básica, César Quevedo Inzunza, emitió la circular SEB/025/2020-2021, en la que comunica la reapertura de la plataforma SIEE del 15 al 26 de febrero para que los docentes les pongan calificaciones “a los alumnos en situación de comunicación intermitente e inexistente” y que no habían atendido la indicación al cierre del primer trimestre, en el mes de diciembre, circular totalmente contraria a las disposiciones del acuerdo 12/26/20 de la SEP.

El oficio causó revuelo en el magisterio, pues la disposición estatal causa un efecto contrario al que declara el mismo oficio de incentivar a quienes se comunican “esporádicamente y dejar abierta la posibilidad a quienes hasta el momento no establecen comunicación con el personal docente y directivo”, ya que poner calificación aprobatoria en el primer trimestre, mínima de 8, como circuló en el sector estatal, a quienes ni siquiera se han comunicado con sus maestros o lo han hecho de manera muy irregular e intermitente, equivale a premiarlos por no estudiar y envía un mensaje negativo a toda la sociedad y a los padres de familia de que no importa el esfuerzo que hacen sus hijos por cumplir con su responsabilidad educativa, ya que, aún si dejaran de hacerlo, de todos modos tendrán una calificación aprobatoria, desde ahora, incluso superior a la que obtienen con mucho esfuerzo al hacer sus tareas y conectarse para recibir asesoría de sus maestros.

¿CALIFICACIONES A CAMBIO DE VOTOS?

La disposición de las autoridades estatales no sólo pretende ocultar la información real de Sinaloa a la SEP federal, sino engañar a la población con datos falsos de logros educativos inexistentes del gobierno estatal en tiempos electorales y regalar calificaciones como signo de las bondades del gobierno de Quirino Ordaz Coppel en busca de votos para los candidatos de la alianza PRI-PAN-PRD.

Los datos reales –no oficiales— del sector educativo en el primer trimestre del ciclo escolar 2020-2021 en Sinaloa eran alarmantes, pero al cierre del segundo trimestre son de escándalo, muy lejos de las cuentas alegres del titular de la SEPYC, que habla del 1.8% de deserción escolar, pues un sondeo por diversas zonas escolares indica que en primaria, en la zona urbana de segmentos con más recursos, la deserción escolar (comunicación inexistente) ronda el 10% (4 de cada grupo de 40 alumnos), mientras que en sectores de menos recursos los alumnos en situación de comunicación intermitente e inexistente, oscila entre el 40% y el 60% y con especial énfasis en los turnos vespertinos que atiendan a cerca del 30% de la oferta educativa y donde la deserción escolar podría ser superior al 60%.

Los datos empíricos no oficiales indican que el problema en secundaria es aún más grave, pues a diferencia de la primaria, donde los alumnos y padres de familia deben establecer comunicación con un maestro titular del grupo y de manera complementaria con los maestros de inglés y educación física, en secundaria deben atender de manera virtual las indicaciones de al menos ocho maestros titulares de las asignaturas, más los maestros de apoyo, con estilos personales y didácticos y tareas muy diferentes, por lo que, incluso, algunos de los mejores alumnos y más preocupados padres de familia, no han soportado el estrés de las tareas en la modalidad a distancia.

El problema es creciente por el estrés derivado de la saturación de tareas y trabajos, aún de los que tienen los recursos para conectarse por plataformas y redes sociales, y no se diga para quienes tienen menos recursos para continuar su proceso educativo. Los datos se reflejarán con mayor claridad en el cierre del segundo trimestre a principios de marzo y ya se han empezado a notar en las preinscripciones, a menos que los funcionarios de la SEPYC implementen alguna otra audaz estrategia para ocultar los datos y engañar a la SEP federal y a los padres de familia con falsos logros educativos –inventados por operadores políticos con cargos de funcionarios del sector educativo—, sin ningún interés ni compromiso con la educación y con la única la de controlar el dinero y las plazas para fines personales  y político electorales.

¿Sabe Delfina Gómez que funcionarios de la SEPYC han ordenado falsear datos de evaluación para ocultar la grave deserción escolar en Sinaloa y, de paso, generarle unos cuantos votos a los candidatos de la alianza PRI-PAN-PRD para las elecciones del 6 de junio?

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo