Reflexiones

Federico Llera Blasi

En Sinaloa, hay de Patronatos a Patronatos | El desempeño ejemplar del PIDS

La aportación principal de los ciudadanos al PIDS consistió en dar, sin recibir pago alguno, su tiempo, su talento, su capacidad de organización y sus valores personales y profesionales.

Recientemente, el gobernador (todavía era electo) Rubén Rocha Moya, declaró que su gobierno revisaría a fondo la operación de los patronatos ciudadanos que en Sinaloa operan en algunas áreas de la vida pública.

El gobernador Rocha mencionó explícitamente a un Patronato: el Impulsor del Deporte Sinaloense (PIDS), responsable de conseguir recursos financieros y administrarlos para construir y desarrollar espacios deportivos de alta calidad, y ponerlos a disposición de las instituciones públicas, estatales y municipales que están a cargo del deporte.

La intención del gobernador Rocha es loable, porque dondequiera que se manejen recursos públicos, el gobierno estatal (y el Congreso), deben garantizar que esos recursos se apliquen con los más altos estándares de transparencia, eficiencia y efectividad.

Desafortunadamente, esto rara vez sucede. El manejo de recursos públicos por parte de muchos Patronatos, organismos autónomos y, desgraciadamente hasta del mismo gobierno, dista mucho de ser ejemplo y modelo. Al contrario: la norma son la opacidad, la ineficiencia, un lamentable desperdicio y hasta corrupción generalizada…

Y si bien es derecho y obligación del gobierno (y del Congreso) revisar regular y estrictamente a estos organismos y el ejercicio de su gasto, lo normal es que no lo hagan o lo hagan mal, Por eso la declaración del gobernador Rocha es tan acertada.

Sin embargo, extraña que el gobernador mencione al Patronato Impulsor del Deporte Sinaloense (PIDS) como ejemplo de organismo en el que las cosas están mal, cuando resulta precisamente todo lo contrario.

El PIDS: ejemplo de transparencia y eficacia

Durante el gobierno de Quirino Ordaz, el Patronato PIDS -encabezado a partir de 2017 por el empresario mazatleco Oscar Sánchez (Deportenis)-, tuvo este tipo de resultados…

  • En 2017, apenas entrando el nuevo Patronato, la burocracia interna bajó a menos de la cuarta parte: la plantilla de personal pasó de 85 a 14 personas: una reducción del 83%!, ¡y al mismo tiempo aumentó la productividad!
  • Los ingresos totales casi se duplicaron: de 38 millones anuales en 2016 subieron a un promedio de $70 millones, entre 2017 y 2020.
  • Los gastos de administración bajaron a la mitad: de $2 millones anuales en 2016 a un promedio de $1 millón entre 2017 y 2020.
  • La inversión en infraestructura deportiva más que se duplicó: subió de $17 millones en 2016 a un promedio de 51.4 millones anuales entre 2017 y 2020
  • Además, se reformaron los estatutos, y se creó el reglamento general, el código de ética, reglamento de trabajo, manual de infraestructura, manuales de políticas y procesos…
  • Se contrató una auditoría externa permanente con el despacho Campos, Avendaño y Cía. que mantuvo al PIDS públicamente auditado…
  • Se firmaron 19 convenios institucionales, con el ISDE y los 18 municipios del estado
  • Se trabajó en apego al Código de Ética y al Sistema Nacional Anticorrupción
  • Se hizo inversión en los 18 municipios del estado
  • Del 2017 al 2021 el PIDS realizó 1,600 obras… ¡Un promedio de 319 obras cada año!

Estos datos reflejan claramente eficiencia, productividad máxima transparencia y discreción. Un desempeño poco frecuente y difícil de replicar.

El gobernador Rocha criticó también que los miembros del Patronato del PIDS (ciudadanos que son empresarios y profesionistas) no aportaron dinero propio, de su patrimonio personal, al fondo de inversión de la institución. La observación es correcta: los fondos con los que el PIDS realiza sus obras y servicios no salen de los patronos: se obtienen casi en su totalidad de aportaciones cuasi fiscales de las cerveceras nacionales, de recursos gubernamentales y de negociaciones que el PIDS hace con empresas y fundaciones privadas.

La aportación principal de los ciudadanos al PIDS consistió en dar, sin recibir pago alguno, su tiempo, su talento, su capacidad de organización y sus valores personales y profesionales. Todo eso se reflejó en la transparencia, eficiencia y productividad que se lograron, tan evidente en los datos enumerados más atrás.

Y aunque algunos de los patronos aportaron también dinero, lo relevante de la aportación ciudadana honorífica a la cosa pública consiste principalmente en ese regalo de tiempo y talento que repercute en calidad directiva, excelencia organizacional y óptimos resultados.

Ese “softpower”, nada fácil de valorar y apreciar, es algo escaso. En el sector privado, hace toda la diferencia entre el éxito y el fracaso y, como dice el anuncio, no tiene precio. Pero hay que buscarlo, activamente, para llegar a tener organizaciones que inviertan el recurso público con honestidad y eficacia. 

Nota: la información que aparece en este artículo es pública. Fue obtenida de la página web del Patronato Impulsor del Deporte Sinaloense.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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