Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

En Sinaloa, Mazatlán es más competitivo que Culiacán

Culiacán, aunque tiene una calificación de competitividad media alta, evidencia varias carencias y rezagos que no le permiten ubicarse entre las ciudades más competitivas.

La semana pasada, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó el Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2020, que desde el 2008 mide la capacidad de las ciudades mexicanas para atraer y retener talento e inversiones. Considera que una ciudad competitiva es aquella que maximiza la productividad y el bienestar de sus habitantes. El índice evalúa, a través de 10 subíndices, las capacidades estructurales y coyunturales de las ciudades mexicanas, que permiten alcanzar estos objetivos. El ICU establece que las ciudades cuentan con condiciones favorables para atraer y retener talento e inversiones, cuando les caracteriza un sistema de derecho confiable (subíndice I), realizan un manejo sustentable del medio ambiente (subíndice II), tienen una sociedad incluyente y preparada (subíndice III), su sistema político es estable (subíndice IV) y, cuentan con gobiernos eficientes y eficaces (subíndice V). Se consideran también factores que favorecen la competitividad de las ciudades, la presencia de un mercado de factores eficiente (subíndice VI), de una economía estable (subíndice VII), de sectores precursores de clase mundial (subíndice VIII), de condiciones que favorezcan el aprovechamiento de las relaciones internacionales (subíndice IX) y de sectores económicos sofisticados e innovadores (subíndice X).

De acuerdo con el ICU 2020, la evaluación de la competitividad de las ciudades mexicanas se realiza considerando ciudades de tamaño similar. Las más grandes son aquellas que tienen más de 1 millón de habitantes (grupo 1), le siguen las que tienen de 500 mil a 1 millón de habitantes (grupo 2), después las de 250 mil a 500 mil habitantes (grupo 3) y al final las que cuentan con menos de 250 mil habitantes (grupo 4). De las tres ciudades más importantes de Sinaloa, Culiacán y Mazatlán forman parte del grupo 2 y, Los Mochis se ubica en el grupo 3. En el índice general, considerando las ciudades de mayor tamaño (grupo1), ocupan las primeras posiciones como las ciudades más competitivas, el Valle de México, Monterrey, Mérida, Mexicali y Querétaro. Destacan los casos del Valle de México que se ubica en la primera posición en los subíndices VII, VIII y X y, Mérida que es la ciudad líder en los subíndices I y III. El grupo 2 lo lideran Saltillo, Durango, Mazatlán, Hermosillo y Cancún.  

Como puede apreciarse, Mazatlán tiene en el grupo de ciudades con menos de un millón de habitantes (un total de 23 ciudades) una destacada posición (lugar 3), con una calificación de competitividad adecuada, como resultado de una buena ubicación en 8 de los 10 criterios de evaluación considerados (en el I y del III al IX), mostrando solo insuficiencia en el II (manejo sustentable del medio ambiente) y en el X (sectores económicos sofisticados e innovadores). Culiacán también en el grupo 2, aunque tiene una calificación de competitividad media alta, evidencia varias carencias y rezagos que no le permiten ubicarse entre las ciudades más competitivas. De acuerdo con los criterios del IMCO, de manera general se ubica en la posición 9, como resultado de una calificación desfavorable en la mitad de los 10 subíndices considerados. Específicamente, aparece con una calificación baja en el subíndice II (manejo del medio ambiente) y media baja en los subíndices I (sistema de derecho), V (gobiernos eficientes), IX (relaciones internacionales) y X (sectores económicos sofisticados e innovadores). Muestra una adecuada calificación en los subíndices III (sociedad incluyente y preparada) y VII (economía estable) y, una calificación media alta en el IV (sistema político estable), el VI (mercado de factores eficiente) y el VIII (sectores precursores de clase mundial).

Los Mochis que forma parte del grupo 3, es de las ciudades de Sinaloa incluidas en el análisis, la que presenta menores condiciones de competitividad en el ámbito nacional, ya que tiene una calificación de media baja. Ocupa la posición 12 en el grupo, aunque tiene una calificación aceptable en 7 de los 10 subíndices. Realmente sus malas calificaciones corresponden a los subíndices II (manejo sustentable del medio ambiente), IX (aprovechamiento de las relaciones internacionales) y X (sectores económicos sofisticados e innovadores), en los que tiene una calificación baja.

La información publicada por el IMCO permite comparar la variación en la competitividad de las ciudades con respecto a mediciones realizadas en años anteriores. Para Culiacán, por ejemplo, se observa que con respecto al 2016, en la ubicación general, no se ha presentado mayor cambio y la ciudad sigue ubicada en el puesto 9. En donde sí se aprecia una evidente caída es en sectores económicos sofisticados e innovadores (pérdida de 11 posiciones), en gobiernos eficientes (pérdida de 7 posiciones) y en mercado de factores eficiente (pérdida de 4 posiciones). Por su parte las mayores recuperaciones corresponden a sistema político estable (5 posiciones ganadas) y a sistema de derecho confiable (4 posiciones ganadas). En general Mazatlán tampoco presenta variaciones importantes en el ranking, aunque sacó ventaja al pasar del grupo 3 al grupo 2, considerando el tamaño de las ciudades. Sus mayores caídas aparecen en gobiernos eficientes (pérdida de 9 posiciones) y en sectores económicos sofisticados e innovadores (pérdida de 5 posiciones). Mejoró 13 posiciones en sistema de derecho confiable y 5 en mercado de factores eficiente. En el ranking general, la ciudad de Los Mochis perdió 3 posiciones al pasar del puesto 9 al 12. Esta situación es el resultado de una caída de 16 posiciones en sectores económicos sofisticados e innovadores y de 7 en sectores precursores de clase mundial. Las caídas se han visto compensadas por una recuperación de 9 posiciones en sistema político estable y 7 en sociedad incluyente y preparada.

El análisis del IMCO para el 2020, incluye además la identificación de las ciudades con mejores condiciones de competitividad para atraer trabajo, estudiantes de calidad e inversiones. Considera que Monterrey (Chihuahua en el grupo de ciudades con población de 500 mil a un millón de habitantes) es la mejor ciudad para trabajar, San Luis Potosí (Xalapa en el grupo 2) la mejor para estudiar y Mérida (Hermosillo en el grupo 2) la que tiene mejores condiciones para invertir.

Para identificar las mejores ciudades para trabajar se consideraron como criterios los mayores salarios, el tamaño de las jornadas de trabajo y la oferta de trabajo en empresas grandes. En el grupo 2, del que forman parte Culiacán y Mazatlán, y que lidera Chihuahua, las ciudades de Sinaloa aparecen entre las posiciones 6 y 8 de un total de 23 ciudades. Los criterios utilizados para calificar las mejores ciudades para estudiar fueron el rendimiento académico, la cobertura educativa, el grado de escolaridad y la oferta de posgrados de calidad. El grupo 2 lo encabeza Xalapa y Culiacán aparece con buenas posiciones en prácticamente todas las variables (la mejor en cobertura educativa), mientras que Mazatlán destaca en rendimiento académico y grado de escolaridad, aunque acusa una mala posición en cobertura educativa y oferta de posgrados de calidad. Finalmente, el acceso a Internet, los créditos a las empresas, la baja incidencia delictiva y tener una alta percepción de seguridad, son las variables tomadas en cuenta para ubicar a las mejores ciudades para invertir.

En este caso, Culiacán aparece en el grupo 2 como la ciudad con el mayor otorgamiento de créditos a las empresas, aunque presenta malas posiciones en el resto de las variables. Por su parte, Mazatlán figura en buenas posiciones también en créditos a empresas y en percepción de seguridad.

El estudio en mención permite también realizar un análisis por regiones, teniendo en nuestro caso un especial interés por el noroeste de México, considerando a Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. Se incluyen 12 ciudades de la región. De Baja California, Tijuana, Ensenada y Mexicali; de Baja California Sur, La Paz y Los Cabos; de Sonora, Obregón, Nogales, Hermosillo y Guaymas y; de Sinaloa, Los Mochis, Mazatlán y Culiacán. De las ciudades de Sinaloa, tomando a la región como universo y considerando un ranking sin considerar el tamaño de las ciudades, Los Mochis (lugar 3) aparece en la mejor posición, seguido de Mazatlán (lugar 8) y Culiacán (lugar 10). Culiacán muestra buenas posiciones en los subíndices III, IV, I y V. Mazatlán destaca en los subíndices III, IV, VIII y VII, mientras que Los Mochis muestra buenas posiciones en la región en los subíndices X, VIII y IX.    

Como ha podido apreciarse, al menos por ahora, Mazatlán adelanta a Culiacán en términos de competitividad. Ubicadas ambas ciudades en el grupo 2, que incluye las ciudades con una población entre 500 mil y un millón de habitantes, Mazatlán ocupa una mejor posición (3 de Mazatlán contra 9 de Culiacán) y en consecuencia una mejor calificación (competitividad adecuada para Mazatlán contra competitividad media alta para Culiacán). Para escalar posiciones, Mazatlán requiere mantener el buen paso que ahora muestra en 8 subíndices, pero debe mejorar en el manejo sustentable del medio ambiente y en los sectores económicos sofisticados e innovadores, en los que ahora ocupa las posiciones 18 y 20 respectivamente. Para Culiacán la situación parece más cuesta arriba, ya que para ascender en la tabla debe mejorar su posición en la mitad de los subíndices, específicamente en aquellos relacionados con el manejo del medio ambiente (lugar 21), el sistema de derecho (lugar 18), la existencia de gobiernos eficientes (lugar 15), el aprovechamiento de las relaciones internacionales (lugar 17) y la presencia de sectores económicos sofisticados e innovadores (18) en su estructura productiva.

Culiacán debe tomar en cuenta también que pronto competirá por posiciones en el grupo de ciudades con más de un millón de habitantes.

Reitero la idea de que un proceso de crecimiento y desarrollo económico sostenido para Sinaloa requiere empezar por sus regiones aprovechando sus fortalezas y potencialidades. Crear condiciones para atraer y retener talento e inversiones son sin duda elementos clave para alcanzar mayores niveles de competitividad en los ámbitos municipales y locales, de cuya suma derivarán mayores niveles de competitividad para la entidad en el ámbito regional, nacional e internacional.  

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo