Reflexiones

Eduardo Valdez Verde

Entre líneas | Salamanca, de la extorsión a la explosión

Muchos prefieren mejor bajar la cortina que exponerse a seguir trabajando para los narcos o ser atacados por estos cuando se nieguen a pagar “piso”.

Una de las líneas de investigación sobre el atentado con una bomba a un restaurante en Salamanca, Guanajuato, es que los narcos le exigían 50 mil pesos a la semana al propietario como cuota de “piso” para dejarlo trabajar en paz.
Todo apunta a que el dueño del negocio se negó o dejó de pagar dicha cantidad, por lo que quienes controlan esa zona del estado le enviaron una bomba envuelta para regalo que le fue entregada por dos jóvenes que llegaron a bordo de una moto.

El “regalito” dejó un saldo de dos personas muertas y cuatro heridos graves, además del terror en la población y en el resto de comerciantes y empresarios guanajuatenses que ven cómo la extorsión alcanza niveles de pesadilla. Muchos prefieren mejor bajar la cortina que exponerse a seguir trabajando para los narcos o ser atacados por estos cuando se nieguen a pagar “piso”.

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Así las cosas por allá. Una realidad cruda que no nos puede ser ajena, porque estamos en una región donde el narco manda y controla amplios territorios. Desde la venta de droga, hasta las maquinitas tragamonedas, la venta de combustible robado y los aguajes están bajo el control del narco, muchas veces con la venia de policías alineados a los delincuentes. Acaso alguien lo duda?

Esa modalidad de la extosión a negocios ya la hemos vivido en Sinaloa, principalmente en Mazatlán, donde hace algunos años varios restaurantes de mariscos fueron atacados e incendiados por grupos armados que exigían sus cuotas. Aguas!, que esa “moda” de la extorsión puede cundir y trasladarse a estas tierras.

Qué garantías tienen los comerciantes para invertir, desarrollarse y crear empleos? Cuál es la respuesta de las autoridades a este tipo de ataques, además de las sobadas frases como “llegaremos hasta las últimas consecuencias” o “se aplicará todo el peso de la ley?”

Por desgracia, ¡no hay respuesta! Las autoridades de los tres niveles están rebasadas, pertrechadas y resignadas a contar muertos y heridos en reuniones (eso sí) muy mañaneras pero cero eficientes.
Desde Guanajuato y Michoacán, hasta Sinaloa y Sonora, ahora sí que sálvese quien pueda y como pueda…

LIBRETA DE APUNTES

UN POLVORÍN…Eso es lo que recibirá el Gobernador entrante en materia de penitenciarías.
Las cárceles, como siempre, son el “coco” y el dolor de cabeza más grande de los jefazos de seguridad en Sinaloa. No podemos afirmar que son “tierra de nadie” porque no es así. Las cárceles de Ahome, Culiacán y Mazatlán sí tienen control, pero no de la autoridad, sino de los grupos delictivos que adentro y afuera deciden lo que entra y sale de esos altos muros. Son los criminales, no la autoridad, quienes ponen precio a la vida y a la muerte allá adentro. Pensar lo contrario es ser muy ingenuos.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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