Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Grupos intergeneración, clave del éxito

Ahora, tenemos la posibilidad de que el aprendizaje sea multilateral o, en otras palabras, intergeneracional.

El desarrollo de la humanidad se encuentra estrechamente relacionado con el desarrollo tecnológico; de tanto en tanto nos encontramos con avances o descubrimientos tan disruptivos, que dan forma a los siguientes años de la humanidad. Por ejemplo, los humanos que vivieron previo a la domesticación del fuego tenían una perspectiva y necesidades distintas a aquellos que nacieron en un mundo que contaba con el apoyo del fuego para su día a día. Actualmente, el Internet se considera vital en el contexto de las personas, a tal grado que los avances en torno a esta tecnología nos clasifican en generaciones. Sin embargo, conforme a lo que se piensa, las generaciones no nos dividen, simplemente señalan tendencias, fortalezas y áreas de oportunidad para grupos de edad según el mundo en el que nacieron, crecieron y se educaron.

Durante muchos años, a lo mucho se consideraba 2 o 3 generaciones interactuando en la vida productiva sin grandes cambios o detonantes que revolucionaran la vida diaria. Hoy en día, en una organización se pueden encontrar ¡hasta cinco generaciones! Con valores, creencias y formas de hacer las cosas muy distintas entre sí, tanto del lado de los proveedores como de los consumidores. Es por ello que el tema generacional se ha vuelto esencial en el mundo actual, para comprender las brechas y construir puentes que nos permitan aprovechar lo mejor de cada grupo de edad.

¿Cómo lograr esto? A través de la empatía, por supuesto, pero también de la nueva tendencia: la mentoría inversa, clave para la interacción generacional dado que implica principios de respeto y aprendizaje mutuo entre personas de distintas edades. Para conocer esta tendencia, se requiere comprender cómo funcionan las distintas generaciones que coexisten actualmente.

Baby Boomers

En el mundo laboral, se considera a los Baby Boomersles como la voz de la experiencia, una generación que nació después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1965, en un contexto de paz relativa en el cual lo más importante era recuperar el bienestar y la independencia al tiempo que su comunicación se daba a través de medios tradicionales como la televisión, el radio, el periódico, la carta, el teléfono y el fax. Si bien tienen grandes conocimientos y años de aprendizaje en su haber, también son reconocidos por ser menos adaptables que las nuevas generaciones dado que a ellos les tocó adoptar el internet prácticamente en su adultez, tras crecer en un mundo completamente análogo, además de considerarse muy arraigados a sus valores y tradiciones.

Generación X

En segundo lugar, se encuentra la Generación X, personas que nacieron entre 1965 y 1982, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo económico. Pasaron su infancia y adolescencia en contextos de crisis económicas, la revolución sexual y el inicio de una profunda transformación social. En consecuencia, priorizaron su nivel educativo y opciones de emprendimientos tradicionales. Si bien conocieron el internet y las nuevas tecnologías a menor edad, también debieron adaptarse a los cambios y ver cómo, poco a poco, lo análogo era reemplazado por lo digital. Por ello, también se les conoce como inmigrantes digitales. Se considera que esta generación es la que aún mueve el mundo, aunque inexorablemente será superada en número por los Millennials, la generación que sigue.

Generación Y

La Generación Y, o los infames Millennials, somos los nacidos entre 1981 y 1996. A este grupo le tocó adoptar nuevas tecnologías a temprana edad, por lo que se caracterizan por un mayor dominio de dispositivos digitales, plataformas y redes sociales, además de enarbolar distintas banderas de luchas sociales y por el medio ambiente. Se considera que a esta generación le tocó crecer con preocupaciones distintas a las anteriores, ya no se trataba de temas bélicos como la Guerra Fría o la Gran Recesión, sino de amenazas como el calentamiento global, la desigualdad y la dificultad de generar un patrimonio propio. Como resultado, son catalogados como una generación altamente idealista y disruptiva, pues no priorizan el orden y la estructura como sus antecesores.

Generación Z

La generación Z, o Centennials, son los nacidos de 1996 a 2012, son aquellos jóvenes que nacieron en un mundo en el cual el Internet y las redes sociales eran algo del día a día. Es por eso que se conocen como nativos digitales y están acostumbrados a lo inmediato y al estímulo constante que implica la hiperconexión. Esta generación creció en un contexto de incertidumbre y cambios sociales, económicos y tecnológicos vertiginosos, valoran el respeto a la diversidad y no temen ser irreverentes en nombre de sus ideales. Adicionalmente, priorizan la economía colaborativa y buscan proyectos innovadores que puedan generar bienestar social.

Entender que cada grupo generacional tiene algo valioso que aportar es clave para el trabajo colaborativo: podemos aprovechar la experiencia de los Baby Boomers, los conocimientos de la Generación X, el impulso de los Millennials y la disrupción de los Centennials para crear proyectos interesantes que no solo mejoren las condiciones de vida, sino que satisfagan las necesidades de personas de todas las edades y características. Es de esta mentalidad que surge la mentoría inversa, en donde se rompe con la jerarquía de edad y el esquema tradicional de aprendizaje unilateral en el que los jóvenes aprendían de los más experimentados. Ahora, tenemos la posibilidad de que el aprendizaje sea multilateral o, en otras palabras, intergeneracional. De esta manera, se puede observar con mayor frecuencia a miembros de los Baby Boomers y la Generación X en posiciones de liderazgo importantes acompañados por “consejeros” Millennials y Centennials que, al tiempo que aprenden de ellos, comparten su perspectiva única sobre temas como el cuidado del ambiente, la inclusión y, claro, las nuevas tecnologías.

Tendencias como la mentoría inversa nos recuerdan que todos tenemos algo que aportar y que, en lugar de pelear por la diferencia de nuestros ideales, podemos aprovechar el diálogo y el trabajo conjunto para encontrar consensos y trabajar para mejorar las condiciones de la humanidad… algo que será clave para la adaptación y evolución de todo tipo de organización social, desde las empresariales hasta aquellas sin fines de lucro.

Enfrentamos tiempos complejos, con muchos cambios y obstáculos para nuestro desarrollo, en los que lo mejor que podemos hacer es sumar, no dividir.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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