Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Hiperautomatización: el nuevo reto para los empresarios mexicanos

La hiperautomatización jamás remplazará el trabajo humano en su totalidad, pero puede llegar a reducir hasta el 69% de lo que hacen los responsables de las empresas e instituciones.

Cuando inició la Revolución Industrial alrededor del año de 1760, causó gran revuelo concebir por primera vez la posibilidad de la producción en masa a través de la automatización. La emoción de los más futuristas se vio enfrentada por el miedo de los conservadores, quienes temían que este proceso eliminaría los empleos y empeoraría la situación de desigualdad en el mundo.

Siglos después, vemos que la automatización fue un parteaguas para enfocarnos en empleos de mayor nivel de especialización. Desaparecieron trabajos manuales y repetitivos y descubrimos el potencial de profesiones al tiempo que nuestro mundo se transformaba para siempre. De la misma manera, se logró producir en mayor escala para garantizar una mayor satisfacción a la demanda de productos de distintas índoles. Aún no logramos cumplir con las expectativas de los más optimistas, sin embargo, tampoco hemos visto realizarse las terribles pesadillas de los que se oponían a esa transformación.

En la actualidad, nos encontramos en el umbral de una nueva ola de automatización que, de acuerdo con Gartner, una de las consultoras más grandes del mundo, es totalmente inevitable y una de las principales tendencias tecnológicas detectadas desde 2019: la hiperautomatización.

Definida como el enfoque a través del cual las organizaciones identifican, monitorean, examinan y automatizan rápidamente los procesos, la hiperautomatización nos permitirá ir un paso más adelante al sistematizar y reducir la intervención humana en procesos comerciales y de tecnologías de información. Una vez más, observamos cómo se reducen las tareas que requieren de la intervención de manos humanas, esta vez en el ámbito digital.

Para lograr esto, dicha tendencia de transformación digital integra las nuevas tecnologías como, por mencionar algunas, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el Internet de las cosas. En primera instancia, se debe automatizar las tareas y procesos para, finalmente, hacerlo con las operaciones de negocio, teniendo como consecuencia una mayor productividad, rendimiento e integración de los procesos de las empresas.

Si bien no es una transformación sencilla y libre de costos, los expertos en el tema prometen que valdrá la pena el esfuerzo. La hiperautomatización jamás remplazará el trabajo humano en su totalidad, pero puede llegar a reducir hasta el 69% de lo que hacen los responsables de las empresas e instituciones.

Esta nueva tendencia permitirá que las empresas trasciendan sus límites para alcanzar una automatización de inicio a fin de sus procesos, permitiendo a las empresas crecer, reinventarse ante las crisis y reducir márgenes de error y tiempo en sus actividades.

La transición a la era digital es global; los países que queden fuera tardarán años, si no es que décadas, en alcanzar a los que se encuentran en la vanguardia. En México se comienzan a establecer pactos y alianzas para promover esta tendencia, así como en América Latina. No obstante, adoptar esta tendencia conlleva un enorme reto para nuestro país: para hiperautomatizar, se requiere digitalizar a la empresa.

La magnitud del reto frente a nosotros se vislumbra titánico: en 2019, el Barómetro de la Industria del Retail presentó datos preocupantes: se estimó que 3 de cada 10 empresas mexicanas no se encuentran en internet. Adicionalmente, menos del 20% de las compañías contaban con una plataforma propia de ventas online… esto en un contexto en el cual se vuelve cada vez más real la idea de que si no está en la red, no existe.

En el mismo sentido, un estudio de la consultora IDC informó que 23% de las empresas mexicanas han iniciado procesos de transformación digital, mientras que el 33% se mantiene con la expectativa de iniciarlo pronto. Suena prometedor, pero ¿qué hay de las empresas que ni siquiera se atreven a pensar en la digitalización pues se encuentran sumidas en la vorágine para sobrevivir?

Considerando que un porcentaje significativo de las empresas aún no se han digitalizado, la empresa mexicana promedio se encuentra muy lejos del sueño de hiperautomatizar y corre con ello el riesgo de enfrentar obstáculos cada vez mayores al competir con aquellas grandes empresas que ya han iniciado con el proceso. De igual forma, la hiperautomatización requiere de la integración del ecosistema empresarial: mientras más actores económicos formen parte de esta realidad, mayor utilidad para todos.

México requiere de apoyos para las empresas de todos tamaños que les permita iniciar una transición hacia lo digital; comenzando por garantizar la formación básica suficiente para hacerlo y la disponibilidad de recursos necesarios. Este apoyo no debe venir exclusivamente del gobierno, sino de la sociedad misma y de las empresas: unir esfuerzos para que nuestro país no se quede atrás en esta nueva revolución digital.

Se requieren políticas públicas e iniciativas del sector privado para alcanzar una nueva manera de producir, en la que el capital humano pueda orientarse a ser creativo y estratégico sin preocuparse por tareas administrativas o repetitivas. Imagina lo que podríamos lograr si cada uno de nosotros explotara su inteligencia, habilidades y conocimientos para construir, crear e innovar. Ese mundo es posible, es hora de dejar de esperar a que llegue por sí solo y comenzar a construirlo.

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