Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Hologramas: de la ciencia ficción a la vida cotidiana

La comunicación holográfica, integrada con otras tecnologías como el Internet de las cosas, puede también contribuir en materia de atención a la salud de las personas con problemas de movilidad.

Los hologramas son un elemento que rara vez falta en las películas de ciencia ficción: desde la clásica escena de la imagen de una persona proyectada en tres dimensiones a partir de tecnología láser, hasta planos interactivos que permiten a los protagonistas idear su siguiente jugada. A pesar de que esta tecnología está disponible prácticamente desde los años 60, nos cuesta identificar cómo ha permeado en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, los posibles beneficios de su implementación para los distintos ámbitos de nuestra sociedad, llegando más allá de las aplicaciones teatrales y decorativas.

En Alemania, un circo resolvió el dilema ético del uso de animales en sus funciones al trasladarlos al ámbito digital, reemplazando las criaturas sentientes por impresionantes proyecciones que conjugan las luces con el espacio sin crueldad. En Japón, algunos hoteles permiten a los huéspedes interactuar con recepcionistas holográficos mientras eligen sus habitaciones desde pantallas táctiles. En Barcelona, esta misma tecnología se utilizó para dar la bienvenida a turistas y orientarlos por el aeropuerto y la ciudad. En Australia, comenzó a comercializarse la primera mesa holográfica multiusuario que permite crear e interactuar de manera grupal mezclando proyecciones holográficas con técnicas de realidad aumentada.  En el mundo del espectáculo, se han usado hologramas para entrevistas y conciertos de celebridades, incluso recreaciones de grandes artistas fallecidos. Sin embargo, la interrogante continúa: ¿Cuál es el potencial real del holograma para mejorar la sociedad?

Los hologramas en su versión más simple llevan tiempo metidos en nuestra cartera: algunos billetes e identificaciones los utilizan para reducir la falsificación. En este caso son sencillos, simplemente cambian de color o forma desde distintas perspectivas. En el mundo de los negocios, los hologramas en 3D han comenzado a utilizarse para mostrar los productos ofertados, resolver dudas de los clientes o, simplemente, publicidad. Durante la pandemia, esta tecnología ha cobrado relevancia al permitir la comunicación “cara a cara” entre dos o más personas desde la sana distancia y sin riesgo de contagio. Desde teleconferencias corporativas hasta la proyección de prototipos tridimensionales al momento que se crea el diseño de un nuevo producto o edificio, expertos aseguran que el holograma se irá integrando poco a poco a nuestro día a día conforme transitemos a un nuevo esquema, el de la telepresencia.

La telepresencia nos permitirá tener experiencias inmersivas en tiempo real al momento de hacer compras, viajar, estudiar y tener reuniones, permitiendo integrarnos en entornos físicos sin desplazarnos de nuestros hogares. Podría contribuir a acelerar el cambio de paradigma en un mundo hiperdigitalizado en el cual transitar a un entorno de realidad aumentada se considera un aliado para combatir el cambio climático y la contaminación al mismo tiempo que mejora la calidad de vida y el bienestar de las personas. Esto sin mencionar que hay proyectos en desarrollos en diversas universidades que pretenden apoyarse en las corrientes de aire y componentes físicos para simular el tacto y la temperatura en los hologramas, creando experiencias inmersivas en donde entran en juego varios sentidos.

La comunicación holográfica, integrada con otras tecnologías como el Internet de las cosas, puede también contribuir en materia de atención a la salud de las personas con problemas de movilidad. Con ayuda de esto el personal médico podría examinar de cerca a sus pacientes sin necesidad de desplazarse. Al llevar las videollamadas a un nuevo nivel de cercanía y profundidad, se podrían lograr maravillas en este campo, sin dejar de lado el de la salud mental, donde las personas solitarias o que viven con algún tipo de discapacidad podrían recibir atención profesional de personas que aún a kilómetros de distancia pueden ver como si estuvieran ahí en ese momento, sin perder el valor de poder observar a detalle las expresiones y gestos de su interlocutor.

Esta tecnología no solo permite transmitir con alto nivel de detalle comunicaciones. En el Hospital de Sant Pau de Barcelona se realizó ya la primera intervención quirúrgica con apoyo de un modelo anatómico holográfico en tercera dimensión, el cual permitió a los profesionales observar una recreación de los distintos órganos y estructuras del cuerpo de s paciente antes y durante la intervención, alcanzando un mayor nivel de detalle y entendimiento del efecto de cada acción, así como la identificación a tiempo de riesgos durante la operación, la planeación estratégica y el eliminar factores de confusión.

Imagina lo que se podría logar en materia de diagnóstico: escanear el cuerpo del paciente y poder estudiar el holograma a fondo, con gran nivel de detalle, a fin de comprender la magnitud y el origen de los diversos problemas de salud.

Nos encontramos en el umbral de una nueva transformación tecnológica que permitirá una vez más reducir las limitantes del tiempo y el espacio. Aunque son cada vez más comunes, quedan un par de años antes de que esta tecnología se vuelva lo suficientemente asequible para democratizarse. Con esta tecnología, lo imposible se vuelve fácilmente alcanzable siendo la imaginación humana la llave para desbloquearla. ¿Qué otra aplicación se te ocurre para esta tecnología?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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