Reflexiones

Redacción Espejo

Identidades de Culiacán

La identidad cultural de los culiacanenses se ha gestado en una larga lucha por mantener originalidades libres de manipulación.

Por: Gilberto J. López Alanís.

La villa de San Miguel de Culiacán se fundó en el mismo año en que apareció la virgen de Guadalupe, el contexto de esta fundación es de extrema violencia, debido a la oposición que manifestaron los grupos nativos.

La población indígena asentada a lo largo de los ríos Humaya y Tamazula de la sierra al mar, habían mantenido una relación con la naturaleza, la cual se trastocó en función de otra forma de aprovechar los recursos naturales. Se instaló la agricultura con nuevos productos y formas de consumo; la ganadería generó otras actividades productivas y la minería necesitó mano de obra sojuzgada.

Las encomiendas y servicios personales autorizados por la corona española, fueron un terrible peso en la sobrevivencia desde entonces y durante cientos de años. Extensas jornadas de trabajo, pagar tributo, expulsión, dominio territorial, relaciones intimas forzadas, imposición de instituciones españolas en los nuevos territorios ocupados, generaron un sistema de opresión que fructificó en castas que se sintieron superiores a los productores directos de las mercancías de ese tiempo. 

Ninguna identidad cultural pudo establecerse para el nuevo habitante del valle, solo la derivada de intereses concretos por el usufructo de lo producido.       

Estaba naciendo otra historia, montada en el silencio de la nativa, la cual tuvo que subsumirse en un mestizaje cultural que resaltó figuras criollas o peninsulares adaptadas a las nuevas condiciones.

La identidad cultural de los culiacanenses se ha gestado en una larga lucha por mantener originalidades libres de manipulación. Podemos decir que la identidad a que se alude, surge a través de las fusiones de lo indígena y lo español a partir de esta la unión ante las rebeliones indígenas que atacaron a presidios y villas de españoles.

Una identidad más sustantiva surgió en la intimidad del hogar en la confección de nuevas combinaciones alimenticias y bebidas espirituosas, como el tejuino o destilados caseros y clandestinos que dieron origen a bebidas de mayor contenido alcohólico.

En lo social con fusiones de bailes e interpretaciones musicales, que muchas veces fueron sancionadas como irreverentes por los ministros de la iglesia católica, o practicando rituales adivinatorios prohibidos tanto de naturales como de españoles.  Ni que decir de la institución del compadrazgo a través de las ceremonias de bautizos, confirmaciones, primeras comuniones y matrimonios regenteados por la curia católica y sus consabidas remuneraciones.     

La identidad cultural como proceso, necesita de adecuadas conceptualizaciones sustentadas en valoraciones objetivas y subjetivas a  través de indicios que se visualizan en la abundante producción historiográfica de la entidad.

La presencia del agua para la producción agrícola ha tenido varias manifestaciones históricas, desde el aprovechamiento de escurrimientos libres o los canalizados en grandes obras de infraestructura hidráulica en canales como el Canal Francisco Cañedo o el Antonio Rosales, hasta llegar a las presas Sanalona y López Mateos que dieron origen a sistemas de riego que se administran por los productores y CONAGUA.     

Culiacán siempre ha sido una centralidad del valle que ha recibido muchas influencias culturales, por ello la presencia de minorías étnicas de origen extranjero y otras del país, se han integrado con suma facilidad generado una convivencia agradable y productiva, las cuales han trascendido notablemente. Tal es el caso de la presencia de comunidades de japoneses, griegos y chinos, con sus aportaciones muy localizadas.        

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo