Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Innovación, factor clave para impulsar el desarrollo económico y social

La innovación es en consecuencia una variable indispensable para alcanzar un crecimiento y un desarrollo económico sostenido. En este proceso, el papel de las Universidades y el sector privado y, sobre todo, la vinculación entre ellas es fundamental.

Recientemente se dio a conocer el Índice Global de Innovación 2020 (GII) que es elaborado por la Universidad de Cornell, el INSEAD y la World Intellectual Property Organization (OMPI) y que proporciona información sobre la evolución de esta variable para 131 economías que representan el 93.5 por ciento de la población mundial y el 97.4 por ciento del PIB mundial. El GII se compone de tres índices: el GII general, el Subíndice de aportaciones a la Innovación y el Subíndice de productos de Innovación. El puntaje del GII general es el promedio de los puntajes de los Subíndices. El subíndice de aportaciones a la innovación se compone de cinco pilares y estos consideran elementos de las economías nacionales que estimulan el desarrollo de actividades innovadoras; instituciones; capital humano e investigación; infraestructura; sofisticación del mercado y; sofisticación de los negocios. El subíndice de productos de innovación proporciona información sobre los productos resultado de las actividades innovadoras que las economías realizan e incluye, conocimiento y productos tecnológicos y, productos creativos.

El estudio es importante porque la innovación es considerada un motor clave para el desarrollo económico. Entre los aspectos más relevantes incluidos en el GII 2020, destaca que Suiza, Suecia y Estados Unidos siguen encabezando el ranking mundial, la ubicación de Suiza en el puesto número uno por décimo año consecutivo y la incorporación de la República de Corea al top 10 que lo convierte en el segundo país asiático en entrar a este grupo de privilegio, junto a Singapur que ocupa la posición 8. Considerando los distintos niveles de ingreso, se observa en los primeros puestos del grupo de países con altos ingresos a los países ya señalados, Suiza, Suecia y Estados Unidos; en el grupo de países con ingresos medios altos destacan China, Malasia y Bulgaria; en el grupo de países con ingresos medios bajos ocupan los primeros puestos, Vietnam, Ucrania e India y; Tanzania, Ruanda y Nepal, ocupan las primeras posiciones en el grupo de países con ingresos bajos.

De acuerdo con el GII 2020, México tiene un mejor desempeño en resultados de innovación que en insumos de innovación.

Ocupa el puesto 61 en insumos de innovación, menor que el año pasado y menor también en comparación con 2018. En cuanto a productos de innovación, México se ubica en el puesto 57. Esta posición es más baja que el año pasado, pero más alta en comparación con 2018. Nuestro país forma parte del grupo con ingresos medios altos y ocupa la posición 11 entre las 37 economías que conforman este grupo y, se ubica en el segundo lugar entre las 18 economías de América Latina y el Caribe.

Los resultados del estudio en mención revelan también la relación existente entre el desarrollo económico y la innovación, asumiendo que la relación de causalidad de da en los dos sentidos. De manera específica, muestra, para los distintos países, la relación entre los niveles de ingresos (PIB per cápita) y la innovación. Se observa que México es parte de los países en donde se producen más productos de innovación, que los que corresponderían de acuerdo con su nivel de inversión en innovación.

Las FORTALEZAS del GII para México se encuentran en cinco de los siete pilares del GII. Infraestructura (59) en dónde muestra fortalezas en los indicadores Servicio en línea del gobierno (22) y Participación electrónica (17); Sofisticación del mercado (59) con fortalezas en Comercio, competencia y escala de mercado (14), Facilidad para obtener crédito (10), Tasa arancelaria aplicada (14) y Escala de mercado interno (11); Sofisticación empresarial (59) con fortalezas en los indicadores Empresas que ofrecen capacitación formal (16) e Importaciones de alta tecnología (9); Productos de conocimiento y tecnología (55) que revela fortalezas en los indicadores Alta y media-alta tecnología en manufacturas (10) y en Exportaciones netas de alta tecnología (8) y; Productos creativos (54) que muestra fortalezas en el sub pilar Bienes y servicios creativos (17) y en el indicador Exportaciones de bienes creativos (1). Por su parte, las DEBILIDADES se encuentran en Instituciones (74) con debilidad en el indicador Estabilidad política y operativa (104); Sofisticación del mercado (59) que muestra debilidades en el sub pilar Inversión (113) y en el indicador Venture acuerdos de capital (74); Sofisticación empresarial (59) que muestra debilidades en los indicadores GERD financiados por el exterior (92), Pagos por propiedad intelectual (108) e Importaciones de servicios de TIC (127); Productos de conocimiento y tecnología (55) con debilidades en los indicadores Tasa de crecimiento del PPA (105), Ingresos por propiedad intelectual (102) y Exportaciones de servicios de TIC (127) y; Productos creativos (54) que tiene debilidades en los indicadores Exportaciones de servicios culturales y creativos (110) e Impresión y otros soportes (93).

En el grupo de países con ingresos medios altos, México tiene puntajes altos en seis de los siete pilares del GII: capital humano e investigación, infraestructura, sofisticación del mercado, sofisticación empresarial, productos de conocimiento y tecnología y productos creativos. Para estos pilares, los puntajes se ubican por encima del promedio para el grupo. Por el contrario, México obtiene un puntaje por debajo del promedio de su grupo de ingresos en el pilar Instituciones. En comparación con otras economías de América Latina y el Caribe, México se desempeña por encima del promedio en todos los pilares del GII. En el ranking del GII 2020 para América Latina y el Caribe, México ocupa la segunda posición, detrás de Chile que se ubica en el primer puesto y delante de Costa Rica, país al que corresponde el tercer lugar.

Para las entidades federativas de México, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) elaboró el Índice Innovación y Sofisticación en los Sectores Económicos, que en realidad es un subíndice del Índice de Competitividad Estatal 2020. El Índice de Innovación y Sofisticación en los Sectores Económicos (Innovación) mide la capacidad de las entidades federativas para competir con éxito en la economía, particularmente en los sectores de alto valor agregado e intensivos en conocimiento y tecnología de punta. Este índice considera la habilidad para generar y aplicar conocimiento nuevo, por lo que incluye indicadores relacionados con las características de las empresas, el contexto de investigación y la generación de patentes. Considera que una región con sectores económicos más innovadores es capaz de atraer y retener más talento e inversión.

El índice de Innovación se construye a partir de cinco indicadores, Complejidad económica en sectores de innovación, Productividad total de los factores, Investigadores, Patentes y, Empresas e instituciones científicas y tecnológicas. De acuerdo con el Índice de Innovación 2020, en las primeras posiciones del ranking general se ubican Querétaro, CDMX, Morelos, Coahuila y Aguascalientes. En la parte más baja de la tabla, Tabasco, Campeche, Guerrero y Chiapas. Por indicadores, las primeras posiciones las ocupan, Aguascalientes en Complejidad económica, Nayarit en Productividad total, CDMX en Investigadores, Querétaro en Patentes y, CDMX en Empresas e instituciones científicas y tecnológicas.

Sinaloa, en el ranking general del índice de Innovación 2020, ocupa la posición 19, debajo del promedio nacional y con cinco posiciones perdidas en los últimos dos años. En el ámbito nacional, considerando los indicadores del Índice de Innovación 2020, Sinaloa muestra los mejores comportamientos en Empresas e instituciones científicas y tecnológicas (9), Productividad total de los factores (10) y, Patentes (12). Los peores desempeños se observan en Complejidad económica en sectores de innovación (26) y en Investigadores (19).

De lo anterior se infiere que en el tema de innovación nuestras mayores debilidades tienen que ver con un número relativamente bajo de investigadores miembros del SNI y con una actividad económica escasamente ligada a actividades industriales de media y alta complejidad, lo que a su vez nos muestra el bajo nivel de sofisticación de la economía del estado y el bajo potencial de aprendizaje productivo que posee, que termina reflejándose en un nivel bajo de competitividad regional, en un bajo ingreso per cápita y en las remuneraciones más bajas del país.

La innovación es en consecuencia una variable indispensable para alcanzar un crecimiento y un desarrollo económico sostenido. Comparto por ello la reflexión del IMCO en el sentido de que, en el mundo, la economía del conocimiento ha demostrado ser un generador de desarrollo económico y social. Por eso muchas naciones y regiones han decidido invertir recursos en educación e innovación para crear nuevos bienes y servicios que beneficien a miles de personas y para hacer más competitivas a las regiones. Comparto también la idea de que para que los nuevos inventos e ideas lleguen a las personas, no basta con gastar dinero en la generación de conocimiento, se requiere que esas ideas lleguen al mercado. Los estados deben enfocarse en crear ecosistemas que además de generar innovaciones, faciliten e incentiven su llegada a los mercados, capaciten a las personas, faciliten la creación de redes y conecten a los generadores de innovaciones con las personas e instituciones correctas.

En este proceso, el papel de las Universidades y el sector privado y, sobre todo, la vinculación entre ellas es fundamental.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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