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Sociedad Botánica

Inundaciones: La culpa no es solamente de la lluvia

Septiembre es uno de los meses en los que llegan las altas probabilidades de fuertes lluvias que, ya por sí mismas traen riesgos, ahora, combinadas con desagües tapados, el peligro se vuelve fatídico.

Por: Genessys Berrelleza.

Una tarde, el ruido de las gotas chocando en el suelo se hizo más constante, finalmente estaba lloviendo. La ciudad vivía un júbilo absoluto, después de una sensación térmica de 50 °C , todo era fresco y agradable.

El café caliente y las pantuflas más afelpadas estaban listos para ser partícipes de ese día lluvioso. De pronto, cada paso se volvía más pesado, las pantuflas estaban empapadas.

Con un techo recientemente impermeabilizado, no había razón para que el agua entrara sin parar a la casa, sin embargo, el origen no venía del techo, sino de afuera, por parte de los sistemas de drenaje.

Los minutos corrían, adentro, los muebles de la casa y los aparatos electrónicos se arruinaban; afuera, el agua llegaba casi a la mitad de los automóviles, los cuales ya no necesitaban chofer para moverse.

Un día después de esa fuerte lluvia, los servicios de drenaje atendieron el llamado de los vecinos iracundos, quienes insultaban a los trabajadores que analizaban uno de los desagües.

Los vecinos se silenciaron de forma súbita cuando los trabajadores extrajeron kilos de basura, entre ellos, envolturas de productos que dejaron de comercializarse hace más de 15 años.

Septiembre es uno de los meses en los que llegan las altas probabilidades de fuertes lluvias que, ya por sí mismas traen riesgos, ahora, combinadas con desagües tapados, el peligro se vuelve fatídico.

Si tenemos la conciencia de que el sistema de drenaje no es el más óptimo, ¿por qué empeorarlo con nuestros actos? Es fácil pensar que tirar basura en la calle una vez no provocará una inundación, sin embargo, mil personas también lo pensaron e hicieron lo mismo.

Las inundaciones no solamente generan daños en lo material; las vidas humanas y animales también están en constante exposición. Sería interesante acordarnos de nuestros seres queridos antes de bajar la ventanilla del auto para tirar el vaso del café que acabamos de beber.

De la misma manera, plantar árboles favorece el drenaje de los suelos y previene las inundaciones. Esta es una forma de sumar con nuestras manos el equilibrio natural del medio ambiente.

“La plantación de árboles representaría un elemento extra que ayudaría a ralentizar la llegada de agua de lluvia a los lugares vulnerables”, plantea el doctor Simon Dixon, del Instituto de Investigación Forestal de la Universidad de Birmingham.

Todo empieza en casa, desde educar a los más pequeños, hasta concientizar a los más grandes; el ejemplo es el mejor maestro.

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