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Mexicanos Primero Sinaloa

Inversión para formación docente e infraestructura educativa: un pendiente del presupuesto 2022

Sin duda, un escenario lejos de idóneo para enfrentar la gran responsabilidad de revertir las pérdidas en los aprendizajes, las afectaciones socioemocionales y el abandono escolar, y evitar así una catástrofe educativa.

Por Ángel Leyva, director de investigación de Mexicanos Primero Sinaloa

En esta última entrega sobre el análisis del presupuesto educativo 2022, nos centraremos en las partidas dirigidas al desarrollo profesional docente y al mejoramiento de la infraestructura escolar. Ambas dimensiones del gasto son imprescindibles para lograr que el derecho a aprender de las niñas, niños y jóvenes no se detenga y que la transformación educativa pueda materializarse en la realidad.

En primer lugar, encontramos que en el presupuesto 2022 existe un fuerte castigo a la formación inicial de los docentes, ya que los aumentos nominales fueron insuficientes para sobreponerse la inflación. La escuela formadora más afectada fue la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa, disminuyendo 3.62% en términos reales, es decir, más de 5 millones de pesos. Aunque cabe mencionar que la Escuela Normal Experimental del Fuerte, que ha sido fundamental para apoyar a los maestros rurales única beneficiada, tuvo un aumento real de 10.8% de su presupuesto.

Por su parte, el Programa de Desarrollo Profesional Docente (PRODEP) aumenta en términos nominales, prácticamente al doble sus recursos, los cuales van de 1,011,334 a 2,115,185 pesos.

No obstante, aunque esta es una noticia positiva, esos recursos son insuficientes para atender las necesidades de formación continua de los docentes y figuras educativas. Recordemos que en el año 2020 este programa recibió 8,950,407 pesos, monto nominalmente cuatro veces superior al presupuesto proyectado para este año.

De esta manera, considerando a los 27,688 docentes de escuelas públicas activos en el ciclo 2020-2021 en educación básica, se obtiene un gasto anual por maestro equivale únicamente a 76.4 pesos.

Y así como los docentes son clave para pensar en un buen regreso a clases presenciales, la infraestructura escolar también representa una dimensión central en el gasto educativo. A la fecha, es posible constatar no todos los estudiantes han tenido la oportunidad de volver a sus centros escolares a raíz del deterioro producido por la falta de mantenimiento o los constantes robos y saqueos ocurridos durante el cierre escolar.

De acuerdo con la SEPyC, en el ciclo escolar 2021-2022, de los 3,962 inmuebles de educación básica[1], 1,089 reportaron carencias, tales como electricidad, agua potable, servicios sanitarios y drenaje, así como necesidades de materiales y equipo de limpieza. Además, se tuvieron 316 reportes de robo durante las clases a distancia, que afectaron el regreso a la presencialidad en las escuelas.

No obstante, en el presupuesto educativo 2022, se identifica una reducción en los recursos destinados al Instituto Sinaloense de Infraestructura Física Educativa (ISIFE), el cual disminuyó de 562,460,539 a 492,768,139 pesos en términos nominales. Si a esto agregamos la inflación, obtendríamos que hubo una reducción real de 103,516,570 pesos, es decir, 18.4%.

Este decrecimiento, es compensado por la aparición que sí se da del financiamiento estatal para el programa La Escuela es Nuestra, por un total de 100 millones de pesos. Aún está pendiente conocer las cifras de financiamiento federal para el programa, que hoy beneficia a 750 escuelas, muchas menos que las más de mil 200 apoyadas por el extinto programa Escuelas de Tiempo Completo. Vale la pena recordar también que, gracias a un dictamen de la justicia federal, el programa La Escuela es Nuestra deberá crecer su financiamiento para también cubrir los costos necesarios para atenciones propias del programa de jornada escolar extendida.

De esta manera, concluye un análisis que demuestra que, a pesar de un aumento importante en los montos asignados al sector educativo, la creciente inflación hará que muy probablemente, el 2022 sea un año de cinturón apretado. Sin duda, un escenario lejos de idóneo para enfrentar la gran responsabilidad de revertir las pérdidas en los aprendizajes, las afectaciones socioemocionales y el abandono escolar, y evitar así una catástrofe educativa.


[1] No se considera CONAFE.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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