Reflexiones

EDITORIAL

La confusa normalidad: el mal ejemplo de AMLO y Quirino Ordaz

Todo indica que la etapa que iniciamos es la de la desobediencia generalizada de las determinaciones dictadas para la llamada “nueva normalidad”.

La pérdida de confianza en liderazgos políticos que son los primeros en ir en contra de las medidas de prevención que ellos mismos establecen, y la baja credibilidad en autoridades del sector Salud incapaces de ponerse de acuerdo en cuanto a la situación que guarda la pandemia de Covid-19 en México, marcan el inicio de la reactivación económica y social sin que alguna región del país esté en condiciones de implementar el retorno a dicha normalidad y mientras un gran porcentaje de la población desobedece las instrucciones oficiales de la fase a la que entramos hoy.

Todo indica que la etapa que iniciamos es la de la desobediencia generalizada de las determinaciones dictadas para la llamada “nueva normalidad”. A la cabeza de tal desapego a las normas anti coronavirus, el presidente Andrés Manuel López Obrador retoma las giras por el territorio mexicano y el gobernador Quirino Ordaz Coppel desarrollará este día una agenda de trabajo por el municipio de Elota.

El mal ejemplo cunde. No solamente en Sinaloa sino en gran parte de México algunos sectores de la economía formal e informal deciden por su cuenta ponerles fin a las recomendaciones sanitarias y retar al virus y al gobierno. La Cámara de Comercio de Culiacán prevé que el 90 por ciento de los negocios abrirán anticipándose al 7 de junio que se dispuso como fecha para la reactivación y en la Ciudad de México empezó incontenible la vendimia en la vía pública, desbordándose en lugares como Tepito.

En la otra realidad, aquella que ninguna autoridad sabe o no quiere decir cómo acabará, muestra 10 mil muertes y más de 90 mil casos confirmados por Covid-19 en México, así como la advertencia del subsecretario federal de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, de que “hoy no se acaba la epidemia, hoy no se acaba la restricción necesaria de la movilidad en el espacio público, hoy no es regresar a la normalidad, no es abrir libremente las actividades sociales y económicas y, desde luego las educativas, no lo es”.

En síntesis, lo que empezó mal acaba mal y la “nueva normalidad” por decreto es muestra de ello. Lo que vemos los mexicanos es la misma autenticidad en la cual los gobernantes, que se supone son los guías de la sociedad, mandan señales de desobediencia a lo que ellos mismos determinan y a partir de tales actitudes contradictorias, la indisciplina produce el efecto dominó en la población. Y sí: cuando el gobierno vuelve a sus giras pierde autoridad para ordenarle a la gente que siga en confinamiento.

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