Reflexiones

Malú Morales

La eterna lucha del bien y del mal

Existen novelas cuyos temas se vuelven tan universales y clásicos que se siguen repitiendo durante generaciones en versiones diferentes, pero conservando la idea, la intencionalidad.

Robert Louis Stevenson (1850-1894) nos participa sus ideas sobre diversos trastornos de la personalidad; de esas dos partes con que el ser humano convive, dejándose llevar, a veces, por su lado maléfico, otras, conservando su parte noble. Stevenson escribió un relato breve pero profundo: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, al que los críticos han dado en llamar “novelín” porque se dice que es más largo que un cuento, pero no lo suficiente para construir una novela. Se le ha etiquetado de ciencia ficción, novela de misterio, novela psicológica de horror y hasta de ¡novela gótica! (otra vez) El autor logra en este breve relato una magistral interpretación de lo que el ser humano puede llegar a ser si no observa las convenciones sociales, éticas, religiosas, legales, morales. Se ha dicho que Stevenson se adelanta al tratado de la psiquis que Freud describe 20 años después.

Nos ubica en el año de 1886 en un Londres apegado a la hipócrita moral Victoriana. El personaje central, el Dr. Henry Jekyll, muy respetado y valorado por sus conocimientos y comportamiento social, vive sólo para su ciencia, rodeado de sus fieles sirvientes. Dos de sus mejores amigos, durante un paseo coinciden en haber conocido a un hombre de conducta impropia. Uno de ellos comenta haberlo visto maltratar a una niña de 8 años que corría por la calle y fue derribada por el encontronazo con él, que dominado por la ira comenzó a pisotear  a la niña caída. Los vecinos y padres de la menor acudieron y el sujeto fue detenido; él lo único que ofreció fue una indemnización económica para que lo dejaran libre, se dirigió hacia una casa vieja, con los afectados detrás de él, y salió enseguida con un cheque al portador, firmado nada menos que ¡por el Dr. Jekyll! Al narrar el episodio los amigos del doctor, se preguntan qué razones o motivos pueden unir al extraño personaje con el distinguido científico. Definen al sujeto así: Hay en todo su aspecto algo siniestro que produce desagrado, algo que es completamente repugnante…es un hombre extraordinariamente anormal…su hombre es Mr. Hyde.

Uno de los dos amigos del Dr. Jekyll es su abogado y hombre de toda su confianza. Al llegar a su hogar, revisa el testamento que guarda del hombre de ciencia y se da cuenta que el heredero universal de todos los bienes del doctor es nada menos que Mr. Hyde; muy conmocionado, el abogado visita a su amigo para tratar de convencerlo de que el personaje en cuestión no es digno de recibir sus bienes, le habla de su despreciable conducta y repulsiva apariencia, pero el médico le indica que es una decisión muy privada y que no intervenga. En las calles de Londres comienzan a suceder actos inusitados, violentos y hasta crímenes;  por la descripción  de quienes han presenciado los hechos, todo parece indicar que se trata de Mr. Hyde que de pronto parece haber desaparecido. Los amigos del Dr.  Jekyll se encuentran preocupados ante la repentina decisión del médico de no recibir a nadie en su residencia,  no salir a sus paseos acostumbrados y trabajar de forma  frenética en su laboratorio, en el que se observan desde fuera, las chimeneas humeantes. El mayordomo informa a los frustrados visitantes que el doctor se ha encerrado a trabajar y que a él tampoco le abre la puerta, únicamente para llevarle los alimentos y unos extraños polvos que le llegan a petición del científico. Nadie le ha visto en mucho tiempo, pero todos escuchan sus pasos enérgicos dando vueltas en su encierro, por las madrugadas. Las amistades más cercanas al Dr. Jekyll se preguntan sobre qué se encontrará trabajando su amigo, por qué protege a Mr. Hyde y qué es lo que lo une al repulsivo personaje. 

El abogado de toda la confianza del doctor, decide entrar por la fuerza al laboratorio, con la ayuda del fiel mayordomo.

El conflicto de la novela parece ser la lucha del bien y del mal, lo que separa al pecador de su propia moral. El tema salido de la pluma de Stevenson, es impecable; se han hecho varias películas sobre esta temática, series de televisión; así mismo, otros autores han  escrito sobre el tema, con más o menos diferente óptica: Frankenstein, de Mary Shelley, Drácula, la novela cumbre de Bram Stoker y más reciente, El vizconde demediado de Italo Calvino, novelas en las que el mal como fuerza avasalladora, combate contra el bien y su apacible justicia.

El prologuista de la edición de Santillana, asegura: el deseo de sus personajes (de Stevenson) es el de encontrarse a sí mismos, de hallar su lugar en este mundo.

No puedo evitar copiar el colofón de la colección “loqueleo” de la editorial Santillana que aparece al final de este hermoso libro: “Aquí acaba este libro escrito, ilustrado, diseñado, editado, impreso por personas que aman los libros. Aquí acaba este libro que tú has leído, el libro que ya eres”.

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