Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

La historia de Perro Amarillo

En la ciudad de los perros, no todos andan tras el hueso. La historia de Perro amarillo, contada por un camarada, nos aclara que no todos son iguales.

La figura del perro callejero tiene muchas formas, cada quien lo ve según su manera de ver la vida, incluso hay quienes lo equiparan con alguna persona, pero la figura del perro de aventura está ligado al color. Ha sido motivo de películas, de novelas y de historias sin fin que algunos escritores como el premio Nobel Gabriel García Marquez que lo hizo famoso en alguna de sus magistrales obras, por cierto de color amarillo. Carlos Monsivaís y Germán Dehesa, también fueron atraídos por ese singular personaje perruno: El perro Amarillo.

No hace mucho en la cantina El Guayabo, me encontré con un parroquiano que al rato de estar platicando, empujado por no sé que afanes, me comentó de una historia que estimo no se aleja mucho de la atracción y simpatía, de lo que han contado algunos maestros de la literatura cuando se refieren a un perro callejero, por tanto, cito aquí esta historia que estimo interesante.

El camarada, que dijo llamarse Jesús Manuel, empezó así: -“El perro amarillo es especial, tal vez sea su color natural o porque las inclemencias del tiempo han desteñido su pelambre. Perro Amarillo, es un prototipo… es un perro que no es grande ni chico; ni gordo ni flaco, es mas bien esbelto, de buenos aplomos y andar cadencioso. No es un perro fino, pero él, esta orgulloso de ser así.

Perro amarillo es un perro libre que va por las calles de la gran ciudad y se pasea mostrando su altivez; con mirada firme y cola levantada. Come lo que encuentra en las banquetas, los basureros o los mercados. Su piel es indiscutible evidencia de las múltiples peleas que ha tenido con otros que como él, vagan por las calles y los barrios, pero, Perro amarillo, es distinto a todos; es un perro valiente y muy inteligente.

Perro amarillo, ha peleado con perros más grandes y más feroces que él, pero ha salido airoso. En ocasiones de que llega a un barrio desconocido le ha tocado pelear con una jauría completa, y se defiende bravamente de los montoneros, tirando feroces y mortales mordiscos a sus agresores. Siempre les hace frente, y siempre sale vencedor… bueno casi siempre, porque en ocasiones tiene que salir huyendo y aullando a toda carrera debido a la superioridad numérica. Él sabe cuando huir o cuando es menester quedarse. La vida le ha enseñado mucho”.

-Pero, digamos salud, compa, porque la cheve se calienta.

-“Ah, sí. Salud”.

-Disculpa la interrupción. Adelante.

“Le decía. Perro amarillo, es ese perro, que caminando por las calles de la vida, se encuentra con una perrita aquí y allá, y se pega por un rato para después seguir su camino, sin importarle si la perrita quedó engendrada con su sangre; ya no la vuelve a ver. Él, simplemente sigue su camino por la vida. Y no vaya usted a creer que Perro amarillo se pega solamente con las perritas de la calle. Muchas perritas de clase ha conocido, de esas que pasean en coche y visitan las estéticas para darse un baño de esencias, cortarse el pelo en motas, pintarse las uñas y colocarse sus moñitos en la frente para llamar la atención. Más de una de esas bellas y vanidosas perritas, se han pegado con Perro amarillo. Y es que, Perro amarillo, a pesar de no ser un perro fino, tiene clase, no es mal parecido, es atento, agradable, y tiene “un no sé qué” que lo hace encantador ante las perras en general.

Perro amarillo no tiene casa. Duerme dónde se le hace noche; en el quicio de una puerta, en un zaguán, debajo de un árbol, o simplemente bajo las estrellas. Cuando llueve o hace frío sufre, pero, ese sufrimiento lo acrisola; templa su cuerpo y su espíritu. A pesar de que muchas veces se ha quedado sin cenar, o que alguna vez enfermó, él sabe que la vida es hermosa y está orgulloso de vivirla, porque en el deambular por la gran ciudad, también ha conocido amigos y él aprecia a los que le han brindado su amistad.

A las perritas que ha amado, no las olvida, porque es de gran corazón. Él no es perro de perrera de casa, es de calle, por eso trata de no sufrir por ellas, aunque las trae metidas en lo más hondo de su corazón. Tal vez más adelante sentará cabeza… o tal vez no, tal vez muera en un pleito callejero, o en un accidente automovilístico, o enfermo… o tal vez muera de viejo; prolongando su libertad”.

¡Salud! Amigo, por Perro amarillo.

“Salud compa”.

¡Y que vivan todas las perras! Aunque muerdan.

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