Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

La legalización del cannabis | Sinaloa debe tomar la iniciativa

Este es un tema que ha dejado de ser “tabú”, porque hablar o escribir sobre la marihuana, ya no se trata únicamente del daño que causa por fumarla. Ahora llama más la atención su importante inclusión en el mundo de la industria farmacéutica, textil y agroindustrial.

Hace seis años, paseando por la llamada zona rosa del Distrito Federal (CDMEX), por la calle Londres, encontré una tienda muy singular, vendía ropa hecha de tela extraída del cáñamo de la marihuana. Me llamó la atención porque me pareció increíble que el cannabis sirviera para eso, y más me sorprendí porque la tela es muy similar a la seda; pregunté por el precio de una camisa que me gustó, tenía un valor de $2,500.00 m.n., obvio, se salía de mis posibilidades, pero también pensé: ¿y qué tal si la policía federal me detiene por mariguanero. Me quedó la curiosidad clavada.

 Tiempo después, asistiendo a una conferencia de industriales, me enteré que de esa famosa mata, se extraen productos que suplen el plástico y hasta el acero. Fue entonces que me atreví a exponer por primera vez la posibilidad de sugerir, que Sinaloa, siendo un Estado estigmatizado como productor de esta yerba, y también de la paparacea, conocida como amapola, bien podría ser promotor para formalizar la siembra, industrialización y comercialización de ambas.

Intentando hacer un tanto más atrayente la exposición, investigué, y fue cuando supe que la marihuana es producida con fines comerciales en algunos países de África, y la amapola en China, Marrueos, Turquía y Afganistán, y ambas son comercializadas para ser industrializadas a empresas que producen medicamentos, principalmente; pero, en el caso del cannabis, además para hacer pomadas, linimentos relajantes, telas, tenis y hasta plásticos para industria.

Países como Estados Unidos y Canada, ya están trabajando muy intensamente con la producción e industrialización del cannabis. En mis últimas visitas a los Estados Unidos, concretamente en el Estado de California, si haces un recorrido de Los Ángeles a San Francisco, además de admirar un hermoso paisaje, das cuenta de una diversidad de grandes espectaculares que anuncian el cannabis para una cantidad de usos, además del lúdico. Incluso te invitan a ser parte de su producción. Al respecto pregunté a un pequeño agricultor que tenía una siembra: -¿Qué se necesita para sembrar el cannabis? -Si eres ciudadano americano, vas a la DEA y ellos tras una investigación, te aprueban, en principio para siembres 400 matas que no deben pasar de dos metros de altura. El permiso te cuesta $5,000.00 US dólares. Ellos te respaldan con semilla, fertilizante y apoyo técnico. Una vez que la mata alcanzó los dos metros de altura, ellos mismos levantan la cosecha y la venden, porque deben separar las hojas del cáñamo, pero también para asegurar que el producto llegue, sin moches a su destino: clientes industriales. -¿Y es redituable? –Yo he recibido hasta 32 mil dólares. -¿En cuánto tiempo? Con todo el proceso, seis meses. Ahora ya estoy sembrando hasta 1,200 matas.

Aquí en México ya existe la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis (ANICAM), su presidente Guillermo Nieto Macotela, declaró a La Jornada en entrevista que le hizo el periodista Israel Rodríguez, página 24, sección Economía del pasado día 9 de septiembre, dijo: Lo que tenemos que hacer es ver a esta planta desde el punto de vista agrícola. Cuando vemos a esta planta como un producto agrícola vemos las grandes oportunidades que tiene México como país, situación geográfica, clima y mano de obra de calidad para poderse convertir en el principal productor de patentes cannábicas médicas e industriales del mundo”.

Ante esta situación, creo no estar errado en sugerir la siembra, industrialización y comercialización de la marihuana y la amapola.

Es más, estimo que Sinaloa tiene la obligación moral de tomar esta iniciativa, para tumbarnos de una vez por todas, el estigma que por décadas hemos sufrido como narcos, es momento de convertirse en agricultores e industriales honorables, pero además existen otras razones: 1.- La creación legalizada de empresas productoras, quedarían amparadas por las autoridades gubernamentales. 2.- La producción de los enervantes quedarían bajo estricta vigilancia. 3.- Los inversionistas y trabajadores, obtendrían muy buenos dividendos. 4.- Se controlaría la siembra y comercialización que ahora es ilegal, y por tanto, se reduciría la violencia, y 5to. Mejoraría la economía, no creo exagerar que incluyendo las dos yerbas, los ingresos podrían rebasar los mil millones de dólares desde el primer año.

Un agregado más, sería que Sinaloa, su gobierno y aportantes, harían un acto de justicia al organizar a la gente de las zonas serranas. Muchas familias de aquellos lugares lo perdieron todo, pero también fueron abusadas, vejadas tanto por autoridades, como por las bandas de criminales que todavía imponen el terror en las regiones de los altos del llamado Triángulo dorado.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo