Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

La necesidad de movernos del III cuadrante, en donde están las regiones poco dinámicas y con bajo PIB per cápita

Los Cuadrantes de Desempeño Económico, nos revelan que las economías subnacionales ganadoras en estos últimos 40 años han sido las ubicadas en el norte y el Bajío del país.

El 2021 está terminando, un nuevo gobierno del estado de Sinaloa está empezando a escribir su historia y yo terminé de impartir, en la Maestría de Ciencias Económicas y Sociales de la Facultad de Economía y Ciencias Sociales de la UAS, un nuevo curso de Técnicas y Métodos para el Análisis y Planeación del Económica Regional. Tengo entonces una serie de datos, cifras e indicadores que quiero compartirles. Creo que en la coyuntura en la que nos encontramos, estas reflexiones son importantes, toda vez que estoy convencido que nada sustenta mejor a una nueva y buena estrategia de gobierno, en este caso en materia económica, que un diagnóstico que revele sin autocomplacencias nuestros rezagos y debilidades.   

Preciso algunas cosas antes de empezar. En principio, que la mayor parte de los cálculos e interpretaciones que presentaré han sido hechos por los extraordinarios alumnos del curso en mención. Mi mayor agradecimiento para Mary, Juan Carlos, Sacnithé, Rosaura, Carla, y Diego, por sus aportaciones y por permitirme presentar el producto de sus esfuerzos en este espacio.

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Aclaro también, que buena parte de los cálculos están hechos con las cifras del PIB 2019, ya que los datos del 2020 se conocieron apenas la semana pasada. Sin embargo, no creo que esto les reste validez a las conclusiones, ya que en buena medida la información reciente esta alterada o influenciada por los efectos de la pandemia provocada por el Covid-19. Aún así, algunos de los indicadores han sido actualizados hasta el 2020.

Empezaré, con datos comprendidos para el periodo 2003-2019, por mostrarles los resultados de la aplicación de las llamadas Técnicas de Análisis Regional. Lo primero que se observa es que, en Sinaloa, en el 2003, las actividades con mayor peso en el conjunto de las actividades productivas de la entidad eran el Comercio al por menor (13.8%), las Actividades primarias (11.0%) y el Comercio al por mayor (9.8%). Después de 17 años (2019) las cosas cambiaron poco, solo que el comercio alteró su orden de importancia, ahora la mayor participación corresponde al Comercio al por mayor (12.7%), seguida de las Actividades primarias (12.0%) y el Comercio al por menor (11.3%). Las actividades manufactureras, que en entidades como Baja California y Nuevo León representan alrededor del 25 por ciento, en Sinaloa aportan apenas el 8.1 por ciento.

Por lo que corresponde a la participación de las entidades federativas en los productos sectoriales nacionales, Sinaloa solo destaca por sus aportaciones al PIB total de las actividades primarias, con una mejoría entre el 2003 (6.6%) y el 2019 (8.1%), pasando, por sus aportaciones, del cuarto al tercer lugar. En consecuencia, la mayor especialización de la economía sinaloense se presenta en las actividades primarias y su estructura poco se asemeja a la estructura productiva nacional (en términos de similitud, el lugar 28 entre las entidades federativas), lo cual en este caso constituye una desventaja. Además, los indicadores muestran que, para mal, la estructura productiva del estado cambió muy poco en el periodo (en términos de reestructuración, el lugar 25 en el ranking nacional). Adicionalmente, se aprecia que Sinaloa posee una base exportadora muy importante ligada a las actividades primarias, de la que se ha sacado poco provecho. También se observa que las actividades ligadas al Comercio al por mayor son las que presentan la mayor tasa de crecimiento en el periodo.

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El Análisis Shift and Share permite comparar el crecimiento de las economías subnacionales con la dinámica nacional y establecer las causas que explican estos comportamientos. Sinaloa muestra un efecto total positivo, un efecto estructural también positivo y un efecto diferencial negativo. Dado que el efecto total es el resultado de la suma de los efectos estructural y diferencial, en el periodo este resulta positivo como consecuencia de que el efecto estructural (el positivo) es mayor que el efecto diferencial (el negativo). Esto lo que quiere decir es que, aunque con un pequeño margen, Sinaloa forma parte del grupo de entidades federativas que en el periodo reciente se han caracterizado por tener una dinámica regional mayor a la nacional, debido a que tienen una relativa especialización en sectores dinámicos, aunque su dinámica sectorial (la que tiene que ver con sus sectores más relevantes) ha sido menor que la nacional. Por otro lado, el Análisis Shift and Share Modificado, una versión más robusta y dinámica que la medición anteriormente señalada, muestra que Sinaloa, en los últimos 17 años, se encuentra entre las entidades ganadoras (las que han crecido, aunque sea un poco más que el país. Sinaloa 2.2% vs 2.5% nacional) que se espera que en el futuro comiencen a decaer si no realizan ajustes en su estructura productiva. De nueva cuenta, el tema de la reestructuración productiva se vuelve relevante.

Para el análisis regional se utilizó también el Método de Cuadrantes de Desempeño Económico. Estos se construyen utilizando como indicador al PIB, en este caso con datos del periodo 1980-2020. Se trata de los últimos 40 años, en los que México ha implementado un modelo de apertura comercial orientado al desarrollo de la actividad manufacturera y la promoción de las exportaciones. Con el método, se trata de identificar cuatro grupos, separando por renglón a las entidades federativas cuya tasa de crecimiento medio anual en el periodo 1980-2020 ha sido más baja y más alta que la media nacional y, por columna, a las entidades que tienen, en el 2020, un PIB per cápita más bajo y más alto que la media nacional. Se configuran así cuatro cuadrantes, el cuadrante I que incluye las entidades federativas dinámicas y con alto PIB pcel II que contiene las dinámicas y con bajo PIB pcel III en donde están las no dinámicas y con bajo PIB pc y, el IV, que concentra las no dinámicas, pero con alto PIB pc. Es decir, el cuadrante I reúne a los estados con la mejor condición y el III a los que están en el mayor rezago.

Los Cuadrantes de Desempeño Económico, nos revelan que las economías subnacionales ganadoras en estos últimos 40 años han sido las ubicadas en el norte y el Bajío del país.

Muestran también que las grandes perdedoras han sido las entidades del sur y tres más del noroeste de México, entre estas desafortunadamente se encuentra Sinaloa. Como he señalado, en el periodo considerado, en estas regiones la tasa de crecimiento media anual del PIBE se encuentra por debajo de la tasa nacional y, en el 2020, su PIB per cápita es menor que el PIB per cápita promedio nacional.

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Lo que pienso, es que ante este escenario debería establecerse un acuerdo para que Gobierno, empresarios, Instituciones de Educación Superior, académicos y organismos empresariales, nos comprometiéramos a hacer nuestra parte para mover a Sinaloa del III cuadrante.

Implica diseñar una estrategia para aprovechar las oportunidades existentes en el marco del modelo de apertura comercial, sentar las bases para modificar la estructura productiva de la entidad, e insertarse con propuestas e ideas innovadoras en el proyecto nacional. El esfuerzo valdría la pena en tanto se nos vería como regiones competitivas, prósperas y modernas, lo que sin duda atraería talento e inversiones. Esto significaría mayor prosperidad económica y social, más y mejores empleos y, mejores condiciones de vida.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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