Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

La normalidad del futuro

El COVID-19 ha sido una tragedia humana y económica. No obstante, podemos aprovechar el impulso que nos ha dado como sociedad para transformarnos en la generación humana más consciente de todos los tiempos: más humanos, más sustentables, más responsables.

En tanto no exista una vacuna para el COVID-19, el virus permanecerá sobre la faz de la tierra, motivándonos a transformar nuestra vida en un estilo que empieza a conocerse como la nueva normalidad.  El 2020 pasará a la historia mundial como el año de la gran disrupción que acabó con el ritmo de existencia predefinido para abrir la puerta a posibilidades dignas de la ciencia ficción.

Como resultado, tendencias que crecían a ritmo lento pero seguro, se han acelerado de manera irreversible. Diversos observatorios de tendencias internacionales señalan que la nueva normalidad se sustentará en cuatro ejes principales: la convivencia social, los patrones de consumo, la salud y las formas de trabajar.

La nueva convivencia social

Durante los últimos años, la tendencia creciente de las viviendas se encontraba orientado hacia espacios económicos en el cada vez más reducido espacio de las megaciudades. Dado que la población urbana pasaba un alto porcentaje de su tiempo en las oficinas y el transporte, la prioridad para encontrar vivienda consideraba poco la disponibilidad de espacios más allá de lo estrictamente indispensable. No obstante, la cuarentena enfrentó a la población global con la dura realidad de vivir en espacios reducidos y sin facilidades para realizar trabajo en casa.

Lo anteriormente mencionado, aunado con la tendencia del aumento en el trabajo remoto y las escuelas digitales están provocando un rediseño conceptual de los hogares. De igual manera, la posibilidad de remplazar el traslado físico por presencia digital favorecerá que las personas puedan habitar en ciudades más pequeñas con mejor calidad de vida, disminuyendo las aglomeraciones en las áreas metropolitanas y el tráfico cotidiano.

La industria del entretenimiento también se transformó: las personas buscaron alternativas de entretenimiento remoto que les permitieran sentirse cerca de sus seres queridos aún a la distancia, así como se fortalecieron las ventas de productos que se habían debilitado con la era digital: juegos de mesa y rompecabezas.

Los patrones de consumo post COVID-19

Desde hace varios años, se pronosticaba un auge del comercio electrónico que transformaría totalmente la manera de intercambiar bienes y servicios. Las proyecciones nos alertaban de una extinción masiva de centros comerciales que muchos analistas pensaban duraría casi una década. Sin embargo, el aislamiento social puede haber adelantado varios años este proceso: los supermercados digitales han visto un aumento de más del 250% en su tráfico web, al mismo tiempo que la esperanza de vida de las empresas en la pandemia, con excepción de aquellas orientadas al turismo, se encuentra estrechamente relacionada con su presencia en la red.

Además de la transición digital del consumo, se observó también una tendencia en aumento del consumo de entretenimiento tanto físico como digital de hasta un 40%. Por lo mismo, se ha optado por una redefinición de la movilidad que incluye caminar y andar en bicicleta para evitar el contacto cercano con otras personas y, con ello, posibles contagios. La segunda transformación más notoria en el consumo se relaciona con la alimentación: conforme cada vez más personas tienen la oportunidad de comer en casa, han buscado un consumo alimenticio más saludable y balanceado que se asocia con la siguiente megatendencia a analizar.

Nuevas consideraciones de salud

El Wellness ha ido en aumento a nivel mundial, sobre todo entre las nuevas generaciones. Las aplicaciones de bienestar físico y nutricional se han vuelto abundantes, así como los ajustes de estilos de vida balanceados que buscan un equilibrio en la salud emocional, física y mental.

Sin embargo, el COVID-19 encendió alertas en la población: las personas con problemas de sobrepeso, obesidad e hipertensión son altamente vulnerables; siendo la tasa de mortalidad significativamente más alta entre ellas. El efecto ha sido impactante: el mercado de las apps de salud observó un aumento de casi el 100% de sus ingresos a raíz de la difusión de la pandemia. De igual manera, se han incrementado las prácticas de medicina alternativa que permiten a la población fortalecer su sistema inmunológico y reducir su riesgo ante el virus.

A pesar de que el cambio en este sector ha sido en mayor medida para aumentar la consciencia de las personas ante el cuidado de su salud, el mundo está pasando por una fuerte crisis emocional: han aumentado los diagnósticos de depresión y ansiedad desde el inicio de la cuarentena.  Siendo optimistas, este aumento se reflejará también en una nueva mentalidad frente a las enfermedades mentales, contribuyendo a romper con el tabú respecto a estas condiciones que existe aún en la era de la información digital.

Nuevas formas de trabajo

El distanciamiento social nos llevó a encontrar nuevas formas de colaborar de manera remota, acelerando una tendencia preexistente a tal grado que grandes empresas como Facebook anunciaron que el Home-office se mantendría como estilo laboral predominante hasta, al menos, 2021.

Este nuevo modelo laboral propiciará cambios importantes en el presupuesto dedicado a oficinas de las empresas, además que permitirá transitar a un esquema más equilibrado de vida personal y profesional. En el mismo sentido, empresas podrán contar con los mejores perfiles sin necesidad de limitarse a aquellos en el área colindante.

Adicionalmente, los proyectos de emprendimiento comienzan a tomar un giro diferente dado las condiciones de sana distancia y aislamiento: la innovación y los nuevos negocios están optando por lo digital, por soluciones a las problemáticas que muchos conocíamos anteriormente, pero salieron a la luz como nunca antes con la llegada de la pandemia.

El COVID-19 ha sido una tragedia humana y económica. No obstante, podemos aprovechar el impulso que nos ha dado como sociedad para transformarnos en la generación humana más consciente de todos los tiempos: más humanos, más sustentables, más responsables.

Las megatendencias analizadas en este artículo nos permiten identificar herramientas indispensables para una nueva normalidad. Llegó el momento de renacer y evolucionar: las nuevas tendencias llegaron para quedarse, pero está en cada uno de nosotros impulsar el cambio desde nuestras acciones individuales.

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