Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

La urgencia de la adaptación laboral

Entre los trabajadores mexicanos, se estima que el 75% padecen síndrome de burnout, un término para referirse a la fatiga por estrés laboral.

En Estados Unidos se vive un extraño fenómeno en el mercado laboral: la llamada “La Gran Renuncia”. En plena crisis económica que ha generado la pérdida de millones de empleos en todo el mundo, casi 4 millones de trabajadores dejaron sus puestos en un solo mes, alcanzando la cifra más alta desde el año 2000. Esto genera un notorio contraste entre los millones de desempleados que buscan desesperadamente un modo de subsistencia en un entorno económicamente adverso. Incluso, un estudio de Microsoft reveló que más del 40% de la fuerza laboral en todo el mundo se encuentra incierta sobre cambiar de empleador este año. En México, el entorno laboral se encuentra en un punto altamente complejo, por lo que este fenómeno no nos ha alcanzado. Ante esta situación en el mundo, es un gran momento para reflexionar sobre la nueva realidad laboral y los ajustes que debemos realizar como individuos y sociedad para alcanzar un mejor estilo de vida. Para ello, podemos comenzar por los motivos que llevan a las personas a renunciar.

Por supuesto, las razones para cambiar de empleo o dejar nuestro trabajo son muy distintas. No obstante, se han identificado factores en común que ayudan a explicar este fenómeno. El primero, se relaciona con la transición a nuevos modelos de negocio en el mundo que abrieron la puerta a un mundo laboral distinto: esquemas más flexibles, que favorecen el cumplimiento de objetivos por encima del tiempo invertido y permiten encontrar equilibrio entre la vida personal y el desarrollo profesional. Si bien comenzamos a escuchar de estos modelos laborales, la transición ha ellos ha sido lenta y, en algunos casos, totalmente inalcanzable. Esto propició que muchas personas dejaran sus empleos buscando un estilo de vida mejor. Seamos francos, las nuevas generaciones nos rebelamos ante la idea de que nuestra vida se reduzca al aspecto profesional.

Otro factor es que, si bien las renuncias laborales aumentaron de 2015 a 2019, en 2020 este fenómeno se vio mermado debido a la incertidumbre ante el panorama de una pandemia de alcances sin precedentes.

En la mayoría de las industrias las contrataciones se frenaron, mientras en otras se hacían recortes masivos de personal para enfrentar la realidad del COVID-19. No es sorprendente que en ese año las renuncias no se comportaron conforme a las expectativas generadas. Tras las jornadas de vacunación y la reapertura económica, el mercado laboral comenzó a regresar a niveles normales y las contrataciones se reactivaron. De esta manera, cambiar de trabajo volvió a convertirse en una posibilidad, lo cual explica que en 2021 renunciaron las personas que se aferraban a su empleo por miedo a quedarse sin opciones.

El agotamiento laboral también contribuyó a este comportamiento: adaptarnos a la pandemia nos llevó a cambiar el ritmo: algunas profesiones, como aquellas del sector salud, se vieron con la necesidad de duplicar sus esfuerzos de manera indefinida. Otras, se movieron a esquemas de teletrabajo en donde la delicada línea entre la vida del hogar y la profesional se desdibujó, junto con los horarios y límites pertinentes. Entre el cansancio y la incertidumbre alrededor del mundo, las personas llegamos a puntos de quiebre que motivan el dejar nuestros empleos. En México, este factor cobra importancia si consideramos que, en 2017, encabezamos la lista de la Organización Mundial de la Salud respecto al estrés laboral. Entre los trabajadores mexicanos, se estima que el 75% padecen síndrome de burnout, un término para referirse a la fatiga por estrés laboral.

El trabajo remoto, aunque conlleva nuevos retos tanto para las empresas como los trabajadores, es una tendencia que llegó para quedarse en muchos sectores. De hecho, se llegó a hablar de reducir el trabajo presencial en la medida de lo posible con la finalidad de reducir los tiempos de traslado, aumentar la productividad y, de paso, cuidar al medio ambiente. Ahora, ante la perspectiva de regresar a trabajar en un modelo presencial, prácticamente como si nada hubiera pasado, muchas personas se enfrentan a la decisión de regresar o buscar alternativas en las que puedan trabajar con la flexibilidad que se relaciona con el esquema home office.

Como parte de los aprendizajes de esta pandemia, que revolucionó de manera definitiva aspectos de nuestras vidas, se encuentra también la necesidad imperativa de mejorar las condiciones de trabajo de los considerados trabajadores esenciales, que, curiosamente, no suelen encontrarse entre los mejor pagados. Adicionalmente, la salud mental comienza a tomar relevancia en la toma de decisiones: cada vez más personas buscamos priorizarla y cuidarla.

En un mundo ideal, las personas no deberían verse forzadas a elegir entre la estabilidad económica y su bienestar. No obstante, en el mundo real, se considera aún una utopía para la mayoría de los mexicanos. La sociedad está cambiando, así como sus necesidades y prioridades. Contamos con herramientas que antes eran consideradas imposibles, que ahora coadyuvan nuestra transición a modelos por objetivos con la flexibilidad adecuada en los que el equilibrio entre la vida profesional y la individual se vuelva tangible y no un sueño distante. Las decisiones que tomemos hoy, como trabajadores, emprendedores y empresarios, formarán el mundo profesional del mañana.

¿Qué futuro querrías tú?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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